Publicado el: 22, Mar, 2016

La inflación sigue alta, pero se desaceleró durante el mes pasado


Precios cuidados en las gondolas - Foto: Infobae
22/03 – 10:40 – El IPC de San Luis, que el Gobierno puso como referencia, subió 2,7% en febrero.

Por: Francisco Jueguen
La inflación se mantiene muy alta en la Argentina, pero, en sintonía con los pronósticos del Gobierno, febrero comenzó a revelar una leve desaceleración de los precios. Luego de las importantes remarcaciones de fin de año, tras la devaluación oficial cercana a un 66% y las correcciones en las tarifas de luz, los precios subieron el mes pasado, pero menos que en diciembre y enero.

Eso es lo que ratificaron los indicadores recomendados por el Indec ante el apagón estadístico que comenzó en diciembre pasado y que Cambiemos empezó a levantar hace unas semanas con las primeras publicaciones de indicadores. No obstante, hasta junio no habrá un índice de precios oficial.

Justamente, ayer se conoció uno de los dos IPC que el organismo dirigido por Jorge Todesca aconsejó seguir para entender la variación de los precios en estos meses. El índice de inflación de la provincia de San Luis registró un aumento en el nivel general de precios de un 2,7 por ciento durante el mes pasado.

Se trató de una variación elevada, pero mucho menor que la que marcó el mismo índice en diciembre (6,5%) y en enero (4,2%). El IPC de la ciudad de Buenos Aires, el otro dato recomendado por el Indec, había calculado que la inflación de febrero había sido de 4 por ciento. No obstante, José Donati, el director de la dirección estadística porteña había indicado que la inflación “core” -sin tomar en cuenta el aumento de la tarifas de electricidad, que subieron en promedio 253%- había sido de 2,7 por ciento. O sea, similar al de los puntanos.

Según el informe publicado en el portal de la gobernación de San Luis, el acumulado anual llegó así en los primeros meses del año al 7 por ciento. La inflación de doce meses llegó al 36%, muy por encima de las metas fijadas por el presidente Mauricio Macri para fin de año: 25 por ciento. El fin de semana el primer mandatario había dicho a LA NACION: “La inflación va a bajar drásticamente en el segundo semestre”. Eso es lo que espera el oficialismo, y por eso concentraría más ajustes en las tarifas de servicios públicos (transporte y gas, principalmente) antes de mediados de año.

Según el indicador puntano, el capítulo que mostró subas más altas fue Vivienda y Servicios Básicos, que aumentó 9,6% por el impacto de la suba en las tarifas de la luz. Se trata de un nuevo indicio más de las inequidades que existían en el reparto de subsidios durante el kirchnerismo: el aumento de la luz llegó en San Luis a un promedio del 99%, contra el 253% que registró en la ciudad de Buenos Aires. Esto significa que los subsidios beneficiaban más a los porteños, que tienen el PBI per cápita más alto del país, que a los habitantes de San Luis.

No obstante, el capítulo que más incidió fue Alimentos y Bebidas, que acusó un incremento de un 2,4 por ciento. En diciembre, ese rubro había mostrado alzas de 10,4 por ciento. Tan fuerte había sido esa suba que el precio de la carne aumentó un 22,9 por ciento.

El origen de la inflación

“El principal responsable de la inflación es un gobierno que gasta mal y más de lo que puede. Después sí, siempre hay vivos”, afirmó Macri sobre la suba de los precios en la entrevista con LA NACION por los 100 días de gobierno. Más allá de las multas a los supermercados, el Gobierno suele afirmar que la inflación tiene que ver con la emisión monetaria desbocada que implementó Cristina Kirchner para tapar el déficit fiscal.

A pesar de que la inflación continúa siendo muy elevada, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, se anotó un triunfo parcial. Según datos de la ciudad de Buenos Aires, para poder comer una familia tipo porteña necesitó en febrero 199,80 pesos por día. En noviembre pasado ese monto había sido de 174,86 pesos, lo que evidencia un incremento del 14,2%. En el mismo período, el dólar pasó de 9,5 a 15,8 pesos, un 66,3% más.

Un dato más marca el relativo éxito oficial. Entre noviembre de 2013 y febrero de 2014 -para tomar un período similar al comparado-, el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, impulsó una devaluación del peso del 35% (el dólar pasó de 5,9 a 8 pesos). A pesar de que la variación fue la mitad de la que se registró el trimestre pasado, el traslado a precios fue prácticamente el mismo: 13,65%. Vale aclarar, sin embargo, que algunos analistas advirtieron que las últimas subas no comenzaron en noviembre, si no ya a mediados del año pasado. (La Nación)

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