Publicado el: 5, Mar, 2015

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El fiscal Pollicita apeló el fallo que desestimó la denuncia de Nisman contra la Presidente
05/03 – 09:00 – En un escrito de tono moderado, en el que rebate los argumentos del juez Daniel Rafecas, el fiscal federal Gerardo Pollicita pidió reabrir la causa contra la Presidenta, basada en la denuncia de Alberto Nisman, por encubrir a Irán en el caso AMIA, al entender que fue prematura la decisión del magistrado de desestimar el caso.

Por: Hernán Cappiello
El juez Rafecas ayer mismo concedió la apelación del fiscal para que la Cámara Federal revise si confirma el desistimiento de la denuncia o si revoca esa decisión y se sigue investigando a Cristina Kirchner y a su canciller, Héctor Timernan, entre otros acusados. No se sabe qué sala de la Cámara Federal intervendrá. Hoy se sorteará el asunto.

Pollicita dijo en su apelación que la denuncia de Nisman debe ser investigada antes de ser desestimada y recordó que para eso había pedido que declararan como testigos el ex secretario general de Interpol Ronald Noble; los agentes de la ex SIDE que intervinieron en el caso; los integrantes de la comitiva que viajaron a Siria para firmar el memorándum con Irán, así como los funcionarios que trabajaron en ese texto; la totalidad de las escuchas telefónicas realizadas por Nisman que no analizó completamente Rafecas; los cruces de llamadas entre los acusados por el fiscal fallecido y los cables diplomáticos que originaron la firma del pacto con Irán, entre otras medidas de prueba.

Pollicita pareció en su apelación inspirado por el tono moderado y libre de exabruptos usado por el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, cuando abrió anteayer el año judicial. El fiscal dijo que investigar la denuncia de Nisman “es en beneficio de los que aparecen allí mencionados” y de las víctimas de la AMIA. Midiendo las palabras, se permitió incluso responderle a la Presidenta cuando dijo en la apertura de la Asamblea Legislativa: “Últimamente el Partido Judicial se ha independizado, pero de la Constitución”. Pollicita escribió: “No se apartó ni se apartará la labor de esta fiscalía, aun frente a la gravedad de los hechos y la condición institucional de alguno de los denunciados, de aquella indicación sustancial de la Constitución nacional, la que manda a conocer y decidir sobre los hechos que se pongan en conocimiento de las autoridades del Poder Judicial y del Ministerio Público”.

Dijo el fiscal que “para superar las incógnitas” es “obligatorio tramitar esta instrucción” porque “la ley manda que para tranquilidad y seguridad de todos (denunciados, magistrados, imputados e interesados) se rija el conocimiento por sus normas propias [las de la ley] y no por otras”.

“El proceso penal tiene sus propias reglas; frente a una resolución prematura corresponde lograr un nuevo análisis de las constancias de la causa y una revisión amplia de la decisión”, si no es imposible cumplir con el objetivo del proceso que es llegar a la verdad de lo ocurrido.

Rafecas había considerado que el delito nunca se comenzó a ejecutar porque nunca se conformó la Comisión de la Verdad, prevista en el pacto con Irán. Lo hizo en la resolución que emitió tres días antes de que la Presidenta se presentara en el Congreso para la apertura de sesiones ordinarias. Pero Pollicita, sin personalizar y tomando distancia, dijo que no es posible saber si la formación de la Comisión de la Verdad tiene importancia penal como un acto preparatorio del delito de encubrimiento sin antes investigar. Para Pollicita, lo importante es saber qué fin tuvo su creación.

El fiscal entendió que es prematuro descartar todo. Dijo que como el encubrimiento exige que el acusado “ayude” al crimen, hay que analizar si la sola conformación de la Comisión de la Verdad no se trata de este auxilio para desvincular a los sospechosos iraníes del atentado. Esto es así, dijo el fiscal, porque una opinión de la Comisión en beneficio de los iraníes afectaría la capacidad del juez y el fiscal argentinos para perseguir a los acusados.

Si las autoridades querían la Comisión para acabar con la imputación a Irán, su sola consideración implicaría la intención de encubrir y, por lo tanto, el comienzo de ejecución de un delito, argumentó Pollicita.

Nisman había sostenido que el Gobierno quería dar de baja a los pedidos de captura de Interpol sobre los ex funcionarios iraníes prófugos como parte del encubrimiento. Pero Rafecas lo contradijo al sostener que tanto las afirmaciones públicas de las autoridades argentinas como las de Interpol lo desmienten.

Sin embargo, Pollicita dijo que hay que analizar si es cierto que Ronald Noble afirmó que las circulares rojas nunca estuvieron en riesgo de ser levantadas. Destacó que sólo lo sabemos por un mail de Noble, que aportó Timerman, uno de los imputados, y dos entrevistas que dio Noble a Página 12 y a The Wall Street Journal. Nadie le tomó declaración testimonial a Noble. “Una denuncia de tamaña trascendencia no puede ser desvirtuada por un presunto mail atribuido a una persona y que el método de confirmación sean dos artículos periodísticos”, dijo Pollicita. Y argumentó que las circulares rojas no sólo podrían dejar de estar vigentes por decisión del juez que pidió las capturas, sino que alguno los acusados podría interpretar que debían cesar con sólo revelar su paradero y pedir a Interpol que levante esa restricción. (La Nación)

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