Publicado el: 10, Mar, 2015

Icazuriaga y Larcher, los dos grandes (e importantes) actores, ausentes en la investigación y en la prensa nacional


Nisman y el país defectuoso
10/03 – 12:15 – “El caso Nisman”, es a esta altura de los acontecimiento, una burda maqueta de lo que no debe hacer un Estado, cuando se comete un crimen institucional de tal magnitud. Como en este suceso no hay nadie inocente, cabe pensar que en toda esta trama, tantos lo sectores políticos, como judiciales y ni hablar del propio gobierno, con copartícipes de los ribetes de tragicomedia que ha tomado el caso y la prensa nacional no hace eje en lo sustancial y complica aún más la verdad. En tanto los máximos responsables de explicar una parte del todo, siguen en el anonimato: el número 1 y 2 de la ex SIDE. (Por: Rubén Lasagno)

Jaime Stiuso y Diego Lagomarsino son “el eje del mal” en esta intrincada historia de un crimen que, lamentablemente, jamás se va a saber la verdad. Está todo tan contaminado de descreimiento e inhabilidad, que aún cuando se llegue a saber lo que pasó, la duda persistirá.

Mientras la investigación se centra en la computadora de Lagomarsino, 50 días después de la muerte de Nisman (¿?), el gobierno ata los tobillos de Stiuso, le carga la mochila de todo lo que encuentra a mano y trata de circunscribir las sospechas en estos dos actores. Así trata de representar al ideólogo y el “cerebro” en el ex agente y al “ejecutor” en el técnico en computación. En este sentido trabaja la Fiscal Fein, que no tiene aspecto de poseer las competencias para desentrañar una trama tan compleja e importante, por el impacto institucional que tiene el crimen de un Fiscal de la Nación y más bien parece una señora, buena vecina de cualquiera de nosotros, navegando en un mar de incertidumbres, presiones y dudas, que la impulsan a ir de un lado para otro, hace declaraciones y ya no las hace más, da detalles de lo que debiera ser un secreto de sumario, complica el caso, allana a destiempo y no llama a su oficina a quienes tendrían que estar explicando mucho de lo que aquí se habla: Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher.

Hasta donde yo recuerdo, Stiusso, fue empleado de la ex SIDE, durante los 12 años del gobierno krichnerista; o sea, hasta ayer nomás, por decirlo de alguna manera. Esto significa que durante 11 años recibió órdenes, dinero y medios de manos de Icazuriaga y larcher; y si se quiere hacer más completa la investigación, hasta podrían llamar a Sergio Acevedo, un hombre que tuvo estrecho contacto con Stiusso y articuló con este histórico hombre de “la casa”, las primeras operaciones ordenadas con Néstor Kirchner, tanto alrededor de la causa AMIA, como la unión que por una década no se destruiría, de Nisman, el ex agente de Inteligencia y la propia Dra Arroyo Salgado.

Pero hay un gran interés por descartar el testimonio de quienes ya debieran haber declarado y explicado lo que Stiusso no explicó ni explicará, tal como lo señale en mi nota anterior, mucho antes que el ex agente fuera llamado a declarar (obviamente un mes después del crimen), momento en el que marqué lo que después ocurriría: no hablaría, diría lo que se le ocurriera, la Fiscal no tiene forma de contrastar sus declaraciones porque son actividades reservadas o secretas y finalmente, no lograría más que perder tiempo. ¿O será que todo está organizado, precisamente, para perder tiempo y no llegar a la verdad?.

Cincuenta días después del crimen, Fein allana la casa de Lagomarsino y le revisa la notebook ¿No es raro?. A 50 días de la muerte no se sabe nada de los teléfonos, ni se hicieron las consultas técnicas que ubiquen a los actores, cerca o lejos del escenario de los hechos. Ahora hace más de tres días que el “interés” se viene centrando en una amiga de Nisman, que vive aterrada porque la enorme impunidad que hay, mezclado con la impericia e inutilidad de quienes tienen a cargo la investigación y la fuerza del encubrimiento del gobierno, hacen que la modelo viva horas realmente desesperadas, porque en este contexto poco confiable y donde debe surgir un culpable, cualquiera es blanco de estos verdaderos operadores del ridículo y el fracaso criminalístico, que transforma a la Argentina en el país donde matar es barato y salir impune, es una gran opción.

