Publicado el: 5, Mar, 2015

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Las urnas - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
05/03 – 10:20 – Los candidatos políticos en el país, pero particularmente en nuestra provincia, han perdido la costumbre de comunicar con compromiso y honestidad. Utilizan redes sociales y entrevistas periodísticas, pero omiten escribir sus ideas, comprometerse “de puño y letra”. Sus equipos de comunicación subestiman el valor de la imagen fotográfica y los discursos, en general, suelen estar reglados por una estrategia de campaña de alguna consultora contratada y suenan vacíos, huecos y desprovistos de compromisos. Estamos ante un fenómeno político particular, los candidatos olvidaron la mística y no se plantean utopías. (Por: Rubén lasagno)

Si uno extiende una mirada crítica sobre los candidatos políticos que tiene la provincia, va a encontrarse con un patrón común en casi todos ellos, que radica en la horrible forma de comunicar que tienen sus equipos de trabajo, que, en algunos casos, ni siquiera se los ha podido resolver la contratación de las costosas consultoras capitalinas o los ensalzados creadores de imagen, que revocan de slogans y palabrerío barato a su cliente/candidato y lo mandan a repetir como loritos echándolos a la arena pública, pero sin escudo, sin capa ni espada, a veces, desnudos de espíritu y (claro está) de propuestas.

Dentro de las falencias que se aprecian a simple vista están: el descuido de la imagen; desde la palabra, la falta de compromiso cierto, serio y responsable y un hecho que es transversal a la mayoría: utilización de la tercera vía (redes sociales) como forma de comunicar vivencias, ideas y reflexiones.

La brújula de la esperanza

Lo que le falta a los candidatos vernáculos, es retomar la mística de la política y de su partido. Esta palabra coronada de un origen religioso, raya en la blasfemia al asociársela con la política, sin embargo, ambas, poseen un fuerte contenido simbólico que un candidato debe cuidar como un tesoro y traerla en cada momento donde sea necesario sustentar argumentos de peso, apoyándose en la historia fundacional de su partido y transfiriéndolo por propiedad transitiva a su persona, para proyectarlo en sus discursos hacia el pueblo.

Los candidatos han dejado de ser dueños de sus propias utopías (lo inalcanzable que le permite a quienes transitan en su búsqueda, concretar la meta de los pueblos) y hoy buscan que éstas sean suplidas por campañas premoldeadas, llenas de promesas huecas, perdidas en generalidades y obviedades, ofrecidas como paquetes turísticos, por publicistas que le encontraron la veta y alientan cierto narcisismo endémico el cual atraviesa a toda la clase política, que les ayudan a engordar sus billeteras. Allí nacen los colores de una cartelería que se nos interpone en las rutas, en las calles y en las plazas; los slogans sin alma ni matices; el roce de los candidatos con la farándula, ridiculizando más que enalteciendo al personaje, símbolos “Más” “Menos”, que en copy paste readaptado, pasa de uno a otro, marcando una triste realidad de la que nadie escapa: somos un producto de consumo que ha cooptado la idiotez posmoderna de la figuración. Ya nadie es lo que es, síno, lo que se vende y así nos va.

Pero sigue sin asomar la “mística”. Cuando aparece alguno que habla de la “mística del partido”, en realidad se dedica a recitar algún recuerdo anquilosado en manuales de la política bipartidista de los `50 y allí termina la cosa. No recurren, o al menos ha desaparecido del espectro comunicacional de la política, aquella fuerza interior que alentaba los discursos y los escritos, donde el candidato de un espacio político recurría a sus orígenes partidarios, pero le sumaba su fuerza y voluntad de ir para adelante con sueños para todos y todas, tal vez más pequeños que los de hoy, pero concretables. Hoy el candidato habla mucho de lo que va a hacer, pero no sabe cómo lo va hacer.

