Publicado el: 7, Ene, 2015

TIT-RPLCD


Extraño robo a la casa de uno de los magistrados que juzgan a Boudou
07/01 – 12:00 – En un extraño episodio, tres delincuentes ingresaron anoche en la casa del camarista Eduardo Freiler en Olivos e intentaron abrir durante tres horas, sin éxito, una caja fuerte que se encontraba en la vivienda. Huyeron sin lograr su cometido, pero con algunas alhajas de oro, armas largas y dinero en efectivo. Una señora que estaba al cuidado de la casa resultó ilesa.

Por: Hernán Cappiello
“No fue al voleo”, dijeron a LA NACION allegados al camarista, quien se enteró del robo por teléfono mientras se halla de vacaciones en Necochea, y envió a la casa de Olivos a su chofer y custodio. Freiler decidió quedarse en la costa. A la misma conclusión llegaron los investigadores policiales de la bonaerense y el fiscal Alejandro Guevara, de Vicente López, para quienes no hay duda de que entraron a la casa a sabiendas de que había algo de valor, aunque no mencionaron que supieran que era la vivienda de un juez.

Freiler integra junto a Eduardo Farah y Jorge Ballestero la sala 1 de la Cámara Federal, que debe resolver sobre el procesamiento de Amado Boudou por el caso Ciccone. Se trata de un fallo que una semana antes del receso de verano estaba casi listo con la decisión de confirmar el procesamiento del vice por negociaciones incompatibles con su cargo y cohecho. Diferencias menores de último momento entre los tres camaristas difirieron la firma de la sentencia para el mes de febrero. Además, el episodio se produjo en uno de los momentos de mayor convulsión en el Poder Judicial, a partir de una fuerte ofensiva del Gobierno.

En el momento del asalto sólo se encontraba una señora al cuidado de la casa. La mujer fue amenazada por los delincuentes y encerrada en una habitación mientras duró la incursión nocturna.

El robo ocurrió poco antes de la medianoche de anteayer cuando la señora que estaba al cuidado de la casa entró luego de sacar la basura. Dos hombres la amenzaron y la hicieron ingresar a la vivienda de la calle Wineberg 2655, en Olivos.

Se trata de un casa con rejas y el frente tapado con una lona verde de modo que no pueda verse qué ocurre en el interior del jardín de adelante.

La vivienda, a unos 500 metros de la quinta presidencial de Olivos, está en una zona custodiaba por la policía y vigilada por seguridad privada en garitas. La casa cuenta con un sistema de seguridad, alarma inalámbrica y rejas. No obstante, los vecinos aseguran que es una zona donde hubo algunos episodios de inseguridad, sin la trascendencia de la entradera que sufrió la mujer que trabaja en la casa del camarista.

Cuando la señora fue encañonada e ingresó a la casa, la policía sospecha que quedó en la calle un automóvil, con un ocupante, que esperaba a los intrusos para poder escapar. Los delincuentes redujeron a la mujer, pero sin golpearla. La encerraron en un cuarto, mientras revolvían la casa. Reunieron dinero en efectivo, un reloj y unos objetos de oro. Pero se centraron en una caja de seguridad. Estaban al tanto de su existencia y dedicaron al menos tres horas a intentar abrirla.

Los investigadores dijeron a LA NACION que por el modo de conducirse los delincuentes sabían que el camarista Freiler estaba de vacaciones y que trabajaban en la casa diferentes personas en diversos horarios.

De todos modos, les llamó la atención que los ladrones hablaran en clave y que no se llevaran ni electrodomésticos pequeños como plasmas o equipos electrónicos o computadoras. Sólo prefirieron el efectivo y las joyas una vez que no pudieron abrir la caja de seguridad.

El extraño episodio en la casa del juez se conoce semanas después de que la presidenta Cristina Kirchner decidió escabezar la cúpula de la Secretaría de Inteligencia (SI) al entender que no controlaba a los jueces federales. La purga determinó el desplazamiento del hombre fuerte del organismo, el ahora ex director general de Operaciones Jaime Stiusso, de particular llegada a algunos jueces federales.

En la SI asumieron Oscar Parrilli como jefe y Juan Martín Mena como su mano derecha. El señor 8, como se conoce en la SI al número dos del organismo, tiene diálogo con los camaristas que deben resolver sobre Boudou.

La decisión de posponer la decisión del caso hasta febrero va en contra del consejo de los más experimentados magistrados, que advierten que dejar en suspenso una causa tan pesada tanto tiempo da espacio y oportunidad para que operadores de todo color político busquen asegurarse un fallo o cambiarlo. (La Nación)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video