Publicado el: 1, Sep, 2015

Dos mucamas complicaron a Farré: “Siempre fue violento”


Crimen del country: la mujer fue atacada desde atrás y se defendió
01/09 – 09:40 – Ante la fiscal, contaron que hostigaba e insultaba a su esposa y también a ellas. Una de las empleadas confirmó que vio el ataque que denunció Schaefer días antes de ser asesinada.

Por: Gisele Sousa Dias
María tiene 18 años y a fines del año pasado llegó a la Argentina desde Paraguay en busca de trabajo. Su prima es la cocinera de la madre de Fernando Farré y, gracias a ese contacto, en enero consiguió su primer trabajo como empleada doméstica y niñera de los tres hijos del empresario y Claudia Schaefer. Ayer, ella y Mónica –otra empleada que había trabajado antes para la familia en el departamento de Libertador– declararon ante la fiscal. Las dos confirmaron que Farré “siempre había sido violento” con su familia e incluso con ellas. María, además, habló de lo que últimamente pasaba con sus hijos: contó que los chicos, de 13, 11 y 7 años “le tenían mucho miedo a su padre”.

En su declaración frente a la fiscal Carolina Carballido, María confirmó la denuncia que la víctima había hecho en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD). “Me puso una rodilla en la cara para que me quedara quieta. No me podía mover. Gritaba pidiendo ayuda, los chicos estaban ahí. La empleada también estaba presente”, había dicho Schaefer en la OVD. Ayer, según fuentes judiciales, cuando le preguntaron a María qué había pasado ese 2 de agosto, “se largó a llorar”. Y confirmó que presenció esa discusión, que “él estaba muy mal” y que “los chicos lloraban”.

La joven dijo que estaba “aterrorizada”, que “la violencia era constante” y que “había insultos todos los días”, para la familia “y para mí”. Cuando la fiscal le preguntó por qué lo hacía, le respondió: “Porque desprecia a las mujeres”. Entre ellas estaba María, según pudo saber Clarín, Farré decía que su mujer “la había comprado por 2 mil pesos para tenerla de su lado”.

Por haber participado de su vida cotidiana, las declaraciones de las empleadas son consideradas “clave” para saber si el femicidio fue el punto final de una situación de violencia que ya se estaba gestando. Y por su cercanía a la familia –Mónica trabajó con ellos 8 años y vio nacer al hijo más chico–, aún están muy shockeadas: “Quedaron conmocionadas con la noticia. María estuvo tres días sin dormir ni comer”, dijo Claudio Katiz, el abogado que las representa.

Mónica tiene casi 40 años y es la empleada doméstica que fue despedida por Farré. También ella dijo que el empresario fue siempre “muy violento” y que eso se profundizó en septiembre del año pasado cuando lo echaron de la empresa de cosméticos en la que ocupaba un puesto jerárquico. “Vi insultos, golpes y permanentes maltratos”, declaró. “Había discusiones constantes entre ellos, a veces por los chicos, a veces por el dinero de la familia”, dijo. Y habló de violencia económica: dijo que tiempo atrás, cuando Schaefer aún no trabajaba en la bodega, Farré no le daba plata y así “la tenía controlada”. Además, contó que presenció dos episodios en los que Farré golpeó a su esposa. Los dichos de las empleadas van en línea con lo que declaró el portero del edificio, el sereno, la hermana de la víctima, un compañero de trabajo, el jefe y los empleados del country: todos hablaron de violencia y maltrato anterior al crimen.

Ayer, en tanto, Adrián Tenca, defensor de Farré, descartó que los hijos del matrimonio vayan a declarar. Dijo que es “para no revictimizarlos”, aunque sabe que fue justamente el testimonio de un hijo en Cámara Gesell el que terminó con la condena a Eduardo Vásquez por el femicidio de Wanda Taddei. También negó que los mails en los que un hombre busca un abogado porque va a cometer un homicidio sean del acusado. Y opinó que, como la pareja “venía teniendo trato la semana anterior sin ningún problema”, la premeditación “está descartada”. (Clarín)

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