Publicado el: 18, May, 2015

Nuevo gesto de cercanía del Papa a la causa palestina


El Papa pidió una "una intervención concreta" para proteger a los cristianos perseguidos
18/05 – 09:50 – Después de reconocer el Estado, ayer canonizó a dos monjas nacidas en ese territorio; Abbas estuvo presente.

Por: Elisabetta Piqué
El Vaticano se llenó ayer de banderas palestinas, con los colores verde, negro y blanco y el triángulo rojo. En una ceremonia que significó un mensaje de esperanza y de paz para Medio Oriente, y de aliento para los cristianos que viven en esa zona castigada del planeta, Francisco canonizó a las dos primeras santas palestinas de la era moderna

Se trata de dos monjas: la carmelita descalza sor María de Jesús Crucificado, cuyo nombre original era Mariam Baouardy (1846-1878), y sor María Alfonsina Ghattas (1843-1927), fundadora de las Hermanas del Rosario de Jerusalén.

La misa solemne tuvo lugar a pocos días del anuncio de un tratado bilateral global entre la Santa Sede y el Estado de Palestina y al día siguiente de que el Papa definiera al presidente palestino, Mahmoud Abbas, que recibió en audiencia privada y presente en la misa de canonización, un “ángel de paz”. Hechos que no cayeron nada bien en Israel.

Una delegación oficial del Estado judío, no obstante, estuvo presente en la ceremonia solemne, así como una de Francia, Italia y Jordania. Junto a las dos primeras santas palestinas, en efecto, el Papa elevó al honor de los altares otras dos beatas: Jeanne-Emilie de Villeneuve (1811-1854), de Francia, y María Cristina de la Inmaculada Concepción Brando (1856-1906), nacida en Nápoles. Como es tradición, el retrato de cada uno de las cuatro mujeres, cuyas virtudes el Papa destacó en su homilía, saltaba a la vista en tapices colgados en el frente de la Basílica de San Pedro.

“Por su intercesión, que el Señor conceda un nuevo impulso misionero a los respectivos países de origen”, pidió el Papa al término de la celebración. Entonces, también aludió a la dramática situación que viven los cristianos en Medio Oriente, así como al conflicto palestino-israelí. Invocó, de hecho, que “inspirándose en su ejemplo de misericordia, caridad y reconciliación, los cristianos de estas tierras miren con esperanza el futuro, siguiendo en el camino de la solidaridad y de la convivencia fraterna”.

Antes de tener un baño de multitud al recorrer en papamóvil la Plaza San Pedro -donde entre las 50.000 personas presentes se destacaban más de 2000 fieles venidos desde Palestina, Siria, Líbano, Jordania, Chipre, Túnez, Egipto, Marruecos e Irak-, ya sin los paramentos, Francisco fue a saludar a Abbas con un abrazo.

Fue otro gesto de cercanía hacia el pueblo palestino, que jamás olvidó cuando hace un año, en su visita a Belén, la ciudad donde nació Jesús, Francisco sorpresivamente hizo detener su papamóvil para rezar en silencio ante el muro de cemento lleno de grafitis que rodea la ciudad, construido por Israel hace varios años para defenderse de atentados terroristas.

Poco después, el Papa sorprendería al mundo al convocar a una oración interreligiosa para la paz en Medio Oriente a Abbas y a su entonces par israelí y premio Nobel de la Paz, Shimon Peres. La ceremonia tuvo lugar el 8 de junio pasado en los Jardines del Vaticano, cuando, junto al Patriarca Ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé I y el mismo papa argentino, plantaron un olivo de la paz.

El Vaticano comenzó a usar el término Estado de Palestina en noviembre de 2012, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció a Palestina como un Estado observador. El término Estado de Palestina aparece desde entonces en el anuario pontificio y fue utilizado en diversas ocasiones por Francisco durante su viaje a Tierra Santa y durante la oración interreligiosa por la paz de junio pasado.

El miércoles pasado, sin embargo, fue la primera vez que el Vaticano usó la expresión Estado de Palestina en un acuerdo legal global entre las dos partes, hecho que fue considerado como un reconocimiento expreso. Se trata de un acuerdo que se firmará próximamente, indicó anteayer el Vaticano.

“El acuerdo confirma muchos elementos del texto básico de 2000 entre los palestinos y la Santa Sede en cuanto a impuestos, propiedades y libertad de religión y de consciencia.

La gran diferencia esta vez es que el acuerdo será firmado no por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), sino por el Estado de Palestina y la Santa Sede, algo que reafirma no sólo el derecho de los palestinos a la autodeterminación sino el apoyo a la solución de dos Estados”, dijo monseñor William Shomali, obispo auxiliar del Patriarcado latino de Jerusalén (la Iglesia Católica), que viajó para la canonización y que no ocultó su satisfacción por el respaldo papal.

“La autoridad moral del papa Francisco y la Santa Sede alentarán a otros países a reconocer también el Estado de Palestina, especialmente en este momento en el cual las negociaciones [con Israel] están congeladas”, agregó. La Argentina reconoció al Estado de Palestina en 2010.

Shomali destacó que la ceremonia de canonización de las dos primeras santas palestinas había logrado reunir a cristianos, musulmanes -como el presidente Abbas, alcaldes y un muftí palestino que viajaron para la ocasión- junto al embajador de Israel y delegaciones de otros países. “Me di cuenta de que la santidad une a la gente”, dijo.

Subrayó asimismo que el evento tenía una “dimensión nacional” para los palestinos, orgullosos de saber que dos mujeres de habla árabe, palestinas, muy humildes, que vivieron cuando la Tierra Santa aún no estaba dividida, ahora son santas. (La Nación)

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