Publicado el: 23, Dic, 2014

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La Presidenta y Bachelet serán recibidas por el Papa en enero
23/12 – 11:00 – Francisco las invitó para conmemorar juntos el tratado del Beagle, firmado entre ambos países hace 30 años.

Por: Mariana Verón
Pasada la primera quincena de enero, la presidenta Cristina Kirchner volverá al Vaticano. Esta vez, invitada nuevamente por el papa Francisco, junto con la mandataria chilena, Michelle Bachelet, para conmemorar los 30 años del tratado por el canal de Beagle.

La invitación llegó por carriles informales, pero en la Cancillería esperaban la carta formal para definir el día del viaje. Anoche, durante un brindis que la Presidenta compartió con los periodistas acreditados en Casa Rosada, ella misma confirmó la invitación, aún sin fecha.

El encuentro podría darse después del 15 de enero, para que la Presidenta pueda sumar la escala en Roma a un viaje que tiene previsto hacer a Marruecos.

El cónclave en el Vaticano llegó de la mano de la renovada relación bilateral que se descongeló con la llegada de Jorge Bergoglio al trono de Pedro y que se afianzó a partir del vínculo que tanto el Papa como Cristina Kirchner se plantearon desde entonces.

Ésta será la quinta reunión que ambos compartirán. La invitación se dio tras la asunción del nuevo embajador argentino ante la Santa Sede, Eduardo Valdés, que el sábado pasado presentó sus cartas credenciales durante una extensa reunión con Francisco. Así, Cristina Kirchner empezará el año con un nuevo impulso internacional de la mano del Papa, figura a la que se alió durante el último año.

Justo ayer, además, en una maratón de audiencias, la Presidenta recibió a las autoridades del Episcopado, delegación encabezada por José María Arancedo, que llegó junto con el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli; el de Salta, Mario Cargnello, y Carlos Malfa, obispo de Chascomús.

En tono distendido, la charla en el despacho presidencial con las autoridades eclesiásticas pasó por el histórico acercamiento que emprendió el Papa entre los Estados Unidos y Cuba. La reunión fue parte del tradicional saludo de fin de año que la Iglesia argentina le acerca a la Presidenta. Le regalaron un pesebre en miniatura de las hermanas Benedictinas de la Abadía de Santa Escolástica. Pero Poli le llamó la atención a la jefa del Estado por la falta de un pesebre en el árbol de Navidad de la Casa Rosada. Enseguida, Cristina mandó al nuevo secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, para que consiguiera uno.

Según describieron tanto desde la Casa Rosada como en un comunicado posterior que hizo el Episcopado, nada se habló del último documento de la Iglesia en el que alertó sobre la corrupción.

Charla con Raúl Castro

Cristina les contó a los obispos que había hablado con Raúl Castro después del acuerdo con Barack Obama propiciado por el Papa y relató, en tono de confidencia, que cuando asumió Bergoglio en el Vaticano, él les dijo a los enviados cubanos a su ceremonia que les recordara a los hermanos Castro que habían estudiado con un jesuita. “Estómago resfriado, no debería haberlo contado”, confesó Cristina cuando en un diálogo con los periodistas relató la escena.

La Presidenta viajará hoy a Santa Cruz para pasar la Navidad con su familia, por eso ayer concentró todas sus audiencias para cerrar el año.

Además de la reunión con las autoridades del Episcopado, recibió a los senadores y diputados del bloque del Frente para la Victoria, un hecho inusual en la era kirchnerista.

En el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, con asistencia perfecta de legisladores, Cristina les agradeció el trabajo de este año, que calificó como “especial”. En el ágape, donde hubo cazuela de mariscos, salmón ahumado, una variedad de quesos y triples de jamón y queso, la Presidenta agradeció especialmente a Juliana Di Tullio, jefa del bloque oficialista en Diputados y quien consiguió la reunión, y a Miguel Pichetto, su par en el Senado. De paso, hubo críticas a los medios de comunicación. “Decían que terminábamos el año patas para arriba. El dólar no sé por dónde iba a estar. Es el mundo el que está patas para arriba y los profetas del apocalipsis y el desencuentro de los argentinos afortunadamente y una vez se equivocaron”, opinó.

A su lado, pero como uno más, estaba el vicepresidente Amado Boudou, a quien Cristina Kirchner ya casi ni ve. (La Nación)

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