Y el tiempo pasa y el gobierno ataca a la jueza Arroyo Salgado, que hasta hace un tiempo le brindaba servicios a la ex SIDE, conducida por Icazuriaga y Larcher y a Stiusso, uno de sus empleados más relevantes y el operador político del “Chango” y “Paco”, quienes están ausentes sin aviso, de una Fiscalía que los debiera tener sentados allí en primera fila, dando explicaciones de cuáles fueron las órdenes que siguió el ex agente, cuál era la vinculación de Salgado como jueza, con la SI, cómo llegó y por orden de quién a la magistratura y hasta podrían preguntales cómo ha sido y en qué ha consistido el trabajo común que hicieron Nisman y Stiuso, a las órdenes de Icazuriaga y Larcher, todos estos años. Nada de esto se preguntan, mucho menos le preguntarían a Icazuriaga cómo manejó los millonarios fondos anuales de la Secretaría y cómo justifica su estándar de vida y las propiedades que le vinculan.

El periodismo nacional, que parece acelerado esperando resultados esclarecedores, no hace más que embarrar la cancha; sin embargo, hay que reconocer que (como siempre) lo poco que se sabe, ha transcendido a través del periodismo y no por decisión de la propia justicia.

Sin embargo de uno y otro lado, (oficialistas y periodismo libre) hay tendencias bien definidas: 6,7,8, por ejemplo, sigue la línea conductista de CFK. Cuando la presidenta decía que había sido un suicidio, todos analizaban la hipótesis presidencial como si fuera palabra santa, un hecho irrevocable; cuando Cristina cambió a la hipótesis del crimen, sin ponerse colorados, los militantes de la TV Pública, hicieron una desprolija voltereta en el discurso y enfilaron para el otro lado; exactamente el opuesto al que venían transitando. Claro, Víctor Hugo, el gran relator de América y especialmente de Argentina fue un adalid en estos menesteres.

Los otros canales, fuera del influjo de la moneda confiscatoria de la libertad periodística, hicieron lo suyo. Comenzaron a aparecer los “especialistas” en “Inteligencia”, lo colegas que hablan de “cómo mata el Mossad” (¿?), de las elucubraciones conspirativas de la Inteligencia vernácula, lo peligroso que es el “secreto de Estado” y no faltaron los “inteligencionistas” (neologismo para definir a los que se creen sabelotodos en las tareas de Inteligencia) que hasta escriben libros de la SIDE, “de la gente oscura” y “el poder oculto”, solo por boca de ganzo, sin haber pertenecido nunca al organismo. Claro está que juegan con la ventaja de que nadie saldrá a responderles, aún cuando digan las barbaridades que se les ocurra. El resto, es simple: la gente busca y compra siempre lo que está rodeado de misterio y abonado debidamente por el secreto.

También los canales llevan a criminalistas, forenses y abogados que desgranan un universo de posibilidades y teorías, algunas muy interesantes, pero en gran parte sustentados en procedimientos ya obsoletos, ampliamente superados por la nanotecnología y el avance científico en materia criminal, algo de lo cual el país está lejos, al punto de que la propia Fiscal, confesó públicamente que no se pudieron hacer desde el principio las pruebas de comprobación de sangre en la escena del crimen, porque no había Luminol, Fenolftaleína y/o Piramidón, sustancias indispensables para el procedimiento, reactivos que luego se visualizan a través de una luz especial como la ultravioleta. Es decir, los equipos de criminología del país, en un caso de extrema gravedad como la muerte dudosa de un Fiscal de la Nación que 24 horas antes había denunciado al Poder Ejecutivo de encubrir a terroristas, no tiene a mano algo tan elemental como para determinar una prueba básica en el lugar en que se produjo la muerte. ¿Qué podemos esperar del resto?. Es poco serio.

Pero lo más grave aún de los medios, no es que lleven profesionales con buena voluntad y tal vez poco acercamiento a los últimos cursos de medios criminológicos, sino que muchos conductores se embarcan en cafkianas teorías de enredos del crimen organizado o traen al ruedo el recuerdo de las viejas películas de los ´80 cuando se ejecutaba la guerra fría, donde los espías se mataban en las frías calles de Belgrado, se perseguían por Estocolmo o simulaban un suicidio en alguna alcoba del viejo Berlín. No pocos desempolvaron la mítica “forma de matar” de los servicios secretos judíos, historias tan viejas como incomprobadas, como aquella persecución a los terroristas del “septiembre negro” y otras películas de propaganda Israelí como “La espada de Gideon” y cosas por el estilo, que no tienen nada que ver con lo sucedido en Argentina. En fin, una pavada total.

