Publicado el: 24, Abr, 2015

Con reclamos, Putin recibió a la Presidenta


Con reclamos, Putin recibió a la Presidenta
24/04 – 10:00 – Vladimir Putin tiene fama de ir al grano. En el Salón Verde del Gran Palacio del Kremlin, recibió ayer a Cristina Kirchner con un discurso austero en palabras y cargado en contenido: “Me alegro de poder discutir con usted los aspectos positivos de nuestra relación y también los problemas que deben ser resueltos”.

Por: Martín Rodríguez Yebra
Ya a solas, los presidentes hablaron dos horas sobre la posibilidad de traducir en negocios concretos la alianza política que la presidenta argentina vino a sellar aquí con una comitiva de más de 100 personas.

Cristina Kirchner tranquilizó a Putin, inquieto por la caída de ventas de gasoil ruso a la Argentina, y le ofreció impulsar los envíos de alimentos para paliar problemas de abastecimiento.

Rusia tiene problemas de abastecimiento que le genera su actual momento de máxima hostilidad con las potencias occidentales. Y abrió las puertas para posibles concesiones multimillonarias a las empresas rusas de energía, en su mayoría estatales. Como señal definitiva de compromiso, la Presidenta condenó “de manera enfática” las sanciones comerciales que Europa y Estados Unidos imponen a Rusia desde hace un año por la anexión de Crimea y por su actuación en el conflicto armado en la frontera con Ucrania.

“Nadie puede reclamar el monopolio de la amistad. Podemos tener relaciones con todos los países: no funcionamos con los que siguen viendo el mundo con la lógica binaria amigo-enemigo, de la Guerra Fría”, dijo Cristina Kirchner antes de cerrar su visita, por si quedaban dudas de su intención de convertir la visita a Moscú que terminó anoche en un mensaje hacia Estados Unidos.

Putin la había esperado en la sede del gobierno con una selección de sus ministros de mayor peso y con sus ejecutivos de confianza en las grandes compañías energéticas, como Gazprom y Rosatom. La cita era el cierre de una visita de tres días para “elevar” el nivel de la “asociación estratégica” entre los dos países. Durante una reunión sin muchos testigos, Putin planteó su preocupación por la fuerte caída de las compras argentinas de gasoil ruso en lo que va del año. Cristina Kirchner dijo que buena parte del combustible que adquiere el país viene de aquí, pero se compra en Brasil.

Hablaron también sobre las “discrepancias estadísticas”, según las cuales para Rusia la balanza comercial con la Argentina es deficitaria, mientras que para el gobierno kirchnerista es al revés. Después pasaron al almuerzo, en otro de los salones renacentistas del Gran Palacio. Algunos ministros, como Axel Kicillof, aprovecharon para sacarse fotos con el celular, alucinados con estar dentro de semejante museo del poder.

En el almuerzo, hablaron de la idea de concretar el desembarco en la Argentina de tecnología nuclear y energética rusa. La batería de acuerdos que les tocaba firmar a los presidentes era una enciclopedia de buenas intenciones, pero con un solo negocio concreto: el contrato de la presa hidroeléctrica Chihuido, en Neuquén, una obra de US$ 1900 millones con financiamiento estatal y aporte técnico ruso. Cerrar ese acuerdo llevó semanas de negociaciones, pese a que la obra estaba adjudicada en 2014.

Los empresarios y funcionarios argentinos marcan diferencias entre la alianza con Rusia y la que concretó la Presidenta con China. Putin maneja una potencia atómica y petrolera, pero carece de la liquidez que tiene Pekín para impulsar inversiones multimillonarias en tiempo récord. Por eso se movió con cautela: sembró la idea de aumentar su influencia en América latina y buscó soluciones para problemas coyunturales de abastecimiento, pero los compromisos mayores requieren más tiempo del que le queda a Cristina Kirchner en la Casa Rosada.

Para la firma de los convenios, los presidentes pasaron a otro de los salones de reminiscencias zaristas del Gran Palacio. Durante media hora pasaron uno tras otro los ministros y empresarios que se comprometían a “cooperar”, a “estudiar negocios”, a “evaluar inversiones” y otros eufemismos para adornar el alineamiento.

Cuando le tocó hablar, Putin optó por leer una declaración a la prensa. Destacó la “renovada sintonía” de la Argentina con su gobierno y la “cooperación ventajosa” que se deriva de eso. Pero destacó que el año pasado el intercambio comercial bilateral disminuyó un 10,8%, después de 11 años de crecimiento. “Es necesario dar un carácter estable a nuestro comercio”, dijo. Y abogó por “aumentar la inversión y apoyar los negocios”. Dejó sentado su apoyo a la Argentina en la causa Malvinas y se permitió un gesto cálido, al elogiar a Eva Perón: la llamó estatista.

Luego Cristina Kirchner improvisó y su discurso fue más largo, salpicado de anécdotas personales e incluyó un homenaje al Ejército Rojo de la Unión Soviética por el aporte en la derrota del nazismo, de la que se cumplen 70 años. “Estamos profundizando una asociación estratégica que va a ser beneficiosa para los dos”, señaló. Mirándolo a Putin, le expresó su apoyo en la cuestión de Ucrania y rechazó las sanciones internacionales. “Condenamos la injerencia de los países en asuntos internos de otros”, expresó. Luego, antes de tomar el avión a Buenos Aires, insistió en su rechazo a las políticas que aplican contra Putin la Unión Europea y Estados Unidos. (La Nación)

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  1. Mandrake dice:

    MIENTRA OBAMA SE BESA CON CASTRO, LA BIPOLAR NO SOLO CRITICA A EEUU SINO QUE SE REUNE CON PUTIN. HABRIA QUE AVISARLE A LA ABOGADA EXITOSA, QUE POR MAS QUE USE RELOJES CARISIMOS, ESTAN ATRASADOS.

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