Publicado el: 25, Jun, 2015

La herencia para 2016: una deuda de US$ 10.000 millones


El Ministro de la Economía de la Nación Axel Kicillof - Foto:
25/06 – 09:10 – El próximo presidente deberá enfrentar en 2016, entre otros desafíos, vencimientos de la deuda externa por 10.000 millones de dólares, sin tener en cuenta el problema de los tenedores de bonos que siguen en default.

Por: Martín Kanenguiser
Si la decisión del gobierno que asumirá en diciembre fuera llegar a un acuerdo con los holdouts con una quita que los especialistas calculan de entre 30 y 40%, los pagos podrían llegar a US$ 25.000 millones, según varios economistas consultados por LA NACION.

No es una visión antojadiza: los principales candidatos presidenciales han dicho en forma reservada a empresarios -y a funcionarios en el exterior- que quieren arreglar la cuestión de los bonistas en default para volver a atraer capitales externos y conseguir que la economía vuelva a crecer.

Todavía hay un 7% de los bonistas que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010, con títulos por unos 20.000 millones de dólares. Los analistas consultados calcularon que a este grupo se le podría formular una oferta con una quita para colocarles bonos por US$ 15.000 millones (que se sumarían a los 10.000 millones de dólares de vencimientos regulares).

Para este año los vencimientos en dólares ascienden a unos 13.000 millones, y en 2017 llegarán a unos 10.000 millones.

La pregunta clave es si el nuevo gobierno, que arrancará además con la carga de un déficit fiscal financiero estimado por estos analistas en 6% del PBI, podrá acceder a los fondos -a los que hay que sumar los vencimientos en pesos- para afrontar los vencimientos de manera confortable.

Fausto Spotorno, economista jefe del estudio Ferreres, dijo que “en principio no habrá problemas, pero el Gobierno debe acordar con los holdouts, lo cual implica emitir deuda, luego conseguir dinero para refinanciar el swap con China, y probablemente se requiera colocar un bono por los dividendos atrasados de las empresas que no se han podido girar, que podría llegar ser de US$ 12.000 millones”. Como contrapartida, aclaró, “tendría la ventaja de que se evitaría tener que emitir dinero para financiar al Tesoro”.

El ex viceministro de Economía y jefe de la consultora Quantum, Daniel Marx, sostuvo que, para evitar problemas en la obtención de estos dólares, “debería haber un marco de normalización, tanto en materia fiscal como de situaciones de litigio, y mejorar las condiciones de credibilidad” del país.

La economista jefa de la Fundación Capital, Gabriela Nudel, expresó que “en cualquier escenario, y cualquiera sea el próximo presidente, al tema de los holdouts hay que ponerle un punto final para poder retornar a flujos significativos de dólares como los que necesita el país”. Sobre los vencimientos, afirmó que “para 2016 son relativamente manejables, mientras que los de 2017 son más abultados, porque en abril vence el Bonar X, que son más US$ 7000 millones; si se reabren las puertas de los mercados internacionales, refinanciar US$ 20.000 millones no es una tarea inadmisible”.

En cambio, el director de la consultora LCG, Gastón Rossi, indicó que “aun en el escenario menos favorable, el monto de los vencimientos netos en dólares totaliza 1,4% del PBI, una cifra absolutamente manejable y que el próximo gobierno podrá financiar sin inconvenientes”. Sobre todo, aclaró, “si se implementa un plan antiinflacionario integral que vaya corrigiendo progresivamente los variados desequilibrios macroeconómicos que dejará la gestión kirchnerista”.

También el economista jefe de Econométrica, Ramiro Castiñeira, dijo que “el desendeudamiento es el principal activo que tiene la Argentina, junto con Vaca Muerta e YPF; la Argentina pagará el año próximo 2% del PBI en servicios de la deuda, aun acordando con los fondos buitre. Sólo Chile tiene necesidades de financiamiento tan bajas para pagar la deuda pública”. Para Castiñeira, al menos en el corto plazo “la deuda pública dejó de ser un problema, pero volvió el déficit fiscal primario a niveles preocupantes: este año cerrará en más de 5% del PBI”.

Más allá de las cifras, los economistas opinaron que llegar a un acuerdo con los holdouts no será sencillo. Rossi dijo que “es muy importante encontrar una solución integral al problema, ya que es la única forma para que la Argentina pueda volver a endeudarse a una tasa razonable; pero como es importante pero no urgente, en términos de plazos, seis meses parece ser un lapso razonable para que las negociaciones puedan llegar a un arreglo”.

En la misma sintonía, Nudel afirmó: “No creo que sea fácil, pero tampoco imposible. Hay que tener voluntad de negociar, y eso no significa ceder posiciones, sino crear un clima de diálogo que hasta ahora no prosperó”.

Si bien fue Macri quien más explícitamente habló de la necesidad de un acuerdo, el ejecutivo de una importante cámara empresarial indicó a LA NACION que “todos los candidatos han dicho que hay que pagar, aunque con una quita y [Daniel] Scioli no es la excepción; él va a poder hacer como presidente mucho más de lo que se piensa ahora, en el medio de la campaña electoral”, en un silencio que predominará al menos hasta las PASO de agosto. (La Nación)

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