Publicado el: 13, May, 2015

Rufino pidió justicia por Chiara


Rufino pidió justicia por Chiara
13/05 – 10:00 – Una multitud acompañó a los familiares de la chica de 14 años que estaba embarazada y fue asesinada por su novio.

El silencio era sobrecogedor. Golpeaba. Como el dolor que se multiplicaba en cada gesto. Unas 7 mil personas, que extendían la columna por 12 cuadras, reclamaron anoche en Rufino justicia por Chiara Páez, la adolescente de 14 años embarazada de dos meses que fue asesinada el domingo por Manuel, su novio de 16. Por el episodio está detenido el joven, pero también su madre, la pareja de ella y sus abuelos maternos. Se sospecha que pudieron colaborar con él.

La multitudinaria marcha, en una ciudad de apenas 20 mil habitantes, fue encabezada por los padres de la víctima. Los vecinos aplaudían sólo de a ratos. Preferían caminar envueltos por un pesado silencio. Portaban velas y pancartas reclamando justicia. Familiares y amigos de Chiara llevaban una remera blanca en la que se leía la frase “Ni una más”, en obvia referencia a la sucesión de femicidios que se conocieron en los últimos meses (ver #NiUnaMenos). En la espalda el reclamo era directo: “Justicia por Chiara”.

Verónica Camargo, la madre de la adolescente, habló por primera vez. Desgarrada por el dolor dijo que si el crimen se produjo por “el embarazo, no hacía falta que se haga cargo de la criatura ni que la matarla”. Chiara cursaba un embarazo de ocho semanas.

Una de las hipótesis es que él la atacó a golpes después de discutir por ese tema. Luego la enterró en el patio de la casa. Tras una búsqueda que se extendió durante casi 20 horas, el joven se entregó y confesó el crimen. Minutos después hallaron el cuerpo. “Me cuesta entender semejante monstruosidad de esta gente. Es inentendible la frialdad de este chico para llamarme cuando ya la había matado y enterrado”, recordó Verónica.

Parte de la multitud pretendía dirigir la marcha rumbo a la casa de Manuel. Fue el padre de Chiara, Fabio Páez, quien pidió que todo se desarrollara pacíficamente y que no se fuera a ese lugar porque aún podía haber pruebas por recolectar que podrían ser esenciales para la investigación judicial.

En la casa de la calle San Martín al 800, donde mataron y enterraron a Chiara, se realizó ayer por la mañana la reconstrucción del hecho. Manuel participó de la medida judicial. Allí, el joven insistió en que él la había asesinado, aunque en ninguno de sus testimonios dio precisiones sobre los motivos que lo llevaron a asesinar a su novia. En algunos tramos de la reconstrucción pareció “falsear la verdad”, según revelaron los fiscales del caso. Se estima que buscó encubrir a las personas que habitan con él esa casa y que permanecen detenidos. Por el momento, no se le imputó a los mayores ningún delito. De no surgir pruebas contundentes podrían incluso ser liberados. Enterados de esta posibilidad, los manifestantes evidenciaron su bronca y hasta pidieron que los involucrados se marchen de la ciudad. La pareja de la madre practicó boxeo y se investiga si pudo golpear a la menor.

Durante la reconstrucción del hecho, Manuel sorprendió cavando un pozo en 30 minutos, semejante al que se hizo para enterrar a Chiara. En el lugar se secuestró un colchón y ropa manchada con sangre. La familia de la adolescente reclamó ayer que se investigue además la actuación del padre del chico, un sargento policial que el domingo estaba de guardia. Apuntan que pudo colaborar con el joven para entorpecer la búsqueda. (Clarín)

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