Publicado el: 14, May, 2015

Reapareció Fayt y fue a la Corte para ratificar la reelección de Lorenzetti


Reapareció Fayt y fue a la Corte para ratificar la reelección de Lorenzetti - Foto: Anibal Greco
14/05 – 09:30 – En medio de las fuertes presiones ejercidas por el Gobierno para que abandone su cargo, el juez Carlos Fayt concurrió ayer a la Corte Suprema para participar de una reunión del máximo tribunal y firmar junto a sus tres colegas una nueva acordada que ratificó a Ricardo Lorenzetti como presidente del cuerpo hasta 2019.

Por: Adrián Ventura
La Corte quiso así protagonizar una doble jugada para mostrar su autoridad.

Por un lado, salió en pleno a responderles a quienes desde el Gobierno ponen en tela de juicio la reelección de Lorenzetti por el hecho de que Fayt no estuvo presente en la Corte el 22 de abril, cuando se firmó aquella decisión. Y, por el otro, buscó mostrar que Fayt, a quien la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados le acaba de iniciar una investigación, está en condiciones de seguir trabajando.

“Estoy en perfecto estado. Me siento muy bien y no renunciaré”, dijo Fayt en diálogo con LA NACION, que fue testigo de que Fayt participó de las deliberaciones de la Corte, durante más de una hora, y que después concurrió a su despacho.

Mientras sucedía esta escena, desde la plaza Lavalle llegaban los aplausos y las expresiones de apoyo de cientos de abogados que participaron de un acto de desagravio y de respaldo al ministro de la Corte.

“La impunidad convierte la honestidad en estorbo”, decían algunas pancartas de la marcha convocada por las agrupaciones Será Justicia y Abogados Pluralistas. “Fayt no tiene decadencia intelectual. Tiene la experiencia y sabiduría que le da a un juez el paso de los años”, afirmó el camarista Ricardo Recondo, presidente de la Asociación de Magistrados.

Ayer, la Corte sorprendió con un gesto de fuerte reafirmación política. El martes había realizado su habitual acuerdo semanal y los jueces habían firmado varias sentencias. Fue una estrategia del tribunal para mostrar que sigue trabajando normalmente, como suele decir Lorenzetti.

Ayer, a las 9.30, el juez, que a los 97 años lleva más de 32 en ejercicio de su cargo, salió de su domicilio cuando muchos periodistas ya no lo aguardaban. Y Lorenzetti los esperaba a él y a todos sus colegas con una nueva acordada, la número 15.

En esa resolución, la Corte, con la firma de los cuatro jueces que la integran, reafirmó su propio mecanismo de deliberación; aseguró que tiene la facultad para elegir a sus propias autoridades y ratificó que la acordada 11/15, por la cual en abril último el tribunal dispuso que Lorenzetti seguirá presidiéndolo hasta 2019, fue adoptada en forma regular.

El primero en hablar durante el acuerdo extraordinario de ministros, el segundo que se hace esta semana, fue Lorenzetti, que le dio la bienvenida a Fayt y le manifestó el apoyo de todos sus colegas.

Y, más allá de los comentarios que hizo Maqueda sobre el superclásico que se juega esta noche, firmaron numerosos fallos.

En la acordada 15, que tiene cuatro páginas y que también lleva la rúbrica de dos secretarios del alto tribunal -Cristian Abrita y Alfredo Kraut, que figuran entre los testigos que citó la Comisión de Juicio Político-, la Corte no desperdició ni una línea y dejó en evidencia que tenía argumentos para contestarle al Gobierno.

Si bien la embestida del kirchnerismo había comenzado a principios de año, cuando la presidenta Cristina Kirchner dio luz verde a un proyecto para aumentar el número de jueces de la Corte y así diluir el poder de los jueces supremos actuales, el mes último cobró mayor virulencia.

El Gobierno creyó haber encontrado un resquicio, que el periodista Horacio Verbitsky puso de relieve en Página 12: allí denunció que Fayt no estaba en la Corte, sino en su casa, cuando el mes pasado, mediante la acordada 11/15, decidió que Lorenzetti seguirá como titular del cuerpo por los próximos tres años.

En la acordada dictada ayer, la Corte expresa con tono categórico que la elección de sus autoridades se hizo “siguiendo la tradición más antigua y las mismas normas que se mantienen inalteradas hasta el presente”, una expresión que pretende dejar en claro que ni el Poder Ejecutivo ni el Congreso pueden cuestionar su validez.

La Corte, además, explica que la elección de Lorenzetti para el período 2016/19 comenzó a gestarse en el “acuerdo ordinario celebrado el 14 de abril, en el que los cuatro ministros presentes -lo que incluye a Fayt- deliberaron sobre la necesidad de avanzar con esa designación”.

Los magistrados explicaron que la reelección de Lorenzetti, que el kirchnerismo cuestionó porque fue adoptada ocho meses antes de que el juez comience su nuevo período presidencial, busca asegurar que el Poder Judicial tenga un gobierno propio, para conducir “las relaciones institucionales con los otros poderes y con las provincias”.

Según el tribunal, las deliberaciones, en las que también participó Fayt, se extendieron varios días y concluyeron con “la acordada número 11, suscripta por todos los miembros del tribunal” el 22 de abril.

La Corte también deja expresamente en claro que esa acordada 11 -la que en abril reeligió a Lorenzetti- no es nula, “porque fue precedida” de una “deliberación” y del “acuerdo celebrado por todos los miembros del Tribunal”.

Y, para responder a las objeciones del Gobierno, concluye la Corte: “Es indiferente para la validez de la decisión el lugar de la ciudad en el que fue en definitiva firmada por los ministros, porque es práctica inveterada de la Corte que las decisiones sean firmadas dentro o fuera del Salón de Acuerdos”.

Con la reunión de ayer y la participación de Fayt, la Corte buscó neutralizar el efecto de la ofensiva del kirchnerismo, que anteayer aprobó en la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados la apertura de una investigación para determinar si el juez está en condiciones psicofísicas de continuar en el cargo.

Si bien la oposición se opuso, el oficialismo impuso su mayoría y decidió citar a 13 personas que han estado en contacto con Fayt, y en paralelo realizar un peritaje caligráfico, para saber si la firma de la acordada del 22 de abril le corresponde. (La Nación)

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