Publicado el: 10, Dic, 2014

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La Presidenta de la Nación junto a Axel Kicillof Ministro de Economia - Foto: webkici
10/12 – 10:00 – Los especialistas creen que el último año del mandato de Cristina Kirchner mostrará la misma tendencia que el segundo semestre de 2014, donde el estancamiento se transformó en recesión y se acentuó el déficit fiscal.

Por: Daniel Sticco
El año que finaliza defraudó todas las expectativas, más las del Gobierno, que las de las consultoras privadas y las proyecciones del consenso de los economistas de bancos locales y del exterior.

Los desvíos negativos se observaron en todos los frentes, como consecuencia de haber seguido el equipo económico una política fiscal exageradamente expansiva con el propósito claramente fallido de incentivar la demanda interna, pese a que no contaba con el financiamiento genuino para lograrlo. Fue la continuidad de un proceso que se intensificó desde fines de 2011, con el cepo cambiario que provocó que por tercer año consecutivo el Gobierno no tenga que pagar el cupón PBI de parte de los bonos que entregó en los canjes de 2005 y 2010.

El equipo económico había estimado para este año un crecimiento del 6,2% y luego lo atenuó a 0,5%. Pero el consenso de los estudios privados proyecta una contracción promedio del 2014 de 1,7%, aunque con extremos que se extienden a 2,6% y un cuarto trimestre con más de 4% de caída. Mientras que la inflación fue presupuestada en 9,9%, pero fue corregida a 21,3%, aún muy lejos del mercado que la ubicó en una media de 35 por ciento.

A partir de ahí todas las variables macroeconómicas observaron deterioros singulares, principalmente en lo que respecta a la inversión, las finanzas públicas y el comercio exterior, en una proporción que salvo Venezuela y algún que otro país africano, no fue acompañada por el resto del planeta.

El resultado de ese proceso fue la aceleración de la tasa de inflación que provocó el abuso de la emisión monetaria para asistir al Tesoro y con ello intensificó la pérdida de competitividad de la producción nacional, pese al intento rápidamente abandonado de revertirlo con una elevada devaluación del peso a fines de enero.

Ese cuadro, junto con la persistencia del cepo cambiario y el tratamiento discrecional de las autorizaciones de pagos de importaciones, aún de insumos imprescindibles para el sistema de salud, como para la producción de bienes de posterior exportación, le asestó un nuevo golpe a la inversión y con ello al mercado de trabajo que destruyó empleos, generó desaliento y reactivó la informalidad laboral.

“El 2014 está cerrando con una recesión de entre 1,5 y 2% e inflación cercana al 40% anual, que está llevando a una reducción del trabajo formal y eso deja un arrastre negativo para 2015 porque seguirán faltando dólares para poder importar todo lo que se necesita para evitar la continuidad de la recesión”, dijo Daniel Artana en diálogo con Pablo Wende en InfobaeTV.

Al respecto, el ex director del Banco Central de la República Argentina, Carlos Pérez, sostuvo en una entrevista de InfobaeTV que “en 2014 y 2015 se observa lo que se caracteriza por estanflación, pero a diferencia de los dos años anteriores el estancamiento mutó a recesión con mayor inflación, es decir se ha degenerado, y será muy difícil escaparle a la recesión económica y también a la alta suba de precios, por debajo del 30 por ciento”.

“Con la excepción de la decisión de redoblar la apuesta por fijar el dólar oficial en 8,50 pesos, se está frente a un final 2014 sin sorpresas, porque en todas las variables reales de la economía no hubo sorpresas: el PBI se viene deteriorando desde hace tres años; el empleo no crece desde 2011 y bien medido, desde 2007; la inflación va por el octavo año en el rango de dos dígitos y en lo financiero sigue el deterioro permanente del déficit fiscal, la posición de reservas del Banco Central y también del tipo de cambio”, sintetizó a Infobae Carlos Melconian, de la Consultora M&S Consultores e integrante de los equipos que asesoran al Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, de cara a 2015.

