Publicado el: 3, Mar, 2015

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La falta de dólares retrasa el 4G y el ingreso de los nuevos móviles
03/03 – 10:00 – Todo conectado, a la más alta velocidad y a precios accesibles para cada vez más gente en todo el mundo. Y la estética más cuidada, con más poder a los diseñadores y menos a los ingenieros. Así podría resumirse la nueva edición del Mobile World Congress (MWC), que comenzó ayer en esta ciudad, donde todas las marcas del mundo móvil presentaron sus novedades y en el que puede percibirse hacia dónde va la industria de productos y servicios para el “nomadismo digital”.

Por José Crettaz
La tecnología 4G ya es casi el nuevo estándar global, y sólo los coreanos se salen de la regla y muestran el potencial de su envidiable y extraterrestre red 5G. Los argentinos, en cambio, tendrán que seguir esperando. No sólo por haber sido -junto con Ecuador- uno de los últimos países de América del Sur en licitar espectro para la nueva tecnología, sino también por las condiciones cambiarias.

Los fabricantes de dispositivos no lo dicen en público, pero sí lo reconocen en privado: la falta de dólares está haciendo muy lento el ingreso al país de los equipos necesarios para montar la nueva red y, sobre todo, de los teléfonos presentados en esta edición del MWC .

Los celulares que se venden legalmente en la Argentina deben ensamblarse en Tierra del Fuego. Hasta allí llegan los kits que los fabricantes globales arman para que después, en algunos pocos mercados, terminen siendo montados con mano de obra local. Para adquirir esos kits (y comprar la maquinaria necesaria) hacen falta dólares. Justamente lo que escasea en la economía argentina.

La presencia de argentinos aquí es muy relevante, con ejecutivos de empresas, expositores y hasta sindicalistas. También algún funcionario. Mañana, sobre el cierre del congreso, el secretario de Comunicaciones y militante de La Cámpora, Norberto Berner, participará de uno de los paneles.

Probablemente se refiera a la polémica ley de telecomunicaciones Argentina Digital, aún no reglamentada. Esa norma no conformó prácticamente a ningún actor del sector, ni siquiera al sindicato kirchnerista Foetra, que reclamó y logró algunas modificaciones. Es probable que cuando se reglamente y empiece a ponerse en práctica siga en la Justicia el mismo camino que la ley de medios audiovisuales, que sigue judicializada a más de cinco años de su sanción.

Incluso sin contemplar la demora adicional que implica ensamblar en Tierra del Fuego, la mayoría de los superteléfonos presentados aquí llegarán bien entrado este año; en junio, con suerte. Además, se está confirmando algo que ya el año pasado se sospechaba, pero que parece tabú porque afecta a todos los involucrados, públicos y privados: que el despliegue del 4G podría estar afectando las emisiones de la televisión digital terrestre, y que habrá que hacer ajustes para asegurar esa convivencia (sobre la que ya debaten con sigilo los ingenieros en telecomunicaciones cercanos al Gobierno).

El año pasado, una de cada diez líneas móviles en el mundo era 4G, y esa presencia crecerá rápidamente. En la Argentina, en cambio, según el último Visual Networking Index de Cisco, el 10% de las conexiones móviles será 4G recién en 2019. Cuando faltan diez meses para el cambio de gobierno, las empresas empiezan a llamar a las cosas por su nombre: “Queremos que el dinero de las telecomunicaciones se invierta en las telecomunicaciones”, dijo Eduardo Caride, presidente para el Cono Sur de Telefónica Móviles, en clara referencia al destino de los cientos de millones de dólares que la industria móvil pagó en la Argentina por una parte del espectro necesario para dar 4G y mejorar los servicios 3G, totalmente colapsados durante años por tener que operar las redes con decenas de miles de nuevas líneas y menos espectro que en 2005, cuando Telefónica compró Movicom y lo fusionó con su marca Unifón para dar lugar a Movistar.

En esa oportunidad, para lograr la autorización de la fusión, la empresa española devolvió parte del espectro que sumaban ambas empresas. Esas frecuencias se volvieron a licitar recién en diciembre pasado.

