Publicado el: 25, Ago, 2015

Dilma profundiza el ajuste con la eliminación de 10 ministerios


Dilma Rousseff: "Jamás pienso en renunciar"
25/08 – 08:10 – Se trata de una medida dentro de una gran reforma de la administración que incluirá la venta de inmuebles del Estado; el vicepresidente Temer toma distancia de la presidenta.

Por: Alberto Armendariz
En un intento de mejorar su imagen ante la sociedad y demostrar su compromiso con el ajuste fiscal, el gobierno de Dilma Rousseff anunció ayer que eliminará diez de los 39 ministerios.

“Estamos trabajando con la meta de referencia de reducir el número de ministerios en diez. Vamos a evaluar con todos los ministerios, con todos los órganos involucrados, cuáles son las iniciativas en ese sentido, tanto desde el punto de vista de la gestión, del funcionamiento de cada cartera, de la superposición de áreas, como desde el punto de vista político, de la eficiencia de las políticas públicas”, afirmó el ministro de Planificación, Nelson Barbosa, que no dio detalles de cuánto dinero se espera ahorrar con este recorte, que se presentará el mes próximo.

Actualmente, Brasil es uno de los países con mayor cantidad de ministerios, sólo superado por Gabón, que tiene 40 carteras. Estados Unidos, un país comparable en territorio y población con el gigante sudamericano, es administrado por sólo 15 departamentos. Brasil solía tener 26 ministerios hasta 2003, cuando llegó al poder el Partido de los Trabajadores (PT) de la mano de Luiz Inacio Lula da Silva, y desde entonces sus reparticiones han crecido para distribuir cargos entre las distintas fuerzas que integran la coalición gobernante. La oposición siempre ha criticado la desmedida cantidad de carteras, pero los partidos oficialistas han presionado para que no fueran limitadas sus cuotas de poder en la maquinaria estatal.

Según explicó Barbosa, la reducción en el número de ministerios será apenas una medida dentro de una reforma más amplia de toda la administración, que incluirá también la venta de inmuebles del Estado y una optimización de gastos en el mantenimiento de las instalaciones estatales.

“Esperamos aumentar la productividad dentro del gobierno. Así como creemos que es vital aumentar la productividad en el sector privado, también lo es en el gobierno”, señaló, al resaltar la necesidad del ajuste para que el país salga de la crisis económica y retome el ritmo de crecimiento.

Se espera que este año la economía brasileña se retraiga en torno al 2%, mientras que para el año próximo los pronósticos del mercado ya indican que la recesión continuará con una caída de al menos 0,15% del PBI. Esta situación, sumada al alza en la inflación (más del 9%), está llevando a un aumento preocupante del desempleo, que debería cerrar el año en 8%, el doble de los últimos cuatro años.

Al difícil escenario económico que enfrenta el gobierno de Dilma se le suma un complicadísimo panorama político, con divisiones cada vez mayores en la base aliada, sobre todo como consecuencia de las revelaciones del escándalo de corrupción en Petrobras.

En tanto, la presidenta sufrió ayer un nuevo golpe luego de que el vicepresidente Michel Temer, miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, principal aliado del PT), le advirtió que ya no estará a cargo del día a día de la articulación política del gobierno, responsabilidad que le había sido encargada en abril para ganar respaldos en el Congreso al programa de ajuste impulsado por el ministro de Economía, Joaquim Levy.

Aunque Temer se mantendrá como coordinador “macropolítico” con los otros partidos aliados, el anuncio es visto como el primer paso en un gradual distanciamiento del PMDB del PT.

Ya el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, también del PMDB, se declaró el mes pasado opositor al gobierno y dijo que trabajará para que su partido se aleje de la base gubernamental. La decisión final de la fuerza se tomaría en el próximo congreso partidario del PMDB, en noviembre. (La Nación)

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