Publicado el: 30, Jun, 2015

Crece la alarma en Europa: Grecia cae hoy en default


Crece la alarma en Europa: Grecia cae hoy en default
30/06 – 09:40 – Con toda Europa conteniendo la respiración, Grecia confirmó ayer su decisión de no pagar el vencimiento de 1600 millones de euros que le debe al Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, el país entrará esta medianoche en default, primer paso para una posible salida de la zona euro.

Por: Luisa Corradini
La amenaza de Grexit provocó serias turbulencias en los mercados, que comenzaron las operaciones con pérdidas de alrededor de 4% tanto en Europa como en EE.UU., ante el temor a una ola de contagio que podría arrastrar a otros países frágiles de la Unión Europea (UE).

Las inquietudes parecieron apaciguarse hacia el cierre, alentadas por las esperanzas de varios dirigentes de poder llegar a un acuerdo que evite el inminente caos. “Francia está disponible para que el diálogo se reanude. La posibilidad de un acuerdo sigue existiendo”, dijo el presidente François Hollande, que podría asumir el papel de mediador. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la canciller alemana, Angela Merkel, también sugirieron la posibilidad de reanudar el diálogo después del referéndum del domingo próximo.

Para los analistas, si Grecia deja de pagar al FMI, quedará al mismo nivel que Zimbabwe, Sudán y Cuba, a pesar de que las agencias de notación y los responsables de la eurozona insisten en que el episodio no afectará los otros créditos de Atenas.

Mucho más grave sería un default de los 3500 millones de euros que Grecia debe pagarle al Banco Central Europeo el mes que viene.

Resignados, los griegos comenzaron a prepararse para pronunciarse en esa consulta a favor o en contra de las últimas propuestas de los acreedores institucionales del país (la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo), que quedaron en suspenso el sábado pasado, después de que el primer ministro Alexis Tsipras decidió someterlas a referéndum.

Al despertar, la población encontró los bancos cerrados hasta el 7 de julio, un límite de 60 euros para retirar dinero de los cajeros automáticas y la imposibilidad de girar dinero al exterior.

La única buena noticia fue el anuncio de que esas instituciones abrirán el jueves para el pago de las jubilaciones.

En ese clima de extrema tensión, los dirigentes europeos se lanzaron a la batalla para tratar de convencer a los electores griegos de votar sí.

“Un no de los electores significaría que no quieren permanecer en la zona euro”, declaró el ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel.

El primer ministro italiano, Mateo Renzi, declaró en su cuenta de Twitter que los griegos tendrán que escoger “no entre la Unión Europea y Alexis Tsipras, sino entre el euro y el dracma [antigua moneda nacional]”.

François Hollande dijo respetar la decisión de Tsipras de organizar el referéndum, pero llamó a la “responsabilidad”. “Es una decisión soberana, (…) es la democracia. Es el derecho del pueblo griego de decir lo que quiere para su futuro”, dijo Hollande. “La solidaridad es siempre posible cuando la responsabilidad está presente”, advirtió.

Otros responsables del bloque intentan desdramatizar las imprevisibles consecuencias de un grexit. El primero de ellos fue el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, para quien “la suspensión del plan de ayuda y el default griego tendrán un impacto limitado sobre los socios de Grecia”.

En una intervención teñida de dramatismo, el presidente de la Comisión Europea exhortó a los griegos a medir la importancia de las concesiones que hicieron a su país los acreedores y a votar sí en el referéndum del domingo. “No es necesario suicidarse porque se tiene miedo de la muerte”, dijo Jean-Claude Juncker. “Pido al pueblo griego que vote sí cualquiera sea la cuestión”, declaró.

Juncker se dijo “traicionado” y acusó al gobierno de Tsipras de haber dejado la mesa de negociaciones antes de que finalizaran las discusiones y de haber presentado a los griegos una vieja versión del proyecto de acuerdo.

“Tras meses de negociaciones, estábamos dispuestos a hallar un acuerdo. Pero esa voluntad se hizo añicos por el deseo de hacer campaña del gobierno griego y, sobre todo, sin decir toda la verdad”, insistió Juncker.

El último paquete de propuestas preveía -según Juncker- 12.000 millones de euros menos de lo que se había exigido al principio, y ninguna reducción de salarios o de jubilaciones.

Los responsables griegos afirman que recién conocieron ese plan de diez puntos cuando fue develado el domingo por la Comisión Europea, es decir después de la ruptura de negociaciones.

A pesar de las alusiones a una posible reanudación del diálogo, tanto Juncker como Merkel advirtieron que no habrá nuevas propuestas de los acreedores y ninguno espera evoluciones concretas en los próximos días.

Alexis Tsipras, por su parte, escribió ayer a todos los líderes europeos para solicitar una prolongación del plan de ayuda internacional. Hasta ahora, todos los precedentes pedidos en ese sentido fueron rechazados. En una entrevista concedida a la televisión pública, Tsipras afirmó que un voto por el no le permitirá al gobierno seguir las negociaciones desde una posición de mayor fuerza. Mientras el primer ministro hablaba, una multitud reunida en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, coreaba con insistencia “Hellas, Hellas” (¡Grecia, Grecia!).

Tsipras advirtió, justamente, que en caso de una victoria del sí su gobierno “no seguiría” en el poder, tal vez abriendo el camino a elecciones anticipadas.

Los últimos sondeos demuestran una neta preferencia de los griegos por permanecer en la zona euro y aceptar los sacrificios que les exigen sus acreedores institucionales.

Según una encuesta realizada entre el 24 y el 26 de junio, el 57% del electorado está a favor del sí, el 29% reclama una ruptura y casi 20% no se pronuncia.

Actor activo de la campaña por el sí, el presidente del Eurogrupo, Jeroem Djisselbloem, repitió ayer “que las puertas están abiertas para el diálogo. Pero las opciones y el tiempo disponibles son muy limitados”. Y concluyó: “Se trata realmente del futuro de Grecia. También de la zona euro, pero antes que nada de los griegos”. (La Nación)

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