Publicado el: 11, Dic, 2015

Macri asumió la presidencia con la promesa de superar los enfrentamientos


Macri asumió la presidencia con la promesa de superar los enfrentamientos
11/12 – 14:20 – En su discurso en el Congreso y en la Casa Rosada apeló a la “unidad de los argentinos” y prometió ser “implacable” con la corrupción; la jornada estuvo marcada por la mesura y los contrastes con el kirchnerismo, que se ausentó de la Asamblea.

“Al balcón, al balcón!”, gritaba la multitud, apiñada pese al calor del mediodía en la Plaza de Mayo. Después de conversarlo con su vocero, Iván Pavlosky, y su jefe de Gabinete, Marcos Peña, Mauricio Macri tomó de la mano a su esposa, Juliana Awada, y con su hija Antonia en brazos llegó al histórico balcón de la Casa Rosada para saludar a la multitud por primera vez como presidente y en la Casa de Gobierno.

“Hoy estamos acá gracias a ustedes. Ojalá podamos siempre pensar distinto pero trabajar juntos. Esto lo hacemos todos juntos”, dijo el ya presidente Mauricio Macri, emocionado y minutos después de recibir, de manos del titular provisional del Senado, Federico Pinedo, la banda y el bastón, atributos que la presidenta saliente Cristina Kirchner se negó a entregarle el mismo día en que culminó su segundo mandato constitucional y selló el punto final a 12 años del kirchnerismo en el poder.

Diálogo, unidad, trabajo en equipo. Éstos fueron los conceptos que Macri repitió en la Casa Rosada, y también en el Congreso, donde pasadas las 11.45 juró como presidente constitucional de los argentinos. La intención de marcar una diferencia con su antecesora en el cargo fue evidente, tanto en las formas como en los contenidos. Elegido con el 51,4% de los votos en el ballottage del 22 de noviembre pasado, con menos de tres puntos porcentuales de diferencia por sobre el kirchnerista Daniel Scioli, Macri apeló a un discurso de consenso y mano tendida hacia el resto del arco político.

En el Congreso, y por orden de la ex presidenta, la mayoría de los diputados y senadores del Frente para la Victoria le contestaron dejando sus sillas vacías mientras el flamante presidente le hablaba a la multitud. De todos modos, algunos representantes de provincias como Salta, Tucumán y Santiago del Estero desoyeron la orden y estuvieron en la jura.

“Puede sonar increíble después de tantos años de enfrentamientos inútiles, pero es un desafío. Es lo que pidieron millones de argentinos cansados de la prepotencia y el enfrentamiento inútil. Hay que superar el tiempo de la confrontación”, dijo el Presidente en un tramo de sus 29 minutos de discurso ante la Asamblea Legislativa. Pareció un mensaje directo a Cristina Kirchner, que anteayer había encabezado un multitudinario acto en la Plaza de Mayo, donde se colocó como líder de la oposición a su gobierno.

Objetivos

En el recinto de Diputados, Macri fue enfático al reiterar que los tres objetivos planteados durante la campaña (lucha contra el narcotráfico “como ningún otro gobierno”, pobreza cero y la unidad del país) serán sus objetivos de gestión. También enfatizó en que será “implacable” en la penalización de eventuales hechos de corrupción durante su período de gobierno.

“Voy a ser implacable con todos aquellos que, de cualquier partido o filiación política, propios o ajenos, dejen de cumplir lo que señala la ley”, dijo el Presidente, que también rechazó una futura “Justicia macrista” y prometió “unidad e integración con América latina y el mundo”.

No hubo anuncios rimbombantes ni promesas concretas de gestión, algo que había sido consensuado con el equipo de seis personas liderado por Daniela Brocco y Federico Suárez que se encargó del diseño de su discurso. “Era un mensaje al país, los anuncios se harán con el correr de la gestión”, explicaron a LA NACION muy cerca del Presidente.

“Qué bueno, un poco de paz después de tanta agresión”, agregaba a este diario Miguel del Sel, ex candidato de Pro a gobernador santafecino, mientras bajaba las escaleras de los palcos bandeja luego del discurso de su jefe político.

Todo había comenzado muy temprano, pasadas las ocho, cuando el Presidente llegó a la Legislatura bonaerense para la jura en su cargo de la gobernadora María Eugenia Vidal. Allí, Macri conversó con su rival en la segunda vuelta, Daniel Scioli, con quien se encontrará hoy en el primero de sus encuentros de diálogo con sus rivales por la presidencia. Más tarde llamaría a Sergio Massa, el ex candidato de UNA, con quien acordaron verse también hoy, pero a las tres de la tarde. Será la primera vez que Massa pise la Casa Rosada desde que renunciara a la jefatura de Gabinete de Cristina Kirchner, hace más de seis años.

De la Legislatura Macri voló en helicóptero hacia Alem al 100, donde comenzó su recorrido hacia el Congreso escoltado por los granaderos a caballo y en su auto descapotable. Una multitud lo acompañó en ese periplo, y también en el de vuelta hacia la Casa Rosada.

Fueron miles las personas a las que saludó y que lo vivaron en esos recorridos. El operativo de seguridad, encabezado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se complementó con discreta movilización política, encargada al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, e implementada por Eduardo Machiavelli, leal a Horacio Rodríguez Larreta; la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y Jorge Triaca, que asumió como ministro de Trabajo y coordinó la asistencia de referentes del sindicalismo cercano a Pro.

De la Casa Rosada, Macri se fue a la Cancillería, dónde transcurrió el capítulo internacional de su primer día de gobierno. El saludo protocolar a los enviados especiales de todo el mundo tuvo algunos capítulos destacados, como sus efusivos abrazos con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; su par de Perú, Ollanta Humala, y el de Paraguay, Horacio Cartes. Con los tres se reuniría más tarde en forma privada, mientras los enviados norteamericanos eran recibidos por Marcos Peña.

Pasadas las 19, Macri tomó juramento a los ministros que ya componen su gabinete. Allí se vio a un Macri distendido, que le pidió al flamante secretario legal y técnico, Pablo Clusellas, y ex compañero del colegio Newman que se ubicara “más lejos, porque estás muy cerca”, y que llamó “George Clooney” a José Cano, que asumió como responsable del Plan Belgrano de inversiones en infraestructura para el norte argentino. Entre otros, juraron Alfonso Prat-Gay (Hacienda), Rogelio Frigerio (Interior) y Susana Malcorra (Canciller).

Cuando terminó la jura, Macri repitió su apelación a la unidad. “Sigamos todos juntos construyendo la Argentina que soñamos”, dijo al final de la jura y antes de partir para el Teatro Colón, donde participó de la función de honor hasta la medianoche.

Además de cumplir con los ritos obligatorios del protocolo, Macri se dio algunos gustos. El abrazo con su padre, Franco, en la Casa Rosada, con la historia de amor y desencuentro que los une, fue uno de los momentos más emotivos. El consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba también estuvo en la jura con un inédito bajo perfil y una sonrisa de triunfo en los labios.

Tanta felicidad contenida rompió su dique en pleno balcón, el que alguna vez usaran Juan Perón o Raúl Alfonsín. Con la música de Gilda sonando en los parlantes, y la flamante vicepresidenta Gabriela Michetti cantando a viva voz, Macri accedió al pedido de la multitud e improvisó unos pasos de frenético baile. Fue un calco de sus festejos en la ciudad, aunque esta vez sirvió de marco y nota divertida de su primera jornada como sucesor de Cristina Kirchner. (La Nación)

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