Publicado el: 6, Ago, 2015

Cristina atribuyó a “grupos de tareas” las acusaciones contra Aníbal Fernández


Cristina atribuyó a "grupos de tareas" las acusaciones contra Aníbal Fernández
06/08 – 09:10 – En un encendido y polémico discurso por cadena nacional defendió al jefe de Gabinete en su disputa con Domínguez; críticas a la oposición y la Justicia.

Por: Mariana Verón
En su último discurso antes de las elecciones, Cristina Kirchner disparó ayer para todos lados: se rió de Mauricio Macri por experimentar con el budismo, acusó a Elisa Carrió de montar una “aguantadero” de delincuentes en su casa y comparó las denuncias periodísticas contra funcionarios de su Gobierno con los grupos de tareas que secuestraban, torturaban y mataban durante la dictadura militar.

En medio de un clima de alta tensión en la interna oficialista entre los dos candidatos a gobernador para la provincia de Buenos Aires, la Presidenta le dio ayer un cerrado y contundente apoyo a Aníbal Fernández, después de que el condenado a cadena perpetua Martín Lanatta lo acusara de ser el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez, en un informe de Periodismo para todos, que se emitió el domingo por El Trece. Nada dijo de las acusaciones que el jefe de Gabinete había lanzado contra su oponente, Julián Domínguez, a quien directamente había acusado de comprarles “droga a los transas”.

Por cadena nacional y mientras anunciaba un aumento del 12,49 por ciento en las jubilaciones, correspondiente al segundo semestre del año (ver aparte), Cristina Kirchner se despachó con un mensaje de desafío hacia la Justicia y la oposición.

La Presidenta consideró que las denuncias eran “dispositivos antidemocráticos” accionados por “los grupos de tareas” que, según relató, “se conforman con un trípode” integrado por una “denuncia mediática” con “clivaje político, preferentemente del centro a la derecha”, y “algunos sectores del Poder Judicial”.

Rodeada de todo su Gabinete, Aníbal Fernández la escuchaba con el gesto serio desde el escenario. Del otro lado, con el resto de los ministros, estaba Domínguez, quien quedó marginado del entorno más cercano al kirchnerismo por la disputa. Los dos fueron protagonistas de los últimos cruces políticos dentro del kirchnerismo en el que derivó la denuncia contra el jefe de Gabinete, que había acusado a sus oponentes internos de montar una operación en su contra. Quedó en el medio el gobernador y candidato presidencial Daniel Scioli, que había intentado correrse del escándalo, otro de los invitados al acto en la Casa Rosada. La Presidenta arrancó con todo, mofándose de Mauricio Macri. “Se ve que alguno me ha hecho alguna cosita para que no pueda hablar [por su laringitis], pero no importa. No voy a ninguna bruja yo, quédense tranquilos. Prefiero la consulta médica”, lanzó.

Buena parte del discurso lo dedicó a defender el anuncio del aumento a las jubilaciones en medio de la veda electoral, amparada en un fallo judicial del año 2011 que había desestimado una denuncia en su contra.

Cuando promediaban los últimos diez minutos de su cadena nacional, la número 31 en lo que va del año, Cristina se dedicó a defender a su jefe de Gabinete y apuntó a Elisa Carrió, a quien acusó de haber montado un “aguantadero” en el living de su casa. “En esta semana, hemos batido récords en materia de originalidad porque desde lo que parece ser la casa de una diputada nacional, también candidata a presidenta, se filmó una denuncia”, apuntó, en referencia al testimonio que dio para el programa de Jorge Lanata José Luis Salerno, ex policía bonaerense que había estado procesado en la causa de la efedrina y fue beneficiado por una falta de mérito. “Yo en mi casa jamás metería a alguien que está procesado por narcotráfico”, descargó.

La Presidenta reivindicó su decisión de no haberse presentado para ninguna candidatura para desterrar cualquier sospecha de que buscara fueros y le dedicó un párrafo al juez Claudio Bonadio, que allanó las oficinas de su empresa, Hotesur, hasta que la Cámara Federal lo corrió de la causa. “No le tengo miedo a ningún juez pistolero, mafioso ni extorsionador”, avanzó, en referencia al magistrado que en 2001 mató a dos delincuentes. “Acá está Cristina, que no es candidata a nada y todos los que decían que yo iba a ser candidata, ellos sí, son todos candidatos in eternum”, se defendió.

Fue entonces cuando les recomendó a sus ministros que se sintieran orgullosos de las denuncias. “No lo vivan como una humillación, vívanlo como un premio”, les recomendó. El vicepresidente Amado Boudou, procesado por el caso Ciccone, asentía con la cabeza. Cerró apelando a la épica de su destino fuera del poder. “La única condena que me apenaría sería la de la historia y la del pueblo. Y la única absolución que yo necesito y quiero es la del pueblo y la de la historia.” (La Nación)

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