Publicado el: 14, Abr, 2015

Desechó el Gobierno la posibilidad de ampliar la Corte Suprema


Aníbal Fernández, sin filtro: insultó al fallecido fiscal Nisman y lo acusó de "salir con minas y pagar ñoquis"
14/04 – 09:00 – “No hay nada”, dijo Aníbal Fernández; descartó así que se planee enviar al Congreso un proyecto de ley; volvió a cuestionar la permanencia de Fayt.

Por: Mariana Verón
El Gobierno desactivó ayer una reforma de la Corte Suprema de Justicia cuando falta apenas un día para el tratamiento en el Senado del pliego de Roberto Carlés, el candidato elegido por Cristina Kirchner para integrar el máximo tribunal, que hasta ahora no cuenta con los votos para imponerse en el recinto.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, desterró la posibilidad de que el Poder Ejecutivo impulse un proyecto de ley para modificar la cantidad de miembros de la Corte, para el que la Casa Rosada sí tiene los votos, y dio así por tierra con las especulaciones que habían surgido en las últimas horas.

“Lo tengo que descartar prima facie porque no hay nada”, se anticipó al debate el funcionario, aunque aclaró que cualquier reforma es un derecho “comprendido en la propia Constitución”.

En los últimos días, ante la imposibilidad del oficialismo de conseguir la mayoría especial necesaria para aprobar el pliego de un nuevo integrante del máximo tribunal, habían circulado versiones de un posible cambio en la integración total del cuerpo, para habilitar la llegada de conjueces; o bien una negociación con la oposición que destrabe la situación con la propuesta de otros candidatos que convenza al resto de la dirigencia política.

El jefe de Gabinete aprovechó el tema para insistir en sus críticas a Carlos Fayt, el más antiguo de los supremos. “Hoy no estamos en una buena posición porque los que están son cuatro y, de los cuatro, Fayt prácticamente no tiene actividad. No está en las condiciones físicas y no sé si estará en las mentales, con todo el respeto que me merece, porque ha sido un excelente ministro de la Corte”, lo volvió a cruzar al hablar de su avanzada edad.

Por lo menos hasta ayer no habían llegado órdenes de la Casa Rosada para un cambio de planes y el Gobierno mantenía la sesión en la que se tratará el pliego de Carlés, mañana. Hoy habrá una reunión de labor parlamentaria para definir los pasos por seguir, pero por lo menos el bloque oficialista del Senado, que conduce Miguel Pichetto, no había recibido orden de cambios de planes. Recién hoy podría haber alguna novedad.

Sin los votos para aprobarla -necesita dos tercios de los senadores presentes y toda la oposición planteó su rechazo-, la candidatura de Carlés va camino al fracaso. La alternativa es que el Gobierno levante la sesión y postergue así el tratamiento para seguir negociando.

Hasta ahora, apuntó sus fichas al bloque del Peronismo Federal, pero el portazo fue claro y los legisladores de ese espacio insistieron en mantenerse firmes en contra de la postulación.

A esa complicada situación se sumó la semana pasada la posición de la senadora neuquina Lucila Crexell (MPN), que anunció que irá a votar en contra de Carlés ante la vacante que dejó en la Corte la renuncia de Raúl Zaffaroni.

Esa definición fue clave porque su nombre no figuraba entre los senadores que el año pasado firmaron un documento para no votar ningún candidato que eligiera Cristina Kirchner, que reunió 28 firmas, un número que hace imposible que se allane el camino para Carlés. El Gobierno confiaba al menos en la ausencia de Crexell, pero la legisladora ratificó su presencia y aguó los planes del oficialismo.

Por lo pronto, y en plena campaña, Pichetto estuvo hasta anoche en su provincia, Río Negro, y recién hoy podría haber definición. De todas maneras, la desmentida de Aníbal Fernández sobre la posibilidad de una amplia reforma de la Corte para llevarla a siete o nueve miembros desterró una de las alternativas posibles ante el presumible fracaso del pliego de Carlés.

Pichetto suele pedir a la Casa Rosada evitar perder una votación. Pero no recibió orden alguna para levantar la sesión, pactada hace tres semanas. Desde entonces, el Gobierno intentó negociar, pero se encontró con la resistencia opositora. “Hoy, el número necesario es inalcanzable”, reflejaba un senador oficialista. La alternativa de postergar la sesión sólo tendría sentido si el Gobierno tuviera una carta para canjear con la oposición.

Ayer, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, insistió en marcar su posición de rechazo ante cualquier intento de modificar el número de integrantes y hasta se esperanzó en que la Presidenta no fuera a contradecir su propio proyecto, sancionado cuando ella era senadora, que dejó el máximo tribunal con cinco miembros. “La Presidenta normalmente no cambia de posición”, planteó. (La Nación)

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