Publicado el: 8, Ene, 2015

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La carrera por el dólar contagió al paralelo y le hizo marcar un nuevo récord: $ 13,15
08/01 – 16:00 – La economía mundial enfrenta el fenómeno del “super-dólar”, mientras que en la Argentina el Gobierno se encamina a coronar el “super-peso”. La puja promete momentos de riesgo y no se sabe aún quien será el vencedor. ¿ O sí?.

En los últimos meses el dólar estadounidense se fortificó frente a las principales monedas (euro, yen y, más cerca del país, el real brasileño) mientras que acá en los últimos tres meses el dólar oficial quedó prácticamente anclado (lo subieron 1,5%). Y entre las certezas que manejan los expertos está la que sostiene que la Presidenta está dispuesta a hacer lo que sea necesario para no volver a devaluar.

Es a partir de esa certeza que los economistas coinciden en trazar un camino en el que los pronósticos se unifican: si Cristina evita una suba fuerte del dólar oficial, el atraso del dólar teñirá el 2015 y la devaluación quedará como un presente griego para que el que venga.

El contexto es que mientras que en los últimos meses los vecinos devaluaron sus monedas un 15% y tienen una inflación de 4/5% anual, la Argentina devaluó el peso desde julio 4,4 por ciento (ayer cerró a $ 8,60) en una economía en la que la inflación ronda el 35 por ciento anual.

En otras palabras, los exportadores brasileños, colombianos o peruanos estarán en mejores condiciones que los argentinos para encarar 2015.

El tema cobra relevancia en un contexto internacional en el que el fortalecimiento del dólar es una de las contracaras de la caída de los precios de las materias primas (la soja en US$ 385 y no en los US$ 500 que tantas divisas generó) que se perfila en el comienzo del año.

Dólar atrasado y menos dólares por exportaciones (aunque la producción podría alcanzar un record) fortalece una de las preguntas clave de la economía 2015: ¿podrá el Gobierno transitar el año sin devaluar?

El fin de año dio una muestra de la táctica oficial: conseguir yuanes de China (equivalente a US$ 2.300 millones en un acuerdo que se desembolsa en un año y tiene tres años de vigencia con lo cual los devuelve el que viene), unos US$ 1.000 millones del Banco de Francia y el pedido a los exportadores para que adelanten la entrada de dólares.

El resultado fue positivo en el corto plazo ya que el Banco Central pudo mostrar reservas por 31.000 millones de dólares, ancló al dólar y se aquietó un poco la inflación.

Con la idea futbolera de que equipo que gana no se cambia, en el Gobierno fue creciendo el enamoramiento por el dólar atrasado y el “tipo de cambio competitivo”, que caracterizó al kirchnerismo de los primeros años cuando la economía crecía.

El cierre de 2014 dejó en claro que con dólares en las alforjas importa poco si la gestión es buena o mala, lo importante es transcurrir y persistir en la búsqueda de divisas.

Una parte de los operadores del mercado financiero sigue apostando en que ahora, sin riesgos de más juicios de acreedores externos a la vista, Axel Kicillof se sentará a negociar con sus archienemigo| del fondo de inversión MNL Elliot para ver si llegan a un acuerdo en un diferendo en el que los buitres reclaman US$ 1.750 millones y el ministro dice que con las leyes vigentes no puede pagarle más de US$ 428 millones.

Las puntas están demasiado abiertas y, apriori, el acuerdo no parece fácil, pero nada está definido, aunque en el mercado, la mayoría opina de que sin un acuerdo hasta marzo, la solución quedará para más adelante. ¿ Y los dólares quien los pondrá?

Las necesidades del estado nacional de este año arañan los US$ 14.000 millones.

A eso hay que sumarle unos US$ 2.000 millones de obligaciones de las provincias y cerca de US$ 4.000 millones del sector privado.

Vale recordar que sólo para cumplir con el vencimiento del Boden 2015 serán necesarios US$ 6.700 millones aunque, seguramente y aún después del canje fracasado, el ministro intentará nuevamente canjear una parte importante de ese monto por bonos Bonar 2024.

Las reservas de US$ 31.000 millones resultan estrechas para enfrentar vencimientos de US$ 20.000 millones a menos que el Gobierno, como se cree que hará, saldrá al mercado a buscar crédito aunque tengan que pagar tasas altas.

El mundo desarrollado está más preocupado por el estancamiento que por la inflación y por eso se consolida una baja importante de las tasas internacionales.

Para dar una idea, un bono alemán a 10 años de plazo hoy paga una tasa de interés de 0,5% anual en dólares. Italia, lejos de tener una situación financiera floreciente, consigue crédito a 1,80%.

Con ese escenario es prácticamente imposible que la Argentina no vaya lograr fondos cuando, como ya lo demostró, el gobierno está dispuesto a pagar 9,75% anual.

El Gobierno que ya se abrazó al dólar retrasado en el intento de atenuar la inflación, ahora podría optar por comprometer el pago de tasas altas para conseguir fondos de corto plazo que le permitan seguir pateando la pelota para adelante, lo que se perfila cómo la estrategia oficial con más chances para la economía 2015. (Clarín)

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