Publicado el: 3, Nov, 2015

Extienden a todas las áreas del Estado la campaña contra Macri


El acto en NK Ateneo en Río Gallegos - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
03/11 – 10:20 – El kirchnerismo mantiene sus ataques al candidato de Cambiemos; hace circular versiones de supuestos perjuicios en caso de que derrote a Scioli.

Por: Francisco Olivera
El Gobierno y su candidato niegan ser los autores. Sin embargo, luego de las elecciones, y de manera más intensa en las últimas horas, emergen desde ministerios, secretarías, organismos descentralizados y universidades afines a la Casa Rosada campañas muy similares que, con léxico calcado, advierten a los votantes sobre supuestos cataclismos en caso de que Mauricio Macri sea presidente. Subsidios, becas, trabajos, salarios y jubilaciones estarán en riesgo, según esos mensajes.

No importan el área ni los recursos utilizados. Ni siquiera el tipo de audiencia a que se dirigen o si el emisor resulta la propia cuenta de Twitter de Presidencia de la Nación.

Los altavoces de Tecnópolis, por ejemplo, sufrieron este fin de semana un giro orwelliano: a la música, la hora repetida cada 30 minutos y el eslogan “Parque del Bicentenario, futuro para siempre”, acaba de agregarse una voz en off que insta a visitantes y empleados a pensar en lo que viene y votar en consecuencia.

“Porque no quiero perder Tec-nópolis, yo voto a Scioli”, decía el panfleto que repartía alguien disfrazado de Zamba -el personaje del canal estatal infantil Paka Paka que la militancia suele contraponer con Mickey Mouse- mientras recorría los stands de Villa Martelli e interactuaba con los chicos.

En el parque temático creado por Javier Grosman, un coreografista que organizó también los festejos del Bicentenario y el velatorio de Néstor Kirchner, crece la inquietud. El contrato firmado con el Gobierno es entre 2011 y 2016 inclusive, pero ¿quién sabe qué pasaría con Macri presidente?

Por lo pronto, el contexto obligó ya a extender las actividades un mes: Tecnópolis, programada para terminar anteayer, seguirá por lo menos hasta fines de este mes.

Nada nuevo en proselitismo político. Hace tres años, antes de morir, Hugo Chávez construyó en Venezuela su última campaña contra Henrique Capriles con antagonismos idénticos. Y lo que para el comandante bolivariano fue un eventual regreso al “caracazo” de 2002 se esgrime ahora desde el Frente para la Victoria con imágenes análogas: el final del gobierno de la Alianza, los saqueos y las muertes de 2001.

Basta con entrar en estas horas en el Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido, para toparse en la puerta con una vieja tapa de Clarín que recuerda que, cuando asumió en la ciudad de Buenos Aires, Macri echó a 700 empleados públicos. O escuchar el audio de WhatsApp que, desde el martes, se envía entre directivos de Aerolíneas Argentinas: una vieja entrevista a Macri en la que el candidato dice estar a favor de la política de cielos abiertos, que sería para una aerolínea local algo así como la apertura de las importaciones chinas para una empresa textil. Un cierre definitivo. Recalde convocó para hoy, a las 15.30, a todos los gerentes de área, a quienes probablemente les transmita la estrategia de La Cámpora en adelante.

Siempre orgánico y vertical, el kirchnerismo ha difundido conceptos similares en vastos rincones de la administración. Ayer, desde la cuenta de Twitter de la Casa Rosada se titulaba: “Aníbal comparó la política económica que propone Macri con la que aplicó Martínez de Hoz”. Y en voz baja, desde la semana pasada, dirigentes de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea transmite en el sector la idea de que, con Macri presidente, caerán todos los contratos de Sancor con Venezuela y posiblemente la empresa tenga que venderse.

¿Habría también consecuencias para el mundo académico? Daniel Di Gregorio, vicerrector de la Universidad de San Martín, está convencido de que sí. Anteayer, por ejemplo, les envió a sus compañeros de trabajo un correo que, con el subject “Posición frente al balotaje”, glosaba una encendida carta que había recibido de Andrés Kreiner, profesor y primer decano de la Escuela de Ciencia y Tecnología de esa universidad, subgerente de la Comisión Nacional de Energía Atómica e investigador del Conicet. “Adhiero en un ciento por ciento al contenido de esa carta”, empieza el mail de Di Gregorio, que cita a Kreiner: “Ha llegado el momento de la verdad. Estamos ante una dramática bifurcación de caminos de nuestra sociedad. No soy ni se puede ser neutral”.

Kreiner es bastante pesimista. Enumera los aspectos que valora de estos años y advierte que “muchos, si no todos estos logros, están en riesgo” si se repasa cómo votó Pro frente a cada uno de esos casos. “Pensemos muy bien lo que vamos a hacer y hagámonos responsables de nuestros actos. Hace 12 años estábamos en el infierno.” Un apocalipsis comparable al que imagina un grupo de investigadores, técnicos y empleados del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que acaba de firmar otra carta pública: “El candidato y el equipo de gestión del frente Cambiemos encarnan las políticas neoliberales que devastaron tanto al INTA como al resto de las instituciones públicas de educación y ciencia y tecnología (CyT)”, dice el texto.

El estado de alerta recrudeció con las elecciones, pero recorría ya desde hacía semanas los ámbitos más militantes. Por ejemplo los ministerios de Economía e Industria, donde dirigentes de UPCN les vienen recordando a los empleados que el 90% de ellos están contratados bajo la modalidad “ley marco”, susceptible de revisiones si gana otro que no sea Scioli.

Es en realidad la estrategia de todos los gremios estatales. Ayer por la mañana, en uno de los baños del Ministerio de Seguridad, que conduce María Cecilia Rodríguez, un panfleto de ATE y CTA pegado en la pared llamaba a los trabajadores a elegir la fórmula Scioli-Zannini. Encabezada por un “Patria o Macri” -eslogan pintado con letras de las banderas argentina y norteamericana, respectivamente, para cada caso-, la hoja recuerda una supuesta frase de Macri: “Los salarios son un costo más y lo que tenemos que hacer es bajar costos”.

Ya el viernes, el techo y las paredes del ascensor de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, venían invitando a epopeyas idénticas: “No rifamos el Estado. Nunca más. Los trabajadores de la Senaf votamos Scioli-Zannini”. (La Nación)

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  1. eduardo dice:

    Que el gobierno y todos sus integrates, que digan lo que quieran contra macri y toda su gente. Ya no pueden enganar mas a nadie. Bien conocemos a todos los kisneristas con scioli a la cabeza.Ya cayeron y lo mejor de todo es que no volveran jamas.

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