Publicado el: 18, Nov, 2014

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La UCR apuesta por sus candidatos y cierra la puerta a Macri y Massa
18/11 – 10:00 – La cúpula partidaria redactó un documento en el que instó a respaldar la fórmula presidencial que lidere el radicalismo; además, habilitó alianzas extrapartidarias en las provincias y pidió fortalecer a UNEN.

Por: Lucrecia Bullrich
Ni Mauricio Macri ni Sergio Massa. Ésa es la receta con la que la UCR planea enfrentar los próximos meses de campaña. Después de más de siete horas de discusión (al cierre de esta edición quedaban todavía unos 10 oradores) el partido emitió un comunicado en el que se comprometió a “respaldar la fórmula presidencial encabezada por la UCR” en las próximas elecciones, con lo que cerró la puerta a un acuerdo nacional con Pro o con el Frente Renovador. Al menos, por ahora.

El compromiso es el eje central del documento de cuatro puntos que los radicales en pleno acordaron ayer en la cumbre convocada para aclarar su política de alianzas después del cimbronazo que provocó la invitación pública de Macri a Ernesto Sanz y Elisa Carrió a compartir una elección interna.

Respecto del armado en las provincias, la UCR ratificó la libertad de acción de los candidatos a gobernador, pero para sus postulaciones, las de intendentes y las de legisladores provinciales. Nunca respecto de los candidatos a presidente o a legisladores nacionales, que en todos los casos deberán ser los del radicalismo.

“Fortalecer la territorialidad de la UCR. Para ello, las provincias -ejerciendo una autonomía concertada con el Comité Nacional- podrán realizar los acuerdos necesarios para apoyar a los candidatos radicales a gobernaciones, al Congreso Nacional y a las intendencias”, dice el tercer punto del documento.

El margen de acción de los radicales con chances de desbancar al kirchnerismo en sus provincias quedó bien limitado: en todos los niveles, sólo podrán apoyar a postulantes de su partido, es decir, quedarían sin margen para acordar reciprocidad en los apoyos, como pretende Macri.

Se acordó además “fortalecer el Frente Amplio UNEN”, pero a partir de una “redefinición de sus reglas de funcionamiento”. Traducido: la UCR reclamará mayor representación en la mesa de conducción de UNEN a nivel nacional y más peso en la toma de decisiones a partir de su preponderancia (estructural y de representación legislativa) respecto de los otros partidos que integran el FAU.

El cuarto punto contiene una convocatoria “a todas las fuerzas de la oposición” a sellar un “acuerdo de gobernabilidad que incluya un compromiso programático parlamentario”. La invitación es una forma de contener la propuesta de una interna ampliada, que ayer volvió a plantear el senador Gerardo Morales, pero que, al menos ayer, no logró demasiado consenso.

Informalidad

La “condicionalidad” de los puntos acordados tiene que ver con que la reunión de San Fernando de ayer no se dio en el marco formal del partido. Fue una reunión de “análisis y consulta”, como se la describió incluso en el texto final. Para que las conclusiones queden en firme deberán pasar por la Convención Nacional del partido. De hecho, en el quinto y último punto del documento se dejó constancia de la decisión de convocar al órgano partidario “en el plazo más breve posible”. Fuentes partidarias dijeron a LA NACION que la convocatoria “no pasará de marzo”.

“UCR al palo”, resumió el diputado santafecino Mario Barletta, de los primeros en salir del coqueto primer piso del restaurante en el que se hizo la cumbre, a orillas del río en la marina de Punta Chica, en el norte bonaerense. “La casa está en orden”, graficó, sin demasiado vuelo, el cobista Héctor “Cachi” Gutiérrez, también de los primeros en irse. Se les sumó Oscar Aguad, que prometió “humito blanco”. Eran casi las 20 y ya nadie ocultaba que adentro se estaba “terminando de pulir” el documento con las conclusiones de una tarde ríspida. Aunque no tanto. En contra de la mayoría de los pronósticos, la sangre no llegó al río.

Al frente del debate estuvo Sanz, que ofició de moderador. Finalmente, la catarsis no se dio en torno a una mesa, sino con un formato más cercano a una exposición, con Sanz al frente y los dirigentes turnándose para hablar. Antes de las exposiciones hubo gulash de pollo, nada de postre y mucho café.

De los 70 invitados, entre autoridades del partido, diputados y senadores nacionales y provinciales, hablaron unos 30. Hubo coincidencia en la necesidad de “preservar” al partido, es decir, evitar que el tironeo por las alianzas a nivel nacional derive en una ruptura similar a la de 2011, cuando fracasó la interna entre Sanz, Ricardo Alfonsín y Julio Cobos y el partido se sumió en una crisis de la que le costó salir.

Además hubo consenso respecto de la necesidad de fortalecer el FAU, pero desde un cambio en su actual organización. Tal como quedó consagrado en el documento, la UCR planteará una “redefinición de su conducción y sus reglas de funcionamiento e institucionalización”. Esto último implica, en términos concretos, que el radicalismo buscará hacer valer su peso dentro de la coalición, probablemente proponiendo como nueva vara de relación de fuerzas hacia adentro del espacio su representación parlamentaria, que es ampliamente superior a la de socios como el Partido Socialista, la Coalición Cívica o GEN. Este punto promete provocar ruido en UNEN (ver aparte).

También en contra de las especulaciones, no hubo pedidos para que Sanz se tome licencia como presidente del partido ni de que baje su candidatura a presidente. De hecho, Cobos, firme partidario de que la UCR tenga un solo candidato, evitó exponer esa postura en público. En cambio, habló de que tanto él como “Ernesto”, como se refirió a Sanz todas las veces, tienen que “recorrer el país” para “potenciar” sus candidaturas. La discusión, sin embargo, tendrá que saldarse en algún momento.

Sanz mismo abogó por la unidad de la UCR como la clave para encarar las elecciones de 2015. “Desde UNEN”, aclaró, pero con el radicalismo como motor. Esta misma premisa, la de hacer valer el peso de la UCR dentro de la coalición, había surgido de la reunión partidaria en Córdoba, pero no llegó a traducirse en hechos y quedó desdibujada cuando el tironeo por eventuales alianzas con Macri y Massa volvió a copar el escenario.

El de ayer fue un intento claro por contener los ánimos y evitar fisuras. Y, según la coincidencia de varios de los presentes, fue bastante “exitoso”. Todavía no está claro qué pasará con UNEN ni cómo se “bajará” al territorio el límite a los acuerdos provinciales. El debate promete seguir. (La Nación)

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