Publicado el: 24, Jun, 2015

Sorpresivo reemplazo de Milani en el inicio de la campaña electoral


Sorpresivo reemplazo de Milani en el inicio de la campaña electoral
24/06 – 10:00 – En una decisión que sacudió el escenario político, la presidenta Cristina Kirchner reemplazó ayer al jefe del Ejército y hombre fuerte del aparato de inteligencia militar, teniente general César Milani.

Por: Mariano De Vedia
En momentos en que la Justicia investiga su participación en actos violatorios de los derechos humanos durante la dictadura militar, Milani anunció ayer al mediodía que había pedido su pase a retiro “por razones estrictamente personales”. Al caer la tarde, Cristina Kirchner designó como sucesor al general de división Ricardo Luis Cundom, de 59 años, veterano de Malvinas.

Fuentes castrenses, en diálogo con LA NACION, atribuyeron el retiro del jefe militar al creciente temor de que en los próximos meses, en medio de la campaña electoral, avance un pedido de indagatoria en la causa que se tramita en Tucumán, por su responsabilidad en la desaparición del soldado Alberto Ledo, en 1976.

“El Gobierno ve venir una posible indagatoria y no quiere que ese eventual trance judicial, que podría llevarlo a un procesamiento, encuentre a Milani en actividad, en plena campaña”, resumió una fuente militar.

“Quieren limpiar la cancha durante la campaña”, insistió, en tanto, un vocero oficial.

Polémico por el poder que acumuló desde 2007, a partir del control del área de Inteligencia en el Ejército, Milani tiene una estrecha relación con el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, flamante candidato a vicepresidente en la fórmula con Daniel Scioli.

Milani y Zannini son oriundos de la provincia de Córdoba y ambos nacieron en 1954. Fortalecieron el vínculo a través de la mutua amistad con el general Luis María Carena, subordinado de Milani en el área de Inteligencia y jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas desde julio de 2013. La esposa de Carena, incluso, tiene mucha llegada a la esposa de Zannini.

El sábado pasado, durante el acto que Cristina Kirchner encabezó en Rosario por el Día de la Bandera, Milani le anticipó al jefe de la Armada, almirante Gastón Fernando Erice, que pediría el pase a retiro.

El ascenso de Granitto

La interpretación de querer evitar contratiempos en la campaña electoral fue matizada en algunos sectores militares con la versión de un entredicho de Milani con el ministro de Defensa, Agustín Rossi, a raíz del ascenso honorífico que el jefe del Ejército concedió al coronel Marcelo Oscar Granitto, cuya promoción al grado de general había sido rechazada por Rossi luego de un informe negativo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

El organismo había impugnado en diciembre del año pasado el pliego de Granitto, que trabajó en inteligencia con Milani, al denunciar su participación en el levantamiento carapintada de Villa Martelli, en diciembre de 1988, bajo el mando del entonces coronel Mohammed Ali Seineldín. Pese al rechazo del CELS y de Rossi, Milani le otorgó a Granitto un ascenso honorífico al grado de coronel mayor, lo que fue revelado la semana pasada por Clarín.

Rossi, que no habló sobre el tema, suspendió ayer dos actividades: un encuentro con la prensa para difundir su reunión con el presidente del Parlasur, Saúl Ortega, y la entrega en Argentores de listas negras durante la dictadura. Sus voceros remitieron al comunicado del Ejército y a la comunicación oficial del nuevo jefe de la fuerza.

Milani conduce el Ejército desde julio de 2013, aunque su poder se remonta a 2007, cuando fue promovido por la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré. Designado subjefe de la fuerza en 2010, retuvo en sus manos la Dirección General de Inteligencia, que aumentó su presupuesto un 238% en cinco años. Tuvo influencia, además, en retiros de oficiales que podían hacerle sombra en el avance de su carrera militar y de otros que vieron frustrado su ascenso por tener lazos de sangre con funcionarios de la dictadura.

Identificado con Cristina Kirchner, declaró el alineamiento del Ejército con el “proyecto nacional y popular” y se acercó a las Madres de Plaza de Mayo, lo que se reflejó en una entrevista que mantuvo con Hebe de Bonafini. No obstante, fue muy discutido en el Senado el pliego de su ascenso al grado de teniente general, por el antecedente que lo implica en la investigación por la desaparición del soldado Ledo, entre otras denuncias (ver aparte).

Cundom, el nuevo jefe del Ejército, se formó en el arma de infantería y era hasta ayer comandante operacional del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. No actuaba, por lo tanto, bajo las órdenes directas de Milani en el Ejército, sino que dependía de su superior, Carena.

Si bien se trata del oficial que sigue en antigüedad a su antecesor, en ámbitos militares se enfatizaba anoche que “no es un hombre de su riñón”. Algunos arriesgaban que la salida de Milani podría tener algún origen conflictivo, dado que no fue promovido el subjefe de la fuerza, general Gustavo Motta, hombre de su más extrema confianza. (La Nación)

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