Publicado el: 12, Dic, 2014

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Por la recesión, aumenta el desempleo entre los jóvenes
12/11 – 10:00 – La desocupación entre los varones de hasta 29 años creció casi dos puntos en un año y ya duplica la tasa de desempleo general; dudas por la baja de la informalidad en la crisis.

Por: Francisco Jueguen
Los efectos de la recesión económica en el país impactan de lleno sobre el trabajo de los más jóvenes. Mientras cada vez más mujeres dejan de buscar empleo -según expertos, debido a la creciente distribución de planes sociales-, el desempleo se expande rápidamente entre los jóvenes varones menores de 29 años, incluso para los datos oficiales.

En medio de un clima de mayor conflictividad laboral y reducciones en las plantillas de personal a cuentagotas, el cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó ayer que el desempleo entre los varones de menos de 29 años subió en el tercer trimestre de este año a 14,1%, que implica 1,8 puntos por arriba del 12,3% que mostraba hace doce meses.

En tanto, la desocupación entre las mujeres de la misma edad se mantuvo prácticamente estancado. En ese sentido, el desempleo entre los jóvenes ya casi duplica al consolidado para la Población Económicamente Activa (PEA) general, ubicado en 7,5 por ciento.

Según los datos del desmantelado organismo, la tasa de empleo -quienes tienen un trabajo- de ese segmento específico se derrumbó 3,3 puntos (a 54,2 por ciento). No obstante, parte de esa caída se debe a la reducción de la tasa de actividad entre esos jóvenes, que bajó 2,7 puntos.

Según algunos especialistas en el mercado laboral, esta retracción de los chicos que buscan trabajo se fundamenta en el llamado “efecto desaliento”, que tiene que ver con personas que buscaron un empleo durante un tiempo prolongado y, al no hallar oportunidades, finalmente desistieron.

Por otro lado, otros expertos cuestionan la fuerte baja de la tasa de actividad en un contexto de recesión, alta inflación y licuación salarial. Es que los datos históricos muestran que en esos escenarios, las personas tienden a volcarse cada vez más hacia el mercado laboral para poder mantener o aumentar su poder de compra real.

En ese sentido, forzar la caída de la tasa de actividad es para algunos la forma que encontró el Indec para esconder estadísticamente la mayor destrucción del empleo.

“En medio de una recesión económica, los primeros empleos que se destruyen son los informales, y eso impacta directo entre los más jóvenes, que tienen en un alto porcentaje de trabajos no registrados o en negro”, afirmó Marcelo Capello, economista jefe del Ieral.

Según datos de ese centro de estudios de la Fundación Mediterránea, al segundo trimestre de este año los jóvenes de 18 a 24 años desocupados, los llamados “Ni-Ni” (aquellos que no estudian ni trabajan) y aquellos con empleos precarios suman unos 3,4 millones. En tanto, de esos jóvenes, 1,25 millones son pobres.

Otro dato que viene despertando preocupación entre los analistas es la fuerte caída de la tasa de actividad entre las mujeres menores de 29 años.

De acuerdo con datos de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), esa tasa se derrumbó de cerca del 50% en 2004 y 2005 a 38% ayer. LA NACION intentó chequear ese dato en el Indec, pero el organismo estadístico eliminó de su página web todo dato de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) anterior a 2011.

Entre el tercer trimestre de 2013 y el mismo período de 2014, la tasa de actividad de las mujeres de hasta 29 años cayó 0,6 puntos. “Ese número se viene bajando trimestre a trimestre”, contó Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL. “Se trata de un desplome enorme en los últimos años y no tiene que ver con mujeres que no trabajan para estudiar.”

“Son jóvenes que dejan de buscar trabajo gracias a los planes de empleo que distribuye el Gobierno. Se trata de una muy mala noticia, porque en dos o tres años esas mujeres querrán volcarse al mundo del trabajo y no tendrán ninguna experiencia”, completó.

“En el caso de la caída de la tasa de actividad de las mujeres, lo asociamos a los planes sociales”, ratificó de la misma manera Capello, del Ieral.

Por otro lado, el Indec informó ayer que, en medio de la recesión que vive el país, el empleo informal mostró un descenso de un punto en los últimos doce meses.

De acuerdo con los índices oficiales, en el tercer trimestre de este año cayó a 33,6%, cuando un año atrás era de 34,6 por ciento. “Es realmente llamativo porque es un dato inconsistente con la destrucción de empleos”, dijo Bour. “Es ilógico, porque se supone que en una recesión muchos empleos formales pasan a ser informales”, completó el análisis Capello.

De acuerdo con los datos consolidados del tercer trimestre de este año, unas 90.000 personas se sumaron a las filas de los desocupados, según el Indec. No obstante, se perdieron unos 450.000 puestos de trabajo en la población urbana del país. Sin embargo, esas miles de personas no engrosaron el número de desempleados por la sugestiva baja de la tasa de actividad en un contexto de una economía golpeada.

“Es probable también que al destruir trabajo informal, principalmente entre los jóvenes, y mientras se mantiene relativamente estable el empleo formal del Indec, eso te baje estadísticamente la tasa de informalidad”, argumentó Gastón Rossi, economista jefe de LCG.

El último dato global -incluye a los cuentapropistas- sobre trabajo no registrado elaborado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) afirmaba que en 2013, la informalidad afectaba al 46,8% de los trabajadores en la Argentina. Sin embargo, ese número se disparaba si se tomaban los segmentos más jóvenes (entre 15 y 24 años) y trepaba al 61,6%. Los datos de la OIT se basaban en los mismos números oficiales que elabora la EPH intervenida por el Gobierno desde junio de 2007. (La Nación)

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