Publicado el: 26, Feb, 2015

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Stiuso denuncia haber recibido amenazas y responde al Gobierno sobre acusaciones de contrabando
26/02 – 10:40 – Relató que en 2014 ya había denunciado el contrabando del que lo acusó el Gobierno.

Santiago Blanco Bermúdez, el abogado del ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia “Jaime” Stiuso, aseguró que su cliente dejó el país para garantizar su seguridad y la de su familia.

“Teme por su vida. En este momento está afuera. Se consideró útil que esté alejado del país por la campaña de la que está siendo víctima con dichos agresivos y las amenazas que viene recibiendo”, explicó el letrado en las radios Mitre, La Red y en el canal de cable TN.

Además, explicó que su cliente denunció el año pasado una maniobra similar a la que ahora le adjudica el Gobierno, que lo denunció por contrabando. Blanco Bermúdez dijo que esa causa está radicada en el juzgado federal de Julián Ercolini.

En una conferencia de prensa, el secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli, informó anteayer que denunciaron a Stiuso por ingresar al país de contrabando más de 90.000 kilos de insumos médicos, oftalmológicos y electrónica, como si fuera material de inteligencia, que no paga tributos ni es revisado cuando pasa por la Aduana. Pero Blanco Bermúdez dijo que Stiuso, con la intervención del área jurídica de la SIDE, ya había denunciado maniobras similares, pero por un poco más de 100.000 kilos de mercaderías.

Blanco Bermúdez también explicó los tramos más salientes de la declaración testimonial que brindó Stiuso ante la fiscal Viviana Fein. Ratificó, como informó ayer LA NACION, que el ex jefe de la Secretaría de Inteligencia Héctor Icazuriaga y su ex segundo Francisco Larcher estaban al tanto del contenido de las escuchas telefónicas sobre las que el fiscal Alberto Nisman basó su denuncia por encubrimiento contra la presidenta Cristina Kirchner. Es decir, que el Gobierno estaba en conocimiento de las grabaciones.

“Él afirmó claramente que el contenido de las escuchas fue transmitido a las autoridades del organismo. El señor Stiuso no era el secretario de Inteligencia. No tenía independencia funcional. Todas las actuaciones por las que firmó Stiuso tienen el aval o el conocimiento de sus jefes directos”, detalló su abogado.

Además, el letrado dijo que su cliente le transmitió que no sabe si al fiscal Nisman lo mataron o se suicidó, pero dijo que teme que su vida “pueda correr riesgo” y por eso se fue del país.

Cuando le preguntaron si Stiuso pensaba en la hipótesis de que Nisman había sido víctima de un suicidio o de un homicidio, el abogado respondió: “No tiene una repuesta para eso”.

Y añadió que el espía decidió irse del país porque “sabe que su vida puede correr riesgo, no porque tiene conocimiento específico de que tiene precio su cabeza; esos pueden llegar a ser corrillos que pueden tener o no asidero, pero dadas las circunstancias considera que su vida y la de su familia pueden correr riesgo, y como no quiere tener custodia por eso se fue del país”. Stiuso, antes de la muerte de Nisman, denunció ante la Justicia que lo habían amenazado de muerte y pidió que le pusieran custodia a una de sus hijas.

Stiuso estaba enfrentado con otro sector de la Secretaría de Inteligencia, que lidera Fernando Pocino, que salió fortalecido tras la salida de Larcher e Icazuriaga. Allí, tiene ascendencia el jefe del Ejército, general César Milani.

La guerra a tiros se desató en 2013 cuando un grupo de elite de policías bonaerenses mató a tiros a Pedro “el Lauchón” Viale, un agente del grupo de Stiuso baleado en su casa de La Reja en un supuesto allanamiento por drogas. Para Stiuso el asunto fue una ejecución y el principio de la guerra.

Ayer, Blanco Bermúdez afirmó que “no hubo ninguna advertencia” de su cliente a Nisman sobre su seguridad “porque no hubo conversación”. Dice que la última vez que habló Stiuso con el fiscal fue para Navidad. Y señaló que su cliente no estaba al tanto de la denuncia que iba a presentar el fiscal de la causa contra la presidenta Cristina Kirchner.

“Nisman tenía el suficiente talento para hacer las cosas por su cuenta -dijo el abogado para rechazar las especulaciones oficiales sobre una denuncia armada por Stiuso-. Además, [esa hipótesis] tiene patas cortas. En esa denuncia no hay ni un renglón redactado por alguien que no sea Nisman. Stiuso no sabía el contenido del trabajo, ni que la iba a presentar. Y hasta se mostró sorprendido por el momento en que lo hizo”, explicó el letrado. Además, indicó que según su punto de vista no era la oportunidad de realizar la denuncia.

El Gobierno alimentó las sospechas sobre actividades ilícitas de Stiuso. A la denuncia de contrabando le sumó un dato revelador: que salió del país el 18 de febrero, a las 10.27, tras declarar en la fiscalía de Fein el día de la marcha en memoria de Nisman. Lo hizo por el paso Colón-Paysandú en una camioneta a nombre de la sociedad House to House. Uno de los directores de la empresa ligada a las importaciones investigadas fue Bernabé Moschella, preso por la ex esposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, por traficar droga camuflada en esquíes. (La Nación)

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