Publicado el: 17, Dic, 2014

TIT-RPLCD


La Presidenta descabezó a la ex SIDE por las internas y el avance judicial - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
17/12 – 09:30 – Relevó a Icazuriaga y a su poderoso segundo, Francisco Larcher, por las operaciones y las investigaciones que afectan al Gobierno; sus lugares serán ocupados por Parrilli y por Mena, un hombre de Alak; Aníbal Fernández regresa al Gabinete.

Por: Mariana Verón
En una sorpresiva jugada, Cristina Kirchner descabezó ayer la Secretaría de Inteligencia(SI, ex SIDE), sumida en un cúmulo de internas que le abrieron un complicado frente judicial al Gobierno justo cuando la Presidenta comenzó su último año de mandato.

En un claro mensaje destinado al Poder Judicial, Oscar Parrilli, uno de los funcionarios de mayor confianza de la jefa del Estado, juró anoche al frente del organismo en reemplazo de un histórico allegado al matrimonio presidencial, Héctor Icazuriaga, en una ceremonia fría y con la mitad del Salón Blanco vacío.

Pero la salida más resonante fue la de Francisco “Paco” Larcher, el segundo jefe de Inteligencia, enfrentado a Icazuriaga y quien manejaba los resortes fundamentales de esa estructura.

Sobre él pesaba la sospecha de la Casa Rosada de haber dejado de ser leal a Cristina y responder a Sergio Massa, junto con quien fue uno de los operadores principales del kirchnerismo en tribunales, Javier Fernández, que hace más de un año se pasó a las filas del Frente Renovador. Icazuriaga terminó cayendo por falta de gestión y manejo político.

En lugar de Larcher asumirá Juan Martín Mena, hasta ayer jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia y mano derecha de Julio Alak, a quien la propia Presidenta había destacado el sábado pasado en su discurso por los 31 años de la democracia.

Justamente en esa presentación Cristina Kirchner resaltó que Alak había sido llamado a declaración indagatoria el mismo día en el que defendía en el Congreso el nuevo Código Procesal Penal, que tuvo a Mena como principal redactor.

Quienes conocen el entramado judicial, sobre todo en Comodoro Py, destacaban ayer que el profundo y arriesgado cambio emprendido por Cristina intenta enviar un mensaje a los jueces que en los últimos meses pusieron contra las cuerdas no sólo a parte del gabinete nacional, sino también a la propia Presidenta.

En lugar de Parrilli asumirá mañana por la noche el senador Aníbal Fernández, un todoterreno que volverá así a la función ejecutiva y al cargo que ya tuvo durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Ayer anunció que renunciará a su banca en el Congreso, por lo que el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina lo deberá reemplazar.

Según explicaban en Balcarce 50, el sorpresivo cambio en la cúpula de Inteligencia se desencadenó en las últimas horas a partir del procesamiento que dispuso el juez Marcelo Martínez de Giorgi contra el fiscal antilavado Carlos Gonella y su colaborador Omar Orsi, a quienes también había defendido la Presidenta por cadena nacional. Martínez de Giorgi consideró que ambos fiscales habían protegido a Lázaro Báez.

Anoche, en la Casa Rosada destacaban como una consecuencia de la movida presidencial que Martínez de Giorgi aceptara postergar para el 5 de marzo del año que viene la indagatoria a Alak, prevista en principio para hoy, en una investigación por su rol como interventor de Aerolíneas Argentinas en 2008.

Como es habitual, el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, anunció los cambios de manera sorpresiva al mediodía en la sala de conferencia, sin responder preguntas. Los únicos que conocían de antemano las modificaciones del gabinete eran los involucrados, que se reunieron por la mañana con la Presidenta en Olivos.

“Había que poner un freno”, explicaba anoche un funcionario conocedor de la relación con la Justicia por la cantidad de medidas que involucraban a funcionarios, incluido el allanamiento a Hotesur, una de las empresas de la familia Kirchner.

En Balcarce 50 reinaba un clima de incertidumbre, sobre todo por el rol que tendrá Parrilli a cargo de un área tan sensible como Inteligencia.

De extrema confianza de Cristina, el funcionario se instalará en el despacho del quinto piso del edificio que está enfrente a la Casa Rosada, con la orden de asumir un mayor control. Por eso se descabezó la cúpula completa.

La gran incógnita es qué hará con el director general de Operaciones, Antonio Stiusso, más conocido como Jaime, el espía más temido, con cuatro décadas en contrainteligencia, el mismo que se hizo conocido cuando en el temprano kirchnerismo el entonces ministro Gustavo Beliz mostró su foto en televisión.

Más allá de la salida de Icazuriaga, hombre de confianza de Néstor Kirchner, al que lo reemplazó en la gobernación de Santa Cruz, Cristina le dedicó ayer un cálido abrazo durante el acto. Larcher, como era obvio, no pasó por la Casa Rosada como en otros tiempos, cuando aparecía al caer la noche con sus reportes para la Presidencia.

Hacía por lo menos seis meses que en el Gobierno corrían versiones sobre varias centrales de inteligencia paralelas, que respondían a determinados funcionarios, e incluso sospechas de colaboraciones con candidatos presidenciales, como Massa. Pero Cristina postergó los cambios hasta ayer.

Con la lapicera de los jueces rozando su espalda, ahora consideró necesario descabezar el área. Parrilli será sus ojos dentro de la secretaría. Mena, autor del código que les quitó poder a los jueces, es un mensaje directo de resistencia a Comodoro Py. (La Nación)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video