Publicado el: 12, Ago, 2015

Una semana bajo el agua: hay 6 distritos inundados y más de 20 mil afectados


Una semana bajo el agua: hay 6 distritos inundados y más de 20 mil afectados
12/08 – 09:50 – Luján, Lobos, Areco, Salto, La Matanza y Arrecifes son las más zonas críticas. Además hay otros 20 municipios anegados en la Provincia. Anoche quedaban unos 4.000 evacuados.

Por: Mariano Gavira
La inundación no da tregua. Ayer –primer día sin lluvias desde el inicio del fenómeno climático– el agua siguió avanzando sobre las localidades afectadas del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Hoy se cumple una semana de la crecida de los ríos que ya afectó a más de 20 mil personas y que anoche dejaba unos 4.000 evacuados. Los pronósticos son poco favorables: para hoy y mañana se esperan nuevas precipitaciones. Serán de menor magnitud, pero se verán agravadas por una sudestada.

Las intensas lluvias –de entre 150 y 300 milímetros– sobrecargaron las cuencas de ríos que atraviesan buena parte del suelo bonaerense. Los seis distritos más afectados son Luján, Lobos, San Antonio de Areco, Salto, La Matanza y Arrecifes, pero en total son casi 30 los distritos con zonas anegadas.

En Salto, el agua se tragó un barrio entero, luego de que el río Arrecifes alcanzara un pico histórico de 9,30 metros. Uno de cada 10 habitantes ya tuvo agua adentro de su casa. La inundación ya es la más grande de la historia de la ciudad. Lo afirma el intendente, lo dicen los bomberos. Y lo repiten los vecinos que no tienen consuelo ante el desamparo de haberlo perdido todo y de tener que volver a empezar.

El paisaje es desolador. Calles convertidas en ríos, casas tapadas por 1,80 metro de agua oscura, espesa. Mónica Alonso y su hija Sara se abrazan. Y esperan. La madre tiembla: hace ya 36 horas que tiene los pies sumergidos en el agua que se adueño de su casa. Dice que se quedará ahí porque teme a que alguien ingrese a robarle lo poco que pudo salvar (una cama, un colchón, algunas sillas, la tele). Busca una explicación, pero no la encuentra. Y entonces aparece Sara y se abrazan. Casi lo único que les quedara para sobrellevar la espera.

Salto está ubicada a 200 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y vive desde ayer en “estado de emergencia sanitaria” y “zona de desastre”. En la ciudad hay 600 evacuados y otros 500 vecinos que se autoevacuaron en la casa de algún familiar. Además desde bomberos voluntarios afirmaron que son unas 5 mil las personas que se vieron afectadas por el ingreso del agua a sus viviendas, es decir más de un 10 por ciento de la población de la ciudad.

El barrio más afectado se llama Trocha. Está cerca del río, detrás del terraplén por donde hace muchos años pasaba el ferrocarril Belgrano. Ahora ese terreno es lo que separa la ciudad seca de la ciudad inundada. Allí cientos de personas miran sus casas tapadas por el agua, resignados a no poder hacer nada: sólo observar y lamentarse. La única manera de moverse por ese barrio es con botes o lanchas. Son 30 manzanas anegadas y decenas de cuadras sin un metro de pavimento.

Alberto Ventura vive en la ciudad de Rojas, a 40 kilómetros de Salto, pero cuando se enteró de lo que pasaba vino rápido con su lancha, la que habitualmente usa para pescar pejerreyes. Ahora lleva a bordo una heladera, una mesa y una valija con ropa. Es que son los mismos vecinos los que se ayudan entre sí con comida o ropa. La municipalidad se vio desbordada (sí, como el río) y no da abasto para cubrir tantas necesidades juntas.

Los damnificados están distribuidos en ocho centros distintos. El coordinador local de Defensa Civil, Hugo Esteche aseguró que “quienes están en los centros reciben colchones, comida y otros suministros. Por suerte no tenemos lesionados, enfermos y tampoco personas desaparecidas”, indicó. Además explicó que se trata de “una crecida histórica” con un pico que alcanzó los 9,30 metros cuando la marca récord anterior del cauce era de 8,60 metros.

“El agua baja y sube un poco pero no vuelve al pico, por lo que está tendiendo a descender, aunque todavía hay mucha agua”, remarcó. Anoche, los vecinos que volvieron a ver sus casas, aseguraban que el agua había bajado unos 30 centímetros. Al calor del fuego, se preparaban para soportar una noche fría. Por lo bajo, algunos admitían su temor: que el pronóstico acertara, que hoy y mañana volviera a llover, que la prepotencia del agua invadiera otra vez esos centímetros que anoche había abandonado. (Clarín)

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