Publicado el: 18, Nov, 2014

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Las oficinas del Indec - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
18/11 – 10:30 – En un año, la tasa de desocupación pasó de 6,8 a 7,5%; se habrían perdido unos 450.000 puestos, y muchas personas dejaron de buscar trabajo.

Por: Silvia Stang
El empleo muestra señales de deterioro cada vez más fuertes, de la mano de la caída en la actividad económica. El Instituto Nacional de Estadística y Censos ( Indec ) admitió ayer, en el informe trimestral de la Encuesta Permanente de Hogares, un incremento de la tasa de desocupación, que pasó de 6,8 a 7,5% de la población activa entre los terceros trimestres de 2013 y de este año. Además, informó una caída en la tasa de empleo (medida sobre la población total) de 42,9 a 41,3%, y en el índice de actividad (personas que trabajan o buscan un puesto), de 46,1 a 44,7%.

Según esos índices oficiales, es posible estimar que, en el término de un año, se sumaron 90.000 personas a las filas de los desocupados, mientras que se perdieron 450.000 puestos de trabajo en la población urbana del país. El motivo por el cual esa destrucción de empleos no provocó un mayor incremento del número de desempleados es que, respecto de un año atrás, hay unas 360.000 personas menos que se declaran laboralmente activas. Esto significa que muchos dejaron de buscar trabajo. La caída en la tasa de actividad es uno de los elementos del informe del Indec que provocan dudas entre economistas: en tiempos en que no sólo cae el empleo sino también el poder adquisitivo de los salarios, por la inflación, lo esperable es que más gente busque generar ingresos.

Otro dato que se interpreta como signo de debilidad es la suba de la tasa de subocupación, de 8,7 a 9,2% en un año.

Se trata de personas que trabajan, pero lo hacen durante menos de 35 horas semanales, en muchos casos por cuenta propia y en actividades de la economía no registrada. Según el Indec, un 6,3% de los activos hace tareas por pocas horas y, por eso, busca a la vez otro puesto. Un 2,9%, en tanto, está subocupado, pero no demanda otras tareas.

El informe del instituto oficial señala que Córdoba es la ciudad con mayor tasa de desocupación, con 11,6%; le siguen Rosario, con 9,3%, y Mar del Plata, con 8,9%. El conurbano bonaerense comparte con Catamarca una tasa de 8,7%. En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, el índice se ubicó en 5,5%, algo por arriba del 5,2% del tercer trimestre de 2013.

En la región norte del país se ubican varias de las ciudades con menor índice oficial de desocupación. Sin embargo, se trata en varios casos de lugares con bajo nivel de actividad y, por lo tanto, con poca gente que trabaja (en relación con la población total). En Resistencia, capital del Chaco, donde la desocupación es para el Indec de 0,2%, solamente 27,6% de la población declara estar en actividad, siempre según el Indec. Y trabaja el 27,5%, tasa bastante inferior a la de 2013 (30,2%).

En Formosa, donde la desocupación es de 1,6%, los activos son el 34,8% de los habitantes, en tanto que efectivamente trabaja el 34,3%. En ambos casos, son índices muy por debajo del promedio nacional. La ciudad de Buenos Aires es la que tiene las mayores tasas de actividad y empleo, con 52,3 y 49,4%, respectivamente (ambas en baja).

Bajo desempleo, bajo empleo

“En Resistencia, las tasas de actividad y de empleo son casi la mitad que las de la ciudad de Buenos Aires; evidentemente, hay alguna diferencia en el nivel de desarrollo entre las regiones, pero también se refleja la proliferación de programas públicos que provocan que salga gente de la actividad”, interpreta Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL.

Bour marca también que es fuerte la caída de las tasas de actividad y de empleo en el área metropolitana. El porcentaje de habitantes con empleo cayó, en el conurbano, de 42,5% a 39,8%, en tanto que en la Capital pasó de 50,7 a 49,4 por ciento.

“Esto le pone números a la recesión”, analiza Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, que recordó que el incremento de la tasa de desocupación se da al mismo tiempo que una caída del salario real. El poder adquisitivo de los ingresos tuvo, según estimó, un deterioro del 6% en el último año, lo cual afecta la demanda de bienes y servicios, sumándose a la conformación de un círculo vicioso para la economía.

Para Castiñeira, lo que viene de ahora en más no permite el optimismo. Las expectativas para la actividad económica en 2015 son negativas, entre otros factores, y según recordó, por los efectos de la caída del precio de las commodities y la consecuente falta de dólares.

“Ya va un año y un trimestre con caída de la tasa de empleo”, sostuvo el economista y diputado Claudio Lozano (Unidad Popular), que descree de que la caída del índice de actividad sea algo que realmente ocurra, por fuera de los informes del Indec. “Cuando caen el empleo y el ingreso real, la tendencia es a que más personas salgan a buscar trabajo”, señala. “Hay destrucción de puestos y la tasa de desempleo no se mueve; eso es porque tocan la tasa de actividad”, agregó.

La desocupación del tercer trimestre fue de igual magnitud que la informada para el período de abril a junio de este año, en tanto que, entre ambos períodos, el empleo cayó levemente, al igual que el porcentaje de población activa. Según Lozano -que destacó que el índice de ocupados es el más bajo desde 2006-, si la tasa de actividad fuera la misma que un año atrás, el desempleo estaría en alrededor del 12 por ciento.

De acuerdo con un informe de la consultora Analytica, la caída de puestos -que afectó principalmente a los de jornada completa- es un dato coincidente con los que ya se veían en estadísticas sectoriales, en particular las de la industria y la construcción. Esos dos sectores fueron los primeros en mostrar bajas en la cantidad de empleados en blanco, según los números de ocupados declarados por las empresas al sistema jubilatorio nacional.

Una encuesta hecha en los últimos días por SEL Consultores entre compañías líderes de mercado revela que, para el año próximo, 20% de las firmas prevé una disminución en el número de ocupados, en tanto que 10% cree que podrá contratar más personal. Hace un año, el 15% de las firmas había dicho que reduciría sus planteles, pero finalmente el 30% reconoció haber tomado tal determinación en lo que va de este año. (La Nación)

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