Publicado el: 5, Mar, 2015

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Vandenbroele podría quedar libre "en uno o dos días"
05/03 – 09:05 – El juez Casanello lo citó para el 8 de abril. Lo acusa de haberse beneficiado de un convenio irregular.

Preso en Mendoza por pedido de la justicia uruguaya, procesado en la causa Ciccone como testaferro del vicepresidente Amado Boudou para controlar irregularmente la imprenta y luego imprimir billetes, Alejandro Vandenbroele sumó ayer un nuevo frente judicial: el juez federal Sebastián Casanello lo citó a declaración indagatoria para que explique el extravagante contrato que su firma, The Old Fund, firmó con la provincia de Formosa para “asesorarla” respecto a la reestructuración de su deuda con la Nación. Lo curioso es que esta supuesta mala noticia puede tener un costado amable para quien la justicia considera el testaferro de Boudou: este nuevo proceso judicial puede ayudarlo a evitar –o al menos a demorar aún más– su extradición a Uruguay, donde lo investigan por supuesto lavado de dinero.

El contrato de Formosa con The Old Fund fue cuestionado desde un principio, pues la deuda provincial podía haberse renegociado directamente con la Nación, como suelen hacerlo otros gobiernos provinciales. Pero insólitamente la provincia gobernada por Gildo Insfrán contrató a The Old Fund como consultora intermediaria. Fue el primer negocio de la firma comandada por el testaferro del vicepresidente, por el que cobró 7.667.161,30 pesos. Un detalle: cuando se firmó ese convenio, Amado Boudou –quien estaba detrás de The Old Fund– era el ministro de Economía con quien Formosa debía sentarse a negociar su deuda. En otras palabras, a través de su alter ego Vandenbroele, el actual vicepresidente habría estado de los dos lados del mostrador.

Casanello –quien también citó al funcionario formoseño Jorge Ubaldo Melchor, acusado de negociaciones incompatibles con la función pública– quiere saber si el empresario se benefició con ese acuerdo.

Cuando la sala I de la Cámara Federal confirmó el procesamiento de Boudou por el caso Ciccone, ordenó que la causa de Casanello pasara el juez Ariel Lijo. Sin embargo, Casanello citó a indagatoria hoy a Vandenbroele. Una lectura capciosa de esa intempestida convocatoria dice que así el testaferro del vicepresidente podría alejar un poco su traslado a Montevideo para responder por supuesto lavado de dinero. Según el tratado de extradición entre ambos países, “podrá denegarse la extradición si la persona cuya extradición se solicita está siendo juzgada en el territorio de la Parte requerida a causa del hecho objeto de la solicitud”. Para que se cumpla este requisito, sólo falta que algo conecte el contrato con Formosa y la compra del terreno en Uruguay que es objeto de sospecjhas de lavado.

Mientras tanto, Vandenbroele sigue preso en Mendoza. Su defensa apeló el dictamen del juez federal mendocino Walter Bento, que se negó a otorgarle la libertad al financista mientras dure el proceso de extradición a Uruguay. Vandenbroele sigue detenido en un calabozo de la U32, en el subsuelo del edificio de tribunales federales de Mendoza. Ahora será la Cámara Federal de Apelaciones de Cuyo, la que resuelva si le otorga la excarcelación.

El proceso de su extradición sigue avanzando. Bento ya envió la solicitud de la justicia uruguaya a consideración de la Cancillería Argentina, quien debe resolver si accede al pedido de Uruguay. (Clarín)

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