Publicado el: 10, Mar, 2015

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Stiuso "no dijo nada", aseguró el abogado de Lagomarsino
10/03 – 09:10 – La jueza Palmaghini ordenó el procedimiento, que la ex mujer del fiscal pidió en carácter de “urgente”; en el lugar se secuestraron CD, discos rígidos y ropa.

Por: Paz Rodríguez Niell
La jueza Fabiana Palmaghini, que tiene a su cargo la causa que investiga la muerte de Alberto Nisman, allanó ayer el departamento de Diego Lagomarsino, el experto en informática que trabajaba para el fiscal y le dio el arma con la que apareció muerto.

El allanamiento se realizó durante la tarde y duró entre cinco y seis horas. Estuvo a cargo de la Policía Metropolitana, que secuestró en el departamento de Lagomarsino, en Martínez, ropa y pilas de discos duros, pendrives y CD, incluso algunos identificados como series y películas, la memoria de una cámara de fotos y elementos de computación. No se habrían encontrado documentos vinculados con Nisman, según informaron a LA NACION fuentes al tanto del resultado del operativo.

Este allanamiento fue dispuesto a pedido de la ex mujer del fiscal, la jueza Sandra Arroyo Salgado, que el viernes pasado, a las 15.10, presentó un escrito en el que indicó que era una medida “urgente” para la causa. Dos horas y media antes lo había solicitado por e-mail.

El viernes, después de eso, la jueza dispuso el secreto del sumario y anteayer, domingo, firmó a las 14 la orden de allanamiento, una resolución que incluyó llamados de atención a la conducta de la querella en la causa y donde le recordó a Arroyo que habían pasado más de 40 días sin que solicitara “la medida que ahora requiere como urgente”.

Palmaghini dispuso el allanamiento “con el objeto de proceder al secuestro de todas las computadoras” de Lagomarsino (no encontraron ninguna) y “medios de almacenamiento”; también, las mochilas y ropa suya que hallaran “con cualquier tipo de manchas, ya sea hemática u otra, pelos o rotura”. Según relataron fuentes informadas sobre el procedimiento, no se encontró ropa que tuviera a simple vista manchas de sangre, pero se harán estudios. La querella pretendía además que, de no poder determinarse cómo estaba vestido Lagomarsino cuando estuvo en lo de Nisman, se secuestrara toda su ropa. La jueza no hizo lugar.

Arroyo enumeró cuatro motivos para el allanamiento: que el arma que mató a Nisman estaba registrada a nombre de Lagomarsino; que de lo reconstruido hasta ahora resulta “la última persona que lo vio con vida” a Nisman; que conforme con el horario de defunción establecido por los peritos de la querella “pudo haber estado en el departamento en el momento de la muerte”, y que Lagomarsino estaba “en condiciones de ingresar remotamente en la computadora de Nisman en la mañana del domingo 18 de enero”, cuando, a juicio de la querella, el fiscal “se encontraba ya fallecido”.

Según un informe de sus peritos particulares, Nisman murió entre las 16 y las 24 horas del sábado 17 de enero. Cerca de las 20 de ese día, Lagomarsino visitó a Nisman en su departamento y, según su propio relato, le llevó el arma que le había pedido prestada el fiscal. Para los peritos oficiales, en cambio, la muerte fue el domingo después del mediodía. Lo mismo dijo la médica legista que lo revisó en el baño del departamento.

Esta semana, un peritaje tecnológico reveló que ese domingo por la mañana la computadora de Nisman se había conectado a Internet. Después, la querella pidió frenar el estudio.

En su escrito del viernes, Arroyo le adjudicó a Maximiliano Rusconi, abogado de Lagomarsino, haberle dicho a supuestos medios de prensa que no identificó que esos ingresos registrados en la computadora de Nisman “pudieran haber sido efectuados en forma remota”. Ayer, Rusconi le respondió en duros términos. Dijo que de ningún modo él había sostenido eso, culpó a la querella de obstaculizar la causa (ver aparte).

La resolución de Palmaghini que dispone el allanamiento tiene ocho páginas; las tres primeras con advertencias a la querella. “Pese a todos los argumentos expuestos”, dice Palmaghini en la cuarta página, se ordena el allanamiento “con el solo objeto de no desvirtuar la eventual posibilidad de que se incorpore algún elemento de prueba relevante a la pesquisa”. Un cuestionamiento fue a la falta de colaboración de la familia de Nisman para decir dónde hay objetos, que aparentemente tienen sus parientes y podrían ser de utilidad para la causa, como lo que había en una caja de seguridad.

Hoy, seguirán las testimoniales en el expediente y está citada la modelo que habría tenido una relación con el fiscal. La fiscalía prevé además llamar a declarar esta semana a los peritos de parte que discreparon con la autopsia oficial para que ratifiquen sus dichos y convocar luego a una junta médica.

Ayer, durante la tarde, Arroyo Salgado estuvo en la fiscalía, con Fein, varias horas. Después de las acusaciones que le había hecho de direccionar la causa, fuentes al tanto de la visita informaron que dialogaron en buenos términos. (La Nación)

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