Publicado el: 26, Mar, 2015

Moyano, Barrionuevo y Micheli se suman al paro del transporte


Moyano y Barrionuevo se reúnen para definir la fecha del paro nacional, al que se suma la CTA - Foto:
26/03 – 09:20 – Lo que era un reclamo sectorial por Ganancias se convertirá casi en una huelga general tras la adhesión de las tres centrales obreras opositoras y del gremio bancario; evalúan otra protesta para mayo.

Por: Nicolás Balinotti
Dudó hasta el último minuto en tomar la decisión, pero finalmente lo hizo. Hugo Moyano se puso recién ayer al frente de paro nacional que activará el martes próximo la pragmática alianza de gremios opositores en reclamo de una modificación en el impuesto a las ganancias, un aumento de emergencia para los jubilados y “un sinceramiento” del Gobierno sobre la inflación real y el desempleo.

La huelga, que fue impulsada de raíz por unos 22 sindicatos del transporte, sumó ayer las adhesiones de la CGT moyanista, de la CGT Azul y Blanca -que encabeza Luis Barrionuevo-, de la CTA Autónoma -de Pablo Micheli- y del gremio de los bancarios. Es muy posible que sectores vinculados con la izquierda también se suban al reclamo.

La protesta del martes será por 24 horas, aunque servirá como punto de partida de una hoja de ruta de conflictos. El próximo paso lo blanqueó ayer Moyano: llamó a un plenario para el 15 de abril, en el que se avanzaría en un plan de lucha que incluiría un paro nacional de 36 horas (posiblemente para mayo) con movilización a la Plaza de Mayo. La estrategia del jefe de los camioneros será engordar la tropa de adherentes con el apoyo de algunos gremios que están hoy anidados en la CGT oficialista y que ensayarán, gradualmente, un alejamiento del kirchnerismo ante la falta de respuesta a sus pedidos y por conveniencia político-electoral.

En lo que será el primer gran desafío sindical del año para la Casa Rosada, el martes se alterará el normal funcionamiento de los servicios de los colectivos urbanos, ómnibus de larga distancia, vuelos internacionales y de cabotaje, ferrocarriles, y se paralizarán la actividad portuaria y el comercio exterior. Pero ahora, con el respaldo de las centrales obreras, habrá otros servicios afectados: se reducirá al máximo la atención al público en los bancos y no abrirán las dependencias estatales en las que ATE tenga representación; tampoco funcionarán la recolección de residuos, el transporte de carga y no abrirán las estaciones de servicio de combustible, entre otros rubros ligados al comercio.

Tanto Moyano como Barrionuevo definieron su respaldo al paro cuando advirtieron que Roberto Fernández, el jefe de los colectiveros de la UTA, esta vez no daría marcha atrás. En el último paro nacional, el 28 de agosto pasado, la UTA modificó su postura a último momento a cambio de subsidios para apurar el cierre de su paritaria y de la presunta cesión de un predio para montar un centro de capacitación.

“Lamentablemente, en el Gobierno no hemos encontrado ninguna solución; así que [el paro] está confirmado. La inflación es cada vez más grande. Cuando uno en su casa gasta más de lo que entra, acá están las consecuencias”, dijo ayer Fernández en Radio Mitre. Su mensaje no fue casual: tras días de silencio, ratificó públicamente su posición como una manera de darles garantía a Moyano y Barrionuevo, que aún hoy sospechan de sus movimientos.

Tras el anuncio de Moyano, la CGT de Barrionuevo y la CTA de Micheli oficializarán esta tarde su adhesión. El gastronómico lo hará después de haber logrado su cometido: activar un plan de lucha en abril en contra del Gobierno. Micheli, en tanto, ya había dado señales de armonía durante una protesta en el Ministerio de Trabajo, desde donde convocó a “construir el paro del transporte en un paro nacional”. La CTA servirá para sumar a los gremios que comulgan con la izquierda, a los estatales de ATE y a diversas agrupaciones sociales.

La reivindicación por el impuesto que pesa sobre los salarios unifica la postura en el arco gremial. Agrupa en un mismo sector a oficialistas y a opositores. Es así, a pesar de que desde el Gobierno se mantiene el rechazo a modificar en el corto plazo el tributo o elevar las escalas del mínimo no imponible de Ganancias. Con las últimas modificaciones impositivas, concretadas en agosto de 2013, Ganancias es tributado por el 10,2% de los trabajadores registrados (955.527) y el 0,7% de los jubilados (39.641), según informó la AFIP. En diciembre pasado, Cristina Kirchner desactivó un paro de transportistas al eximir de Ganancias el medio aguinaldo. Fue un anuncio pasajero que ayudó a descomprimir el clima de fin de año.

Sin embargo, ahora los gremios pretenden una reforma impositiva de fondo. Y su pedido es tanto para este gobierno como para el que eventualmente surja de las elecciones nacionales del 25 de octubre. El sindicalismo vuelve a estar en pie de guerra. (La Nación)

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