Publicado el: 6, Mar, 2015

El Papa y su influencia en la elección 2015


El papa Francisco sortea desde una camioneta hasta una cafetera
06/03 – 14:00 – Omar Abboud, un amigo de Francisco de origen musulmán, será legislador de la mano del PRO. Julián Domínguez, de dialogo fluido con el Pontífice, va a la pelea por la gobernación.

Por: Pablo de León
Jorge Mario Bergoglio era un hombre de diálogo y durante su paso por el Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, no dejó de conversar con ningún sector político. Salvo que, en esos tiempos, el matrimonio Kirchner prescindieron de su presencia en los habituales tedéum, algo que la Presidenta cambió con el religioso convertido en Papa.

El Papa Francisco está obviamente instalado en el Vaticano pero esa ubicación geográfica no lo priva de influir y estar bien atento a la política nacional y mucho más, en un año de elecciones generales como éste.

Gustavo Vera es un legislador porteño que llegó a su banca desde la lista de UNEN y luego se apartó de esa alicaída fuerza para tener su propio sector, por el que ahora será candidato para la Jefatura de Gobierno.

Pero su presencia en la Legislatura no será la única con excelente relación con Francisco pues desde diciembre, otro hombre de cercanía al Pontífice tendrá su silla. Omar Abboud, un porteño de 48 años, descendiente de sirios y libaneses, es el musulmán que viajó con Francisco a una cita histórica en Tierra Santa.

Otro lugar donde el Papa tiene influencia es en la definición más fuerte, como resulta la pelea presidencial. Uno de los precandidatos para esa lucha era Julián Andrés Domínguez: el oriundo de Chacabuco resolvió bajar a la pelea bonaerense y se postulará finalmente para la sucesión de Daniel Scioli.

Pero la definición de Domínguez tiene otros actores: la principal es Cristina, quien habló con el bonaerense esta semana y la jefa del FpV le dio el placet para sumarse a la disputa por la Provincia, donde abundan los precandidatos como son Diego Bossio, Fernando Espinoza y Juan Patricio Mussi, joven dirigente que suele ser bien tratado por la Presidenta en sus incursiones territoriales.

En la oficina del presidente de la Cámara de Diputados, niegan que Domínguez se haya bajado de la pelea presidencial.

En ese pasillo de charlas políticas del Papa argentino, siempre aparece el hoy embajador Eduardo Valdés. Este peronista porteño, ducho en la rosca fuerte vernácula, niega bajo juramento llevar y traer data política entre Roma y Buenos Aires.

Pero sin duda, es un actor en la influencia del Papa Francisco en la definición política argentina de 2015.

En esa recta final electoral, aparece en el horizonte la relación de Francisco con Daniel Osvaldo Scioli. El gobernador fue de los primeros en tener su foto con el Papa y su mujer Karina Rabolini, tuvo su momento destacado hace pocas semanas en el Vaticano, en una actividad con Scholas y donde lució su conocimiento de varias lenguas al exponer en la Santa Sede.

Como se ve, Dios está en todas partes. (Clarín)

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