Publicado el: 2, Mar, 2016

Macri criticó la herencia kirchnerista y trazó un duro diagnóstico económico


Macri criticó la herencia kirchnerista y trazó un duro diagnóstico económico
02/03 – 09:00 – En su primer discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso sorprendió por la cruda descripción que hizo de la situación del país, de la que responsabilizó al anterior gobierno; propuso una serie de proyectos y pidió apoyo y unidad.

Por: Laura Serra
En un recinto colmado como pocas veces, el presidente Mauricio Macri inauguró ayer el 134° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso en el que trazó, en tono dramático, un diagnóstico crudo sobre la situación económica y social del país tras 12 años de gobierno kirchnerista. Este tramo, el más saliente y polémico de su discurso -el kirchnerismo lo reprobó por “sesgado” y “violento”-, se matizó luego con una decena de anuncios legislativos y una convocatoria al diálogo político y al acuerdo.

A diferencia de su antecesora, Cristina Kirchner, amante de la improvisación y de los discursos extensos, el presidente Macri apenas si apartó su vista de las páginas sobre el escritorio y condensó en 61 minutos los tres ejes principales de su alocución: la herencia recibida, una breve reseña de los primeros pasos en su gestión -destacó el fin del cepo cambiario y la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias- y, por último, una rápida enumeración de las prioridades legislativas. Entre ellas, la aprobación del acuerdo sellado esta semana con los holdouts, para lo cual el Presidente pidió a los legisladores que prime “la responsabilidad sobre la retórica”.

Pero, sin dudas, el tramo más caliente y tenso de la sesión de ayer lo marcaron los 23 minutos que Macri dedicó a criticar la gestión del kirchnerismo, a la que acusó de incurrir en “incompetencia”, “desidia” “irresponsabilidad” y “corrupción”. Culpó a los ex funcionarios de profundizar el desempleo y la pobreza (del 29%, precisó), de propiciar el narcotráfico, de ignorar la inseguridad y de utilizar la inflación como herramienta de política económica. Esto llevó al país, sostuvo, a tener uno de los índices más altos del mundo, del 700% acumulado en los últimos 10 años.

Ante la mirada atenta de la delegación de gobernadores allí presentes, de los miembros de la Corte Suprema y de su gabinete en pleno, Macri planteó cuál es el punto de partida de su gestión.

“Venimos de años en los que el Estado ha mentido sistemáticamente, confundiendo a todos y borrando la línea entre la realidad y la fantasía”, arrancó y, de ahí en más, la crítica fue in crescendo. “La credibilidad y la confianza fueron destruidas. Encontramos un Estado desordenado y mal gestionado, con instrumentos de navegación rotos, se ocultó información, faltan documentos, no hay estadísticas”, advirtió.

Las palabras de Macri, de una dureza inesperada para varios, despertaron una ovación en los legisladores de la alianza Cambiemos. Fustigar la herencia recibida era el consejo que varios oficialistas le habían acercado a Macri para justificar las medidas por venir y prolongar el estado de gracia con la sociedad.

“La situación fiscal es delicada, una de las peores de las últimas décadas, por la irresponsabilidad e incompetencia de la anterior gestión. Va a llevar un tiempo ordenarlo”, advirtió Macri, quien precisó que el déficit fiscal, del 7% del PBI, “es uno de los más altos de la historia” y que el Banco Central “está en crisis”.

Lo que era una palabra prohibida para la anterior gestión, “inflación”, el Presidente la mencionó no menos de 15 veces. “La inflación existe porque el gobierno anterior la promovió, ya que creía que era una herramienta válida de la política económica”, enfatizó, y agregó: “Estuvo alta estos meses producto de la inercia de muchos años de inflación alta y de la transición irresponsable que vivimos”.

Una aclamación resonó en la bancada de Cambiemos, mientras que en el kirchnerismo todo era indignación. Varios legisladores levantaron los carteles que tenían en sus bancas -“Libertad a Milagro Sala”; “El país no es tu empresa”; “No al pago de los buitres”, rezaban algunos- mientras sonaban fuertes abucheos contra el Presidente. La vicepresidenta Gabriela Michetti pedía silencio, sin demasiado éxito.

“Hay que respetar el voto democrático -reclamó Macri, en medio de la batahola-. Señores: hay que respetar el voto de la democracia.”

Sobrecostos y despilfarro

No sólo de la inflación se nutrió el discurso crítico de Macri; el Presidente también embistió contra las irregularidades detectadas en materia de infraestructura (denunció sobrecostos en la obra pública y que el 40% de las rutas están en “pésimo estado”); en salud (acusó que en el PAMI se detectó un “despilfarro y una corrupción como en las peores épocas”) y en materia de seguridad (“recibimos fuerzas de seguridad mal equipadas, mal remuneradas, maltratadas”, alertó).

“La inseguridad no es una sensación, es un flagelo que se negó sistemáticamente”, dijo Macri, quien, tras cuestionar que desde 2008 no se publican estadísticas oficiales de delitos, reveló que según sus primeros informes, los homicidios aumentaron un 40% desde ese año.

“Somos un país próspero para los narcotraficantes, el tercer país proveedor mundial de cocaína”, advirtió el Presidente.

A renglón seguido, Macri enumeró una serie de propuestas legislativas que impulsará este año. En materia económica y social, la más saliente es la reducción del IVA de la canasta familiar para los sectores más vulnerables y la obligatoriedad de la enseñanza escolar desde los 3 años. También anunció una nueva reforma política, una ley de acceso a la información pública y un paquete de leyes judiciales (reforma del Consejo de la Magistratura y de la ley de ministerio público), aunque sin dar demasiadas precisiones. Sólo se limitó a anticipar su título.

“Corrupción” fue otra de las palabras más utilizadas por Macri en su discurso. En este sentido, sostuvo que dotará a la Justicia de las herramientas necesarias para que actúe con independencia y celeridad, al tiempo que prometió fortalecer la desmantelada Oficina Anticorrupción. “La corrupción no debe ni puede quedar impune”, enfatizó.

Un dato no menor es que el Presidente alentó al Congreso a discutir “cuanto antes” una nueva ley de ganancias, con escalas actualizadas.En su discurso dejó en claro que el Gobierno no promoverá un proyecto propio, deslindando así en la oposición el desafío de articular una iniciativa en común. Macri tampoco prometió una ley para garantizar el 82% móvil en los haberes jubilatorios. Sólo se limitó a convocar a los legisladores a “diseñar una iniciativa sustentable”.

Apostados en uno de los palcos del recinto, Hugo Moyano, líder de la CGT Azopardo, junto a Gerónimo “Momo” Venegas (Uatre), aplaudían, cautos. A su lado, ubicados en el balcón contiguo, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el líder qom, Félix Díaz, celebraron cuando Macri recordó los 40 años de la última dictadura militar que se cumplirán el 24 del actual.

“Aprovechemos ese día para gritar «Nunca más a la violencia institucional»”, arengó el Presidente.

Estas palabras no conmovieron al kirchnerismo; al finalizar la sesión, se retiró indignado del recinto y calificó de sesgadas e injustas las críticas presidenciales a la gestión del matrimonio Kirchner.

El resto de la oposición no reprobó el diagnóstico que trazó Macri, pero sí cuestionó la falta de profundidad en los anuncios que anticipó en su discurso. En cambio, el oficialismo, exultante, elogió las palabras presidenciales y despidió al Presidente voceando su eslogan de campaña: “¡Sí, se puede!” (La Nación)

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