Otras dos tendencias claras en el MWC son la irrupción decidida de los pagos móviles (Samsung y Google anunciaron aquí sus plataformas, meses después de que lo hiciera Apple) y los autos conectados, que están dejando de ser “prototipos” para volverse alternativas al alcance de la mano para quienes quieran, y puedan, comprarlos. También, la consolidación del hogar con múltiples artefactos y servicios controlables a distancia mediante el celular. Algunas de las empresas argentinas que llegaron hasta aquí ofrecen soluciones para ese creciente nicho. A todo esto, en la jerga de los miles de profesionales que recorren la Fira Gran Vía, en Barcelona, se le llama “Internet de las cosas”.

Aquí también quedaron claras las peleas de fondo: ante casi 4000 personas, Samsung presentó nuevos celulares con los que espera reanimar las alicaídas ventas del año pasado, y en ese show se “burló” dos veces del iPhone 6. En rigor, fueron comparaciones bastante odiosas sobre la calidad del video y el tiempo de carga de la batería entre sus nuevos dispositivos y los de Apple, pero el tono resultó “fuerte” incluso para ejecutivos de la propia empresa. Algunos creen ver que el cetro de mayor vendedor de celulares del mundo, que hoy tiene la firma coreana, podría cambiar de manos. Y todos miran a los chinos: ¿Huawei, ZTE, Lenovo, la emergente Xiaomi o alguna de las marcas poco conocidas en nuestra región, como Oppo, Jiayu o Meizu?

La otra pelea fuerte es la planteada entre los dueños de la infraestructura (conocidos como telcos), representados ayer por el presidente del grupo Telefónica, César Alierta, y los gigantes de los contenidos digitales, como Facebook , Google y Netflix . Alierta pidió “reglas de juego iguales para todos” y sus pares europeos se le sumaron a coro. La discusión no es nueva y está centrada en quién pagará la cuenta del desarrollo y mantenimiento de las redes necesarias para que todos los dispositivos conectables finalmente? puedan conectarse. Es lo que se conoce con el nombre genérico de neutralidad de la red, y para los usuarios es algo muy concreto: cuánto les va a costar el acceso a Internet, fija o móvil.

Google, que tiene una presencia fuerte en el sector móvil por medio del sistema operativo Android, respondió con un anuncio desafiante: lanzará su propia operadora móvil virtual (sin red propia) en los Estados Unidos, donde ya tiene una red fija con Google Fiber. Y al cierre de la primera de las tres jornadas del MWC, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, tendió una mano: “Queremos trabajar para que el modelo de Internet.org [una iniciativa para llevar acceso a Internet a todo el mundo] sea provechoso para las teleoperadoras”, dijo.

Samsung ya presentó el Galaxy S6, que tiene doble cara de vidrio y marco de metal, un sensor biométrico que permitirá utilizar su plataforma de pago Samsung Pay. También presentó el S6 Edge, con pantalla curva, que permite responder a una llamada con un mensaje de texto predefinido con un solo touch.

La también coreana LG renovó su apuesta por la pantalla curva. Presentó el G Flex 2, con diseño renovado y varias opciones de tamaño de pantalla, más una línea de teléfonos de altas prestaciones a precios de gama media que podrían popularizar las líneas curvas.

También presentaron nuevos teléfonos las taiwanesas Acer (Liquid Jade Z, el primer celular antiinsomnio, con filtro que elimina la luz azul de la pantalla) y HTC (One M9, al que sumó un caso de realidad virtual, el Vive). La japonesa Sony trajo su nueva tablet Xperia Z4 Tablet, una de las más delgadas del mercado, de 6,1 mm y 392 gramos, y el teléfono Xperia M4 Agua. También en ese segmento de precio Microsoft lanzó los Lumia 640 y 640 XL. En wearables (tecnología para vestir), LG presentó su LG Watch Urbane, con 4G. Y Huawei, TalkBand B2 y el deportivo TalkBand N1.

Inaugurado por el rey Felipe VI, que elogió a la rebelde Barcelona (aquí en la mitad de los balcones ondea la bandera del independentismo catalán) celebrando su emprendedorismo, este congreso atrae a 2000 expositores y a más de 90.000 profesionales de la industria. Y a la ciudad -que tiene contrato para ser sede hasta 2018- le deja 400 millones de euros. (La Nación)

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