Publicado el: 19, Mar, 2015

Según Lagomarsino, Nisman se quedaba con la mitad de su salario


Según Lagomarsino, Nisman se quedaba con la mitad de su salario
19/03 – 09:10 – El experto en informática lo declaró en la causa por la muerte del fiscal; también explicó cómo era el manejo de la cuenta que compartían en EE.UU.

Por: Paz Rodríguez Niell
Diego Lagomarsino, el experto en informática que trabajaba para la fiscalía de Alberto Nisman y que le dio el arma con la que apareció muerto, dijo ayer que su jefe le pedía que le entregara todos los meses la mitad de su sueldo.

De los 40.000 pesos que la Unidad Fiscal AMIA le pagaba como remuneración, Lagomarsino separaba después de cada cobro la mitad y le daba ese dinero en efectivo a Nisman, que lo había contratado.

Esta información fue dada a conocer por Lagomarsino a la Justicia a través de un escrito que presentó ayer su abogado, Maximiliano Rusconi, que no explicó por qué su defendido aceptó tal acuerdo.

El letrado aportó además detalles de la cuenta del banco Merrill Lynch que Lagomarsino compartía con Nisman en Estados Unidos. En rigor, los titulares de esa cuenta son tres: Lagomarsino; la madre de Nisman, Sara Garfunkel, y la hermana, Sandra Nisman. El fiscal no aparecía como dueño, sino como apoderado. No obstante, la defensa y la querella coinciden en que era él quien la manejaba.

En el escrito Lagomarsino afirma que él se había incorporado como titular de la cuenta a pedido de su jefe, durante la primera mitad del año pasado. Dijo además que había hecho “sólo tres movimientos”; todas transferencias de 2500 dólares, para pagar expensas de un terreno de Nisman. Siempre a pedido del fiscal, según su relato.

Lagomarsino entregó, junto con su escrito, copia de la documentación que presentó cuando se sumó a la cuenta.

Presentó los formularios, fotocopia de su documentación personal y certificados de domicilio e ingresos.

Lagomarsino dijo desconocer el contenido de esa cuenta porque el resumen no le llegaba a él, sino a Sara Garfunkel, a su domicilio de la calle Roosevelt.

LA NACION consultó ayer a Rusconi, quien se negó a informar por qué Lagomarsino había accedido a darle parte de su sueldo a su jefe y a figurar como titular de una cuenta que, según él, no le pertenecía en realidad.

Rusconi dijo que no iba a dar ningún detalle más. Sostuvo que lo que tenían para contar ya lo habían informado en el expediente y que ahora esperaban que el caso se concentrara en la investigación de la muerte de Nisman.

“De modo transparente volcamos toda la información que tenía Lagomarsino en relación con esos aspectos -dijo Rusconi-. Y lo hicimos porque la querella decidió introducir el tema.”

El abogado insistió en que Lagomarsino no había pretendido ocultar nada y que no había hablado antes de estos asuntos porque “no hacía al objeto procesal, nunca le preguntaron y temía que esta información fuera utilizada para dañar la imagen de Nisman”.

El fiscal manejaba su unidad con una enorme discrecionalidad; sobre todo, presupuestaria. Lagomarsino trabajaba directamente para él y solía encontrarse con su jefe en el departamento de Nisman de las torres Le Parc.

En la UFI-AMIA, donde había otros expertos en tecnología, apenas lo conocían. Y no era el único caso. Nisman también había empleado a un amigo, Claudio Rabinovich, para que lo asesorara en materia de comunicación. Tanto el contrato de Lagomarsino como el de Rabinovich fueron dados de baja por la Procuración después de la muerte de Nisman.

Quien informó a la Justicia acerca de la cuenta de los Nisman y Lagomarsino fue la ex mujer del fiscal, Sandra Arroyo Salgado.

La semana pasada se presentó ante la fiscal Viviana Fein y declaró que Sandra Nisman, su ex cuñada, la había llamado para pedirle una reunión urgente. Dijo que en ese encuentro, en lo de Sara Garfunkel, le contaron de la existencia de la cuenta.

Según Arroyo, ellas le dijeron que para poder operarla necesitaban un usuario y una clave que no tenían, y que en el banco les informaron que quien sí los sabía era Lagomarsino.

Esta cuenta, según la querella, era familiar y habría estado originalmente a nombre de la madre de Sara Garfunkel, “Clara o Keila Kessler”, según consta en la declaración.

Garfunkel y su hija le dijeron a Arroyo -siempre de acuerdo con la versión de la jueza- que Nisman sostenía que el dinero que había allí les correspondía exclusivamente a sus hijas.

Según informaron a LA NACION fuentes con acceso a la causa, Arroyo declaró que nunca había sabido de esa cuenta y que no tenía idea de cuánta plata habría depositada. Agregó que tampoco sabía de las tres cajas de seguridad que Nisman tenía con su madre (cajas que cuando llegó la Justicia estaban vacías). “Alberto no compartió conmigo decisiones de tipo económico que tenían que ver con emprendimientos que él hacía con su familia de origen”, afirmó Arroyo.

Dijo, no obstante, que sí sabía que su ex pareja había asesorado en negocios a Sara Garfunkel, que invirtió en un local de lotería y quiniela, y que también la ayudó en un emprendimiento ligado a la construcción de edificios, que aparentemente tenía en sociedad con unos primos.

Arroyo estuvo en pareja con Nisman 17 años y tienen dos hijas en común. Se separaron hace más de tres. Desde entonces, contó ella, sólo hablaban de los asuntos de sus hijas. “Yo había tenido inconvenientes por la injerencia de Nisman en temas míos”, había declarado Arroyo en una audiencia anterior con Fein.

No está claro qué relevancia puede tener toda esta información patrimonial a efectos de la causa que investiga la muerte de Nisman. La fiscal del caso había adelantado ayer temprano, antes de recibir el escrito de Lagomarsino, que si lo que aportaba eran sólo datos patrimoniales creía que no tendría “demasiada gravitación” para determinar “la causalidad de la muerte”.

De todos modos, dijo que lo estudiaría. Por lo pronto, la fiscalía ya está investigando la cuenta del Merrill Lynch.

Ayer tenían que presentarse a declarar en el expediente la madre y la hermana del fiscal, citadas para que aportaran más datos, pero ninguna de las dos asistió. Ambas alegaron razones de salud. (La Nación)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video