Publicado el: 23, Sep, 2015

Por la falta de dólares, una medida del Gobierno derrumbó los mercados


La carrera por el dólar contagió al paralelo y le hizo marcar un nuevo récord: $ 13,15
23/09 – 09:40 – La CNV obligará a computar al tipo de cambio oficial los activos en divisas de los fondos comunes de inversión; hasta ahora se cotizaban al precio del “contado con liqui”; los fondos salieron a malvenderlos, lo que provocó una fuerte caída de precios.

Por: Javier Blanco
Un mes antes de las elecciones, el Gobierno se las ingenió para forzar una baja superior al 6% en la cotización del contado con liquidación, como se conoce al tipo de cambio de referencia para los inversores, que surge de la compraventa de activos bursátiles. Fue un nuevo intento de disimular la escasez de dólares, ahora que la Anses y el Banco Central (BCRA) quedaron con escaso poder de fuego para hacerlo.

Lo hizo al obligar a los fondos comunes de inversión a malvender sus tenencias de bonos en dólares y acciones con cotización en el exterior, mediante una norma de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que provocó ayer un derrumbe en el mercado local, de por sí castigado por la renovada aversión global al riesgo.

El valor del “contado con liqui”, que se mantenía por encima de los $ 14 por dólar pese a los ingentes esfuerzos oficiales por prohibirlo o abaratarlo, llegó a descender hasta $ 13,05, apenas los fondos comunes de inversión (FCI) se lanzaron a liquidar sus tenencias de títulos en dólares.

A través de la resolución general 656, difundida a última hora de anteayer, el organismo encargado de controlar el mercado de capitales estableció que las administradoras debían valorizar los activos en su poder que se negocien en el exterior en la moneda de emisión (dólares) al tipo de cambio fijado por el Banco Nación, en lugar de a los precios de mercado.

Esto básicamente implica que deben anotar a $ 9,40 lo que tenían valuado a un promedio de $ 14, un perjuicio que las administradoras trataron de minimizar liquidando en masa esos títulos para refugiarse en otros, aunque contaban con un plazo mayor para hacerlo.

De esta manera, al menos, lograron evitar reconocer pérdidas de hasta 50%, aunque no evitaron otras que terminaron promediando el 8%. Esto fue porque aunque la oleada de ventas provocó derrumbes del 10% promedio en esos activos en las primeras horas de operaciones, éstos se irían recortando con el paso de las horas, al surgir una demanda de otros inversores que buscaron aprovechar la liquidación para hacerse legalmente de dólares con una sorpresiva rebaja.

“La norma no tiene sentido. La mayoría de los fondos tiene bonos en la Argentina y cuando los liquida, los liquida en pesos. Forzarlos a que los valúes al precio de afuera y después al tipo de cambio oficial no tiene sentido contablemente”, dijo Rafael Di Giorno, director ejecutivo de Proficio, que cree que el objetivo real “es otro”. Su colega, el operador Oscar Culari, ensayó una respuesta: “Se trata de una norma que argumenta tener una finalidad técnica, pero en realidad esconde una finalidad de mercado: afectar las cotizaciones de los activos con que se puede hacer contado con liquidación, quizá para tratar de forzar un canje de los Boden 2015”.

El objetivo sería mantener anestesiada la plaza cambiaria en momentos en que el Gobierno debe hacer el mayor pago de deuda del año (vencen US$ 6300 millones por este título en 15 días) y teme que el drenaje que ese pago tendrá sobre las menguantes reservas del BCRA fomente una corrida contra el peso.

Para el presidente de la CNV, Cristian Girard, la disposición busca “proteger a los ahorristas que invirtieron en los FCI al evitar que haya distorsiones y se tomen otros precios para registrar el valor de esos activos”, y no tuvo fines cambiarios.

“Es la manera para que un ahorrista que puso su dinero en el fondo de inversión no se vaya a encontrar con una sorpresa el día que cobre el título”, explicó el funcionario, aunque pasó por alto que quien hubiera intentado vender su participación ayer ya se habría sorprendido.

Una nueva bicicleta

Por lo pronto, lo que generó en la víspera fue una fuerte baja en los precios y un quebranto importante en los patrimonios de los FCI, que caerá sobre sus cuotapartistas. “Es que a veces este tipo de regulaciones, con otros objetivos, terminan atentando contra los pequeños inversores a los que la CNV dice querer proteger”, reflexionó Culari. En la industria hay 126.000 inversores individuales, según datos del sector.

Por caso, hubo más de 2000 operaciones con bonos como el Bonar 2017, el Boden 2015 o el Bonar 2024, casi el triple que un día normal, lo que dejó a la vista el surgimiento de una “demanda sustituta” que puede limitar el ajuste de precios de aquí en más. Es que “la baja de precios deja claramente una oportunidad de compra y vuelve más atractiva la inversión en bonos en dólares, activos que venimos recomendando por su buen rendimiento”, dijo Brian Joseph, director de ventas y trading de Puente. (La Nación)

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