Le están faltando las ganas de ir hacia adelante con todo y contra todos, para plasmar un proyecto social soñado. Las utopías hoy no son parte de las realizaciones de un candidato. Su horizonte es corto, su mirada personalista y lo peor de todo: sabe que tiene que llegar, pero no tiene muy claro para qué. Un candidato a Intendente, a Gobernador o a presidente, que son cargos ejecutivos, vectoriza sus esfuerzos para ganar una elección, pensando que cuando esté ahí “verá como lo resuelve”. Típico de un país donde las instituciones son ocupadas, en gran parte, por hombres que atan todo con alambre.

La mística que ha perdido nuestra clase política no se transmite por ósmosis, de generación en generación; la crea cada individuo a partir de sus propias condiciones morales, éticas y personales. Es un valor que se apoya en los fundamentos de aquel partido que los parió a la política nacional y/o provincial, pero que está dinamizado por sus pensamientos actuales, un criterio social moderno y solidario; un pensar “en el otro”, sosteniendo la bandera de la equidad y el equilibrio, creyéndose un servidor público y no pensando que es un salvador de multitudes.

La mística de la UCR, llevó a Raúl Alfonsín a permitirse el lujo de soñar y concretar un triunfo democrático, en medio de un agitado mar de dictaduras reincidentes y gambetear dificultades que hoy no tenemos. En la mística peronista, se fundaron hombres que lucharon para hacer valer los preceptos heredados de Perón y en esta pelea de River-Boca, Argentina pasó por sus peores y mejores momentos; pero después, primero el menemismo y después el kirchnerismo, se olvidaron de la mística política y la sustituyeron por el interés partidario y el personal. Y allí empezamos a perder de vista lo sustancial para un hombre que desea servir desde la política: la realidad que lo rodea y las utopías.

La realidad fue sustiuída por los discursos prefabricados de las consultoras que trabajan a destajo para encumbrar a cualquiera que tenga apoyo económico para hacer campaña. Así, como pueblo, nos llegaron a vender a Fernando de la Rúa. Las utopías fueron sustituídas por las promesas irrealizables y la mentira discursiva. Y así murió una gran parte (quizás la más importante) de los partidos políticos y por ende de los candidatos que los representan. Aquello que es una quimera, que se nos dibuja como imposible de realizar, lleva a los hombres a construir grandes cosas para el país en el tránsito hacia ese ideal que se ha propuesto.

Cuestión de imagen

Cuando digo que hay un gran déficit de comunicación en los candidatos provinciales, apunto, exclusivamente, en las carencias propias de quienes toman la política como un puente para llegar, sin resolver los mínimos problemas de cómo hacerlo.

En general la comunicación partidaria es mala. Los candidatos ya no escriben, no elaboran notas, que son las que quedan y permanecen en el tiempo; no se expresan literalmente y cuando lo hacen, utilizan la tercera vía, es decir, las redes sociales.

Todos entendemos que la tecnología y la inmediatez que da la velocidad en las comunicaciones, nos permiten opciones impensables de expresión, pero un candidato debe cuidar de ser coherente y no escribir en un twit lo que aún no dijo en un discurso, sino que contrariamente, las redes debieran servir como apoyo y ampliación de conceptos expresados previamente y no al revés, como sucede hoy. Es normal que nos enteremos por Facebook lo que piensa un referente político determinado, antes de escucharlo o leerlo en un texto elaborado. Nos hemos acostumbrado a hablar en 140 caracteres y sintetizar ahí un pensamiento que también reseña lo sintético del criterio de quien evita hablar en público o comprometerse seriamente con el electorado.

Otro aspecto que parece minimizarse en el pago chico, es la utilización de la imagen. Los medios solemos recibir en nuestras Redacciones, fotografías tomada con celulares o de fotógrafos amateur, con excesivo contraluz, oscuras, mal encuadradas, etc. Algunas cosas puede arreglar el Photoshop, lo que no puede hacer el programa es arreglar la imagen pública que muestran los candidatos. A veces son tomados de manera inconvenientes para su figura pública, en poses incompatibles con el mensaje que se pretende transmitir. Se confunde lo informal con lo ordinario y chabacano. No se cuidan ciertos estándares mínimos de calidad para evitar que el lector (la foto es una nota en sí misma) sea influenciado negativamente con una imagen de aquella persona que trata de convencerlo de ser una opción electoral.

