Publicado el: 14, Ago, 2015

Los sindicatos opositores guardarán poder de fuego a la espera del próximo Gobierno


Moyano y Barrionuevo se reúnen para definir la fecha del paro nacional, al que se suma la CTA - Foto:
14/08 – 07:20 – Tras las PASO, creen que el kirchnerismo está en retirada y que resultaría inútil gastar munición contra un adversario desentendido de la problemática gremial.

Por: Ricardo Ríos
“El socialismo tuvo mucho que ver con la instalación del narcotráfico en Santa Fe, y (Miguel) Lifschitz gana la gobernación. En 2013, en la provincia de Buenos Aires, mueren 80 personas por las inundaciones. Ahora se vuelve a tapar todo y lo votan a (Daniel) Scioli. La verdad, no tenemos demasiadas esperanzas de un cambio en octubre”.

Hombre de peso entre los gremios del transporte, el vocero expresa el desencanto del sector frente al resultado de las PASO, que posicionó al sindicalismo opositor en el pelotón de los grandes perdedores del domingo pasado. “Hay que votar contra el Gobierno”, había pedido sin sutilezas Hugo Moyano en un plenario previo al último paro general contra Cristina. Ahora no hay consignas: el silencio camufla la desorientación.

En esta hora de repliegue de los gremios antiK, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) ha salido tímidamente a tratar de diferenciarse del comportamiento estático de las centrales de Moyano y de Luis Barrionuevo. El intento es reinstalar, si se puede, la serie de reclamos sindicales que el Gobierno ignoró hasta acá olímpicamente.

Eso explica la pegatina de carteles contra “el maldito impuesto al trabajo”, en referencia al tributo de Ganancias que pagan algunos sueldos. Le seguirán afiches contra la inflación y tampoco faltarán los que señalen, en materia de nuevos puestos de trabajo, que “el único empleador que hay hoy en la Argentina es el Estado”. También agitarán el parche de la inseguridad.

La situación de la clase pasiva es otro motivo de repudio. “El famoso aumento a los jubilados es una burla. Para cuando lo cobren, el 1° de enero, van a recibir menos que un salario mínimo”, señaló a Infobae el marítimo Juan Carlos Schmid, al informar que en la primera quincena del mes que viene, la CATT hará un plenario para pronunciarse sobre la relación entre el proceso electoral y las asignaturas sociales pendientes.

En cualquier caso, nada sugiere que haya vocación de ir a la lucha contra la Presidenta. Será la sensación de que el Gobierno comienza ya a formar parte del pasado y que resultaría inútil gastar munición contra un adversario desentendido de la problemática gremial, por mencionar sólo una.

Un ejemplo que retrata esa desatención es el conflicto que afectó a los colectiveros de la línea 60. Tuvieron que pasar varias semanas y sumar cientos de miles los usuarios afectados para que Trabajo pusiera el cascabel al gato. “La gente les importó un comino”, protestan los opositores.

Por si fuera poco, los gremios del transporte tienen que lidiar con su propia interna. Hay quienes, por increíble que parezca, aún cuestionan que se haya recibido, días antes de la elección, a la plana mayor del Partido Obrero. Opositora u oficialista, no importa, la ortodoxia sindical no gusta de intercambios con los “zurdos”.

En la CGT Azopardo, el único que salió a hablar tras las PASO fue el panadero Abel Frutos, lugarteniente del camionero. Lo hizo para defender a su jefe de las indirectas envenenadas de Antonio Caló, jefe de la central oficialista, quien dio a entender que “con Scioli Presidente habrá unidad”; pero sólo con los gremios que se subordinen al actual gobernador bonaerense, aclaró. “Si Scioli garantiza la continuidad, entonces representa lo contrario de lo que quieren los trabajadores. Acá, el único que siempre estuvo al lado de los laburantes es Moyano”, dijo Frutos.

Caló tiene la virtud de exasperar por igual a aliados y a contrincantes. Estos últimos le reprochan no haber conseguido el respeto de la administración K. Los gremios oficialistas, en cambio, no saben si reír o llorar con la desembozada vocación del jefe de la UOM por colgarse -esto es literal- de la humanidad de Scioli, buscando convertirse en su interlocutor sindical de cabecera.

También despierta recelos Omar Viviani. Hace muy poco, cuando la dupla Scioli-Zannini concurrió al acto sindical en Costa Salguero, el taxista tuvo que atajar como pudo los reproches de sus pares por mandar a hacer unos afiches promocionándose como candidato a diputado nacional (va 5° en la lista de Kicillof). “Vos hacés siempre la tuya”, lo retaron por no jugar la “orgánica”.

Dos conflictos sectoriales se otean en el horizonte. En el sector aeronáutico, se acerca el tiempo de paritarias. La secuencia, en teoría, es que se pacte primero un aumento general para la media docena de gremios de la actividad, y que después se negocien las particularidades de cada organización. Pero éste es un sector impredecible para el Gobierno. Bien lo sabe Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas.

La otra posible fuente de conflicto remite a los ferroviarios. “Esta historia continuará”. Le dijo a este medio un portavoz de Rubén “Pollo” Sobrero, el dirigente de izquierda que hizo del Ferrocarril Sarmiento su santuario. El martes, lideró una huelga en ese ramal para resistir a las “brigadas de seguridad a bordo de las formaciones”. El pelilargo dirigente denunció un “apriete”: le quemaron el auto en la puerta de su casa, previa balacera.

La otra mala para Sobrero fue el cómodo triunfo del titular de la Unión Ferroviaria, Sergio Sasia, en la elección de delegados de la línea Roca. Sacó el 75 % contra dos listas de izquierda. No hubo factura para Sasia de las bases, está visto, por haber apostado todo a la fallida candidatura de Florencio Randazzo.

También queda por resolver la paritaria de los conductores de locomotoras (La Fraternidad) de Omar Maturano. Todos los gremios del sector ya arreglaron. Hoy, durante un plenario de ese gremio en Córdoba, Maturano develará qué va a hacer. (Infobae)

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