Yo he escuchado a periodistas, noteros de TV y conductores de radio, “explicar” como un sicario mata con “una 22”. Si bien mucho antes de terminar su exposición, yo había cambiado de canal, está claro que en un mar de ignorancia sobre un tema tan cerrado al conocimiento público, lo futil del conocimiento suele ser aleccionador. Pero en realidad, todo es un dislate y un invento que no resiste el menor análisis objetivo y simple, como por ejemplo que un “sicario” (es una categoría de asesino profesional) elija un arma de poco calibre para matar a una persona, cuando el objetivo fundamental es eliminarlo, no con bajo costo, sino con mayor efectividad; o que (como es el caso de Nisman) un hombre que no conocía de armas ni sabía de su manejo (Lagomarsino le tuvo que “explicar” el funcionamiento y armarle la pistola, según sus declaraciones) utilice una pistola (nada menos) para disparase. Está comprobado por estadísticas de la OMS, que los suicidas que poseen armas y son avezados en su manejo, las eligen para quitarse la vida, en tanto, quienes no tienen esa pasión o gusto por las armas de fuego, eligen tirarse al vacío o el ahorcamiento (entre los métodos más comunes) para poner fin a su vida; rara vez recurren a un arma de fuego.

Por más que haya quienes sostienen la teoría contraria, cualquier libro de criminalística avanzada, señala claramente que es prácticamente “imposible” que si una mano disparó un arma (aún de bajo calibre), no exista la mínima posibilidad de encontrar micropartículas, con los elementos ópticos, electrónicos y de análisis químicos que existen hoy. A esto debemos agregar que una pistola, por la apertura del muelle o corredera, acción que se da entre el disparo y la recarga del próximo cartucho, libera, necesariamente, los residuos de pólvora en un ángulo casi paralelo al brazo que la sostiene y el depósito de esos residuos es inevitable. El revólver, si bien puede dejar rastros, la deflagración se produce entre la recámara y el cañón (más alejado de la mano) y lo residuos son expulsados hacia los costados, por eso en estos casos suele ser menor la presencia en la mano y se circunscribe más en la zona de los dedos pulgar e índice, que en el entorno inmediato al arma, pero rara vez no aparecen residuos. Pero todo esto es circunstancial y la falta de rastros de pólvora es un indicativo que debe generar dudas, no certezas.

El caso Nisman se parece cada vez más al crimen perfecto. Todo parece estar hecho para que nada se descubra. Mientras tanto, el gobierno juega a embarrar la cancha y esconde a los máximos responsables de un organismo que tiene todos los elementos para desentrañar gran parte de este misterio, como, por ejemplo cuáles eran los trabajos encargados a Stiusso, qué hacía el agente en relación con la investigación de la AMIA y cuáles eran las limitantes y las posibilidades de acción que tenía el ex agente o si era debidamente controlado por las autoridades del organismo o si, acaso actuaba autónomamente. En cualquier caso, Icazuriaga y Larcher tienen mucho para explicar y son responsables directos, pero extrañamente de ellos, nadie habla. (Agencia OPI Santa Cruz)

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Mostrando 3 Comentarios
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  1. capipe dice:

    Hay que hacerle caso al General: Para no hacer nada, en un caso, hay que formar una comisión, ya lo propuso Fein….

  2. juan carlos dice:

    Quien escribe ésta nota pretende que se investigue a Larcher y a Icazuriaga pero, pregunto, ¿ no es más importante investigar a un supuesto periodista que se fugó raudamente y sigilosamente del país ?. Me refiero a DAMIAN PACHTER. DEBERÍA EXPLICAR QUÉ TERRIBLES AMENAZAS RECIBIÓ PARA ABONDONAR EL PAIS DE ESA MANERA. Mirten que acá tenemos periodistas que descubrieron muchas merdas del gobierno y nunca fueron amenazados de manera tal que entraran en pánico y quisieran abondonar el país. Es hora que nos quitemos las anteojeras para darle una mirada más amplia a éste tema.

  3. Es increible que no hayan citado a declarar primariamente como testigos a Acevedo, Icazuriaga y Larcher entre otros. Ya que el mencionado S. es un agente muy profesional, y creo me dicen oficiosos conocedores, es el unico agente de inteligencia, que tiene un despacho propio en la CENTRAL AGENCY INTELLIGENCE (C.I.A.) en Washington D.C., lugar donde dicen se encuentra.

    El y otros, que uds. deben conocer, debian informar a los civiles citados de lo que escuchaban y escuchan aun, no solo lo que investigaba este Fiscal que se investiga su muerte, sino de miles de datos de todos los politicos, funcionarios, empresarios, bancos, opositiores, narcos, etc etc etc etc…

    La Fiscal no es indocta en este sentido. Si se tiene el cuenta lo que dijo y pidio la ex esposa de Nisman, hay todavia muchisimo por saber. Los ex dirigentes nominados en ese ente llamado SIDE

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