Los candidatos no comunican por escrito. Se ha perdido prácticamente esta vieja tradición, donde cada uno hacía un ensayo político en cada opinión, en cada propuesta y dejaba para la crítica pública y periodística, sus pensamientos, despoblados de hipocresía y medias tintas. Hoy se recurre más a la “entrevista” y depositan en un tercero (periodista) la responsabilidad de transformar sus ideas en ideales, en las páginas de un diario. De esa manera, el candidato siempre tiene la posibilidad de retractarse o desviar las críticas y salvaguardarse en “malas interpretaciones”, “errores de transcripción”, el “me sacaron de contexto” y cosas por el estilo, de los yerros a los que lo arrastra su propia ineptitud o el mal concepto de las comunicaciones que posee.

Se inicia un año electoral histórico en Santa Cruz. Luego de 11 años de estar conducido, prácticamente, por un monocomando político, las urnas de la provincia van a vibrar con movimiento propio, sin la “manu militay” del krichnerismo controlando a dedo lo que cada uno debía o no hacer. Esto tiene que ser un aliento para que los candidatos peronistas (PJ / FPV) busquen diferenciarse en el terreno político de las pobres campañas que todos estos años han venido realizando, sabiendo de antemano que corrían con el “caballo del comisario”. Para la oposición, especialmente el radicalismo, es la oportunidad de presentarse como un movimiento con espíritu propio y no solo fundar su campaña en el error de los que han gobernado hasta hoy.

Estas elecciones, para todos los candidatos sin excepción, mostrará una bisagra en la forma de comunicar que cada uno tenga. Tal vez sea hora de olvidarse de tanto merchandising y cotillón de campaña y abocarse a lo sustancial que es mostrarse participativo, honesto, comprometido y confiable. Habrá que ver qué capacidad tiene cada uno para comunicarnos genuinamente lo que son, lo que intentan ser o bien lo que dicen van a ser, algo que suele resultar diametralmente opuesto, una vez que logran llegar al poder. (Agencia OPI Santa Cruz)

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Mostrando 8 Comentarios
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  1. MIGUEL dice:

    FELICITACIONES, SEÑORES DE OPI SANTA CRUZ, AL SEÑOR RUBEN LASAGÑO.-
    MUY BUENA SU NOTA DE OPINION.

  2. luis villalba dice:

    Todo es producto de la trampa llamada Ley de Lemas que justamente trajo aparejado la “NO” Politica porque al poder era justamente eso lo que buscaba. Solamente ellos montado en el Gobierno podia hacer y no permitir hacer a los demas opositores!!!

  3. si no fuera asi fadul podria ser candidato ? la estela garcia,la gorda martinez,arrastrado gomez bull , ni en pedo . BIEN OPI.

  4. Renatre dice:

    Muy buena nota, una pinturita. gracias opi

  5. NORA K dice:

    ES ASI VEAN LO QUE HACE EL GOBERNADOR, PRIMERO HABLA POR FACEBOOK Y DESPUES SI LE QUEDA BIEN HACE EL ANUNCIO Y COSTA, OTRO CAHNTA, COMO NO SE ANIMA A DAR LA CARA TIRA POR LAS REDES SOCIALES PARA VER QUE RECOGE, SI ANDA BIEN SALE A DECIRLO EN PUBLICO, SI ANDA MAL VIOLIN EN BOLSA
    SON UNOS CHANTAS

  6. Perro verde dice:

    UNa gran nota señor lasagno,,,,, siempre en el clavo. excelente

  7. Periodista dice:

    esto se llama “Periodismo de opinión” CON TODAS LAS LETRAS
    Un gran saludo al autor

  8. Sindicatp dice:

    esto también va para los sindicatos que gorrean a todo el mundo y no nos enteramos cuando hay una marcha una movilisasion o una asamblea
    comunican como el ORTOOO

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