Publicado el: 8, May, 2015

Rebagliati fue torturado, picaneado y sometido a un simulacro de fusilamiento


Rebagliati fue torturado, picaneado y sometido a un simulacro de fusilamiento
08/05 – 10:10 – El empresario dijo que estuvo cautivo en dos lugares distintos y que escuchó voces con acento peruano; se refuerza la hipótesis de Sendero Luminoso.

Por: Gustavo Carabajal
El empresario Daniel Rebagliati relató que los secuestradores que lo tuvieron cautivo durante ocho díaslo picanearon en reiteradas oportunidades, lo sometieron a un simulacro de fusilamiento y a torturas psicológicas. Según fuentes de la investigación, con los castigos físicos los delincuentes intentaron doblegar la resistencia de la víctima y de sus familiares para que pagaran los US$ 2.000.000 que pedían como rescate. La liberación se concretó, finalmente, por una suma cercana a los dos millones de pesos.

La aplicación de torturas con una picana, el trato inhumano que recibió el empresario durante algunos tramos de su cautiverio, el acento peruano de al menos uno de los delincuentes y la estructura del grupo que les permitió mantener ocho días encerrada a la víctima sin quedar al descubierto refuerzan la hipótesis de que la banda estaría integrada por policías y ex guerrilleros del grupo peruano Sendero Luminoso.

A eso hay que sumar las tácticas usadas por la banda para interceptar al empresario: hicieron tareas de inteligencia y habrían tenido la colaboración de un entregador que aportó información sobre el recorrido que hacía Rebagliati para ir desde su casa, en el barrio porteño de Villa Devoto, hasta la sede de la empresa, en la localidad de Martín Coronado, en el partido de Tres de Febrero.

Rebagliati, de 53 años, fue interceptado el 27 de abril pasado cuando conducía la camioneta Ford Ranger de su empresa. Según relató ayer en una declaración que duró casi diez horas, fue encerrado por dos vehículos. Uno lo cruzó y el segundo automóvil le cortó la posibilidad de huir marcha atrás. De ambos rodados bajaron cuatro delincuentes armados con ametralladoras, lo sacaron de la camioneta y lo obligaron a abordar uno de los dos autos.

Según fuentes de la investigación, el empresario dijo que no pudo ver ninguno de los rostros de los delincuentes porque el operativo de captura fue muy rápido y después le pusieron una capucha.

Esta metodología sería similar a la que utilizó un grupo delictivo que cometió varios secuestros extorsivos largos en los últimos doce meses. Al investigar a la banda que cometió esos hechos quedaron al descubierto los datos sobre la participación de policías y ex guerrilleros de Sendero Luminoso que se instalaron en nuestro país y se reconvirtieron en narcotraficantes y secuestradores.

“En este caso, aparentemente, los delincuentes tenían un dato equivocado que indicaba que la empresa que pertenece a la familia Rebagliati [Cintra, dedicada al tratamiento de residuos industriales] había recibido una importante suma de dinero como pago por una obra. Esa información errónea llevó a los malvivientes a pedir semejante cantidad de dinero. En la empresa no tenían esa suma”, explicó una calificada fuente policial que investiga el caso.

Luego de tenerlo cautivo durante ocho días, los delincuentes liberaron sano y salvo a Rebagliati en Almirante Brown, a cambio de un rescate estimado en 2.000.000 de pesos. En las más de veinte comunicaciones que hubo durante la negociación, un familiar del empresario le tuvo que hacer entender al secuestrador de voz fina y delicada que llamaba que el monto que exigía era exorbitante y que no contaban con ese dinero.

La declaración

Con Rebagliati liberado, el fiscal federal de Tres Febrero Paul Starc ordenó a los efectivos de la Dirección de Investigaciones de la policía bonaerense una serie de medidas tendientes a desbaratar al grupo delictivo.

Durante el último año, Starc encabezó la investigación que terminó con las detenciones de los delincuentes que secuestraron a Segundo, el padre del futbolista Carlos Tevez. También fue el responsable de la causa judicial que derivó en los procesamientos con prisión preventiva de nueve miembros de la denominada “Banda del M-16”, que amenazaba con fusiles tácticos de ese tipo a las víctimas de secuestros exprés y de entraderas.

“Viví un infierno, pero estoy bien. Gracias a Dios estoy vivo”, dijo el empresario ayer, cuando salió de la fiscalía federal de Tres de Febrero luego de declarar como testigo. Además, Rebagliati describió que durante los primeros días de cautiverio lo tenían encadenado, pero que después lo soltaron, aunque siempre estuvo encerrado y con el rostro cubierto. Negó haber estado recluido dentro de un ataúd y aclaró que sólo lo sacaban del lugar de cautiverio en un auto para dar vueltas y entregar pruebas de vida a su familia.

“Lo que quiero es volver a mi vida normal, compartir con mi familia, mis amigos y olvidarme de esta pesadilla. Estoy físicamente bien, pero emocionalmente muy mal. Espero que el caso se resuelva bien para dejarles algo a mis hijos y no sentir que no hice nada en mi vida”, agregó el empresario anoche, cuando se retiraba de la sede del Ministerio Público, en Santos Lugares.

Ayer, además de escuchar a la víctima, el fiscal ordenó una serie de entrecruzamientos de llamadas con los números de celulares usados en una serie de secuestros ocurridos en los últimos doce meses. Hace siete años, como segundo del Ministerio de Seguridad bonaerense, Starc comandó la investigación que permitió apresar a los integrantes de la banda que tuvo cautivos a Hernán Ianonne y Ariel Perreta, víctimas de los últimos secuestros largos antes del que sufrió Rebagliati.

Durante el cautiverio, el empresario habría tenido un solo cuidador y afirmó que estuvo en dos lugares distintos. Dijo que no pudo ver rostros, pero que recordaba voces. Una de ellas, la del negociador, fue grabada por los funcionarios de la Dirección de Observaciones Judiciales de la flamante Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y será comparada con los registros de otros hechos ocurrido durante el último año. (La Nación)

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