Publicado el: 3, Dic, 2014

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Detectan deficiencias graves en el sistema de control de las fronteras
03/12 – 10:45 – Un informe de la AGN comprobó problemas de infraestructura, falta de personal y equipamiento obsoleto, lo que facilita el accionar del crimen organizado.

Por: Laura Serra
Treinta informes de auditoría elaborados a lo largo de la última década permitieron llegar a una conclusión contundente: el control de las fronteras argentinas es “extremadamente débil” debido a que las aduanas no cuentan con la infraestructura adecuada ni personal suficiente; la informatización es obsoleta; no hay articulación entre esas estructuras y las fuerzas de seguridad, y, además, falta equipamiento.

Un cóctel ideal que permite que el crimen organizado en sus diversas variantes -narcotráfico, la trata de personas, el contrabando y la fuga de divisas, entre otras- opere con margen en el país.

Esta contundente enumeración es apenas una síntesis del informe que presentó ayer el presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), Leandro Despouy, sobre cómo es el control en aduanas y fronteras de nuestro país. Del documento se infiere que, por acción o por omisión, el Gobierno es responsable directo de esta situación, ya que, pese a la enorme recaudación tributaria de la última década, no volcó los fondos suficientes para revertir el “cuadro calamitoso” que se observa en las aduanas, por ejemplo. Además, han sido los propios empleados de los organismos auditados los que advirtieron a los agentes de la AGN sobre las debilidades en el control y la falta de recursos.

Las entidades que fueron auditadas son la Dirección General de Aduanas (DNA); la Dirección Nacional de Migraciones; la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar); la Policía de Seguridad Aeroportuaria y la Gendarmería.

“Nuestras fronteras presentan enormes debilidades que facilitan el narcotráfico y el crimen organizado. Sería muy importante que tomemos conciencia de la gravedad de este fenómeno, que en el último tiempo se profundizó de manera alarmante”, advirtió Despouy.

El titular de la AGN presentó el informe acompañado por el presidente de la Asociación del Personal de los Organismos de Control (Apoc), Hugo Quintana; el juez federal de Orán (Salta), Raúl Juan Reynoso; el diputado nacional Mario Fiad (UCR); el vicepresidente de la Cámara de Apelaciones de Tucumán, Ricardo San Juan, y el profesor de Ciencia Política de la Universidad de San Andrés Alberto Fohrig.

“No es sólo que el narcotráfico avanza; es el Estado el que retrocede. Las leyes sobran, pero las acciones faltan”, señaló San Juan.

Previamente, el juez Reynoso graficó cómo las fronteras en el Norte se convirtieron en un virtual colador “Antes, los trabajadores de frontera, bagayeros o contrabandistas ingresaban con dos o tres pantalones, pero ahora el contrabando se elevó a 20 o 30 vehículos”, describió.

Asimismo, el magistrado advirtió que ya es común en Orán que un procedimiento antidroga involucre “unos 900 kilos de droga” y señaló que la Argentina se convirtió en un país de “alto tránsito” en materia de estupefacientes.

“Hay una política deliberada de «no control» por parte del Estado”, acusó, por su parte, el profesor Fohrig, quien reprochó que desde 2009 el país carece de estadísticas oficiales sobre la inseguridad y el narcotráfico.

En tanto, Quintana denunció la connivencia entre el narcotráfico, el poder político y las fuerzas de seguridad. “Si no hay más narcotráfico en la Argentina es porque no quieren”, advirtió.

El único organismo oficial que salió a responder el informe fue la Dirección Nacional de Migraciones, que desmintió el informe con el argumento de que el trabajo de campo se hizo “entre agosto y diciembre de 2007, extendiéndose sólo en algunos aspectos apenas hasta mayo de 2008”.

Principales puntos

Las lapidarias conclusiones de la AGN se podrían sintetizar en seis puntos centrales:

1) Escasez crítica de personal: no hay suficiente personal en las fronteras y otros puestos de aduanas, e incluso no se asignan suficientes agentes cuando se crean nuevas aduanas. Si a esto se suma una inadecuada capacitación para llevar adelante las tareas de supervisión y la escasez de programas para superar esas carencias, se conforma un estado crítico.

2) Infraestructura edilicia precaria e insuficiente: edificios sin espacios ni comodidades mínimas; instalaciones precarias que no cumplen normas de seguridad e higiene; depósitos insuficientes, en malas condiciones o ubicados en zonas inadecuadas, sin mantenimiento ni medidas de seguridad ni supervisión.

3) Carencias de equipamiento de control: notoria escasez de equipamiento básico y necesario para realizar una adecuada función de control en las fronteras, principalmente balanzas, escáneres (junto con software y capacitación necesarios), perros antidroga, cámaras de seguridad y vehículos propios de transporte, tales como helicópteros, barcazas o lanchas costeras.

4) Obsolescencia del sistema informático: el sistema principal para el control aduanero, denominado Sistema Informático María (SIM), es obsoleto. El software es anticuado, inflexible, no tiene automatizadas tareas clave y no emite alertas de vencimientos y plazos. A esto se suma que en varias de las zonas auditadas hay insuficientes computadoras y hardware en general.

5) Debilidad en materia legal y en el seguimiento de denuncias: la acumulación de expedientes que permanecen meses y a veces años sin movimiento, las denuncias sin sumario y una gran cantidad de trámites inconclusos, paralizados o prescriptos son una característica general de las gestiones legales que llevan a cabo las aduanas de todo el país.

6) Procedimientos inexistentes, indefinidos o erráticos: las fallas en las metodologías, rutinas y procesos se evidencian en la ausencia de comprobantes, registros inexistentes o incompletos, tratamiento irregular de los expedientes y sanciones, e inconsistencias en documentación de respaldo. (La Nación)

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