Publicado el: 26, Jun, 2015

Boudou quedó a un paso del juicio oral por el caso Ciccone


Amado Boudou jugando al sudoka en plena sesión - Foto: Clarin
26/06 – 09:30 – Excluido de las listas y sin fueros a partir de diciembre, el vicepresidente Amado Boudou quedó ayer a un paso del juicio oral y público en el caso Ciccone por presuntos actos de corrupción y negociaciones incompatibles con su función pública.

Por: Hugo Alconada Mon
El máximo tribunal penal del país, la Cámara de Casación, rechazó su último recurso y confirmó su procesamiento y los de otros cinco protagonistas de la operatoria, por lo que ahora depende del juez federal Ariel Lijo definir cuándo cerrar este primer tramo de su pesquisa y enviarlo a un tribunal oral.

Lijo deberá correr vista al fiscal federal Jorge Di Lello y escuchar luego a las defensas, para después enviar la causa a sorteo, para que se defina qué tribunal quedará a cargo de la causa, lo que podría ocurrir antes de fin de año, según estimaron fuentes judiciales ante la consulta de LA NACION.

El fallo se conoció tres años y cuatro meses después de que Laura Muñoz revelara que su marido, Alejandro Vandenbroele, trabajaba para Boudou y su socio, José María Núñez Carmona, con el objetivo de quedarse con Ciccone Calcográfica, a la que acudió la Casa de Moneda para imprimir los billetes de 100 pesos.

La Sala IV de la Casación Penal confirmó por unanimidad los procesamientos, al rechazar los recursos de apelación que habían presentado los acusados en contra del fallo de Lijo en primera instancia y de la Cámara Federal porteña.

Los camaristas Mariano Borinsky, Juan Carlos Gemignani y Gustavo Hornos sumaron un segundo fallo adverso a los acusados en esta causa en apenas cuatro días, ya que el lunes habían declarado inadmisible el recurso que había presentado Nicolás Ciccone para recusar a Lijo.

Así, quedaron firmes los procesamientos de Boudou y Ciccone, uno de los fundadores de la imprenta -su hermano Héctor falleció en 2012-, al igual que los de Núñez Carmona y de Vandenbroele, quien todavía es el único rostro visible de The Old Fund, la sociedad que tomó el control de la ex Ciccone y la sacó de la quiebra.

A Boudou también se sumarán en el banquillo de los acusados Rafael Resnick Brenner, ex jefe de Gabinete de Asesores de Ricardo Echegaray en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), y Guido Forcieri, su contraparte en el Ministerio de Economía durante la gestión del actual vicepresidente.

El séptimo procesado por Lijo quedó excluido del juicio oral. Se trata del yerno de Nicolás Ciccone, Guillermo Reinwick, a quien la Cámara Federal le dictó la falta de mérito, sin que la Cámara de Casación Penal abordara ayer su situación judicial.

A partir de ahora, y mientras corre vista al fiscal Di Lello, Lijo también deberá avanzar sobre otros protagonistas del caso Ciccone, como una hija de Nicolás Ciccone, Bettina, y su otro yerno, Pablo Amato.

Lijo también debe avanzar sobre la ruta del dinero, en la que aparecen el ex banquero acusado de lavado en los 90 Raúl Moneta y, más atrás, el dueño del banco Macro, Jorge Brito. Y el fiscal pidió que se cite a indagatoria a Echegaray y a Katya Daura.

En la próxima instancia, Boudou enfrentará el juicio oral acusado de haber cobrado una coima de los Ciccone para resucitar la imprenta, pero que no recibió dinero sino que se quedó con el 70% de las acciones de la propia empresa, mientras como funcionario impulsaba su rescate.

Su socio Núñez Carmona quedó acusado como partícipe en las acciones de Boudou, de quien habría asumido el rol de álter ego, es decir, ser su voz, rostro y manos en aquellas negociaciones en la que no convenía que participara el entonces ministro.

Vandenbroele, por su parte, quedó señalado como el presunto testaferro o incluso “empleado” de ambos. “Las probanzas colectadas”, indicó la Cámara Federal en febrero, “demuestran claramente la relación de amistad entre Boudou y Núñez Carmona y, de allí, a Vandenbroele”.

Distinta es la acusación contra Forcieri, procesado por negociaciones incompatibles con sus obligaciones como funcionario, sospechado de haber buscado que la imprenta obtuviera beneficios extraordinarios de la AFIP y cuando ya estaba Vandenbroele. En la misma línea, Resnick Brenner quedó procesado como partícipe necesario en los esfuerzos de Boudou y el resto de los acusados para que la ex Ciccone obtuviera un plan especial de pagos desde la AFIP. Hoy, y al igual que Boudou, continúa en la función pública como director de la Regional Salta de la AFIP.

Por último, el dueño de la empresa a la que buscaba salvar, Nicolás Ciccone afrontará el juicio oral acusado de ser quien le entregó el 70% de la imprenta familiar a Boudou como soborno. (La Nación)

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