Publicado el: 2, Dic, 2014

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El Secretario general del Sindicato de Camineros Hugo Moyano - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
02/12 – 09:30 – Moyano convocó mañana a una reunión de su CGT para evaluar medidas; también los sindicatos del transporte debatirán un plan de lucha; cruce verbal del jefe camionero con Capitanich y Kicillof.

Por: Nicolás Balinotti
Cuando el sindicalismo peronista parecía decidido a archivar sus protestas hasta 2015, la escalada retórica con la Casa Rosada por el impuesto a las ganancias y la inflación podría empujar a las diferentes vertientes de la CGT a un estado de conflictividad que no contemplaban para la víspera del fin de año.

Hugo Moyano rompió su pasividad tras escuchar las explicaciones del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y del ministro de Economía, Axel Kicillof, para no modificar el tributo que pesa sobre los salarios. Los funcionarios argumentaron que Ganancias es un “aporte solidario de los trabajadores” y que cobrar el impuesto “es filosófica e ideológicamente necesario”. Kicillof ya había avivado la tensión con una ironía sobre los porcentajes de inflación que manejan los gremios: “Lo del 40 por ciento es un dibujo”.

Fue inmediata la réplica de Moyano. “La prudencia tiene un límite. Son marxistas con la plata de los otros. Faltan el respeto”, dijo el jefe de la CGT opositora en declaraciones radiales. Y convocó para mañana a la cúpula de su central para evaluar alguna medida de protesta que hasta hace unos días parecía improbable.

También mañana se reunirán los 22 gremios del transporte que activaron el jueves pasado un paro parcial en reclamo de Ganancias y de un plus salarial por la inflación. “La paciencia tiene un límite. Resolveremos una protesta, pero sin perjudicar a los usuarios”, admitió a LA NACION el ferroviario Omar Maturano, uno de los referentes de la alianza de los transportistas.

Hay dos alternativas en evaluación: definir una fecha en la que los pasajeros puedan viajar gratis en trenes y colectivos. Así se afectaría mínimamente a la recaudación, aunque el peso de la medida caería únicamente en los gremios ferroviarios y en los colectiveros de la UTA. Por eso, surge otra opción, en la que estarían involucrados todos los sindicatos: interrumpir tareas de manera parcial y escalonada en diferentes sectores. Lo que se resuelva mañana será luego avalado por la CGT de Moyano y por la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo.

A diferencia de la CTA que lidera Pablo Micheli, los gremios enrolados en la CGT quieren evitar una protesta callejera en diciembre. Temen que entre la multitud se engendre el caos y quedar como uno de los responsables de la violencia. Además, sospechan que el propio Gobierno, mediante infiltrados, pueda avivar cualquier foco de conflicto.

El reclamo gremial por el impuesto a las ganancias borra cualquier línea fronteriza que separe a oficialistas de opositores. Es un pedido unánime. Lo reivindican hasta los sindicatos cuyos afiliados no son afectados por el tributo, que alcanza a todos los sueldos superiores a los $ 15.000 desde agosto de 2013. Por eso, prácticamente en tándem, un grupo de gremialistas de la CGT oficialista también presiona por un cambio.

El último intento por una reacción del Gobierno fue de Gerardo Martínez y José Luis Lingeri. Ambos tuvieron un efímero cruce de palabras con la Presidenta durante la convención de la Cámara de la Construcción. Afirmaron luego que Cristina Kirchner no le cerró las puertas a la posibilidad de eximir del impuesto al medio aguinaldo.

Antonio Caló, el jefe de la CGT oficialista, se aferra al fugaz diálogo de sus colegas con Cristina antes de bajar los brazos. Mantiene la esperanza de algún cambio en Ganancias a pesar de que Kicillof le dijo que no por enésima vez el fin de semana en Mar del Plata, durante la jornada de la juventud metalúrgica.

En la CGT oficial no cayó bien que Caló haya invitado a Kicillof a disertar ante los jóvenes de la UOM. Pero pasado mañana será el momento de catarsis: Caló convocó para ese día al consejo directivo para debatir “dos preocupaciones”: las paritarias del año que viene y los bonos navideños que el Ministerio de Trabajo amenaza con no homologar.

En paralelo, dos dirigentes de la CGT oficialista activaron otra gestión con sus interlocutores del Gobierno que nada tiene que ver con lo salarial. Habrían pedido protección judicial para Enrique Omar Suárez, el gremialista marítimo a quien Cristina definió en su viaje a Angola como uno de sus sindicalistas “favoritos”.

Suárez, apodado “Caballo”, estaría a un paso de quedar procesado por bloquear el ingreso de barcos al Puerto de Buenos Aires. En la misma investigación se avanza con una presunta maniobra de extorsión a empresas navieras para que contribuyan económicamente con la fundación de su gremio y con una de sus firmas, a cambio de no sufrir contratiempos.

Los dos gremialistas que recurrieron al Gobierno para intentar blindar a Suárez se llevaron una sugestiva respuesta: “No jodan más con Ganancias”. (La Nación)

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