El ex gerente general del Banco Central, Julio Piekarz, estimó que 2014 termina con una caída de 2,6% en el PBI, una inflación minorista de 41% entre puntas, y un déficit fiscal total de 5,9% del PBI, el cual fue financiado, junto con los vencimientos de capital, en más de 90% por la Anses y el Banco Central. Aún así, la deuda bruta total del Tesoro termina en 49,9% del PBI”. Para 2015 el economista proyectó “un escenario probable de caída de 1,6% del PBI, inflación minorista de 42,5% y déficit fiscal total de 6,2% del producto”.

Diego Giacomini, economista jefe de Economía & Regiones, coincidió, ante la consulta de Infobae, en que “la economía está sumergida en una estanflación que se profundizó durante 2014 y que deja para 2015 menos probabilidad de que se suavice, más aún si el Gobierno insiste con aplicar recetas expansivas de demanda agregada, pese a tiene como riesgo implícito terminar profundizando la recesión con mayor alza de los precios”.

No obstante, ese cuadro, que se corrobora en el desempeño de todos los indicadores reales y financieros que difunden las Cuentas Nacionales, el Indec y el Banco Central, Alejandro Vanoli, en su paso por el Senador para defender su nombramiento como máxima autoridad monetaria, en comisión desde el 1 de noviembre, que “la inflación se desacelera y no hay necesidad de devaluar”.

Francisco Gismondi, de la consultora Empiria, sostiene que “el Gobierno no podrá dejar la recesión atrás durante 2015; porque este año dejará un arrastre de casi dos puntos porcentuales negativo, y aunque la segunda mitad del año puede ser mejor, porque las expectativas de un nuevo gobierno pueden atraer inversiones, sólo se podrá salir de la recesión recién en 2016”.

Tipo de cambio como ancla inflacionaria

Respecto del curso del tipo de cambio oficial el año próximo, Artana destacó que “el Gobierno ha emitido la señal de que seguirá devaluando menos que la inflación y también ha reducido el ritmo de emisión de dinero que ha posibilitado reducir la brecha cambiaria entre el tipo oficial y libre, pero seguirá una brecha importante”.

En tanto, Pérez resaltó que “el Gobierno va a intentar no tener devaluación como tuvo a principios de 2014, tal vez al 10%, pero constituye un desafío por la acumulación de atraso cambiario, y cuanto más profundo sea ese proceso, la salida del cepo cambiario será más costoso hacerlo rápido y bien, y hasta puede llegar a complicar la crisis al fin de mandato”.

“Para 2015 las señales que está dando el Gobierno es que no hará nada para cambiar y que seguirá empecinado en no hacer nada de lo que le recomiendan los economistas, porque su desafío es que el ajuste quede a cargo de la próxima administración. Por eso lo que más va a usufructuar es que le queda nada más que un año, y ese es su activo, pero son 365 días que constituyen su pasivo”, sintetizó Melconian para un año donde consideró que “mientras siga fijo el tipo de cambio podrá descender unos puntos la inflación de un pico del 41% en octubre a 30 o 32% en abril, y la actividad, mientras sigan pisadas las importaciones, baje el salario real y no se reactive el crédito, continuará con leve caída”.

El economista Dante Sica, director de la Consultora Abeceb, dijo a Infobae que “en materia cambiaria se prevé para 2015 una depreciación algo por encima de la inflación. Tras la devaluación de enero el Banco Central ha vuelto a utilizar el dólar oficial como ancla contra la inflación. Sin embargo, esta estrategia no parece sostenible: en promedio la inflación mensual se ha ubicado entre marzo y octubre en 2,3%, más que duplicando el ritmo de debilitamiento del peso. Esto nuevamente está presionando sobre la competitividad, especialmente dada la caída del precio de la soja y la depreciación del real observadas en lo que va del año. Así, si bien ajustamos a la baja nuestro pronóstico para el cierre de 2014 (ahora en 8,60 pesos), prevemos una depreciación de 32% en 2015, tasa que llevaría la paridad a 11,40 pesos por dólar a fin del año próximo”

No obstante, consideró Sica que “la debilidad económica moderará las presiones inflacionarias, aunque el exceso de pesos, una suba de ingresos que volverá a acercarse al 30% y la inercia inflacionaria le pondrán un piso al alza de precios de 31,5%, luego de marcar un 35,7% este año”. Por el contrario, consideró el ex secretario de Industria que “el desempleo volvería a aumentar y se ubicaría en torno al 8%, con especial fuerza en algunos sectores como la industria y la construcción”. (Infobae)

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