Publicado el: 28, Mar, 2016

La Iglesia exigió un mayor compromiso contra la corrupción y la impunidad


La Iglesia pidió "despertar la conciencia" ante el "drama de la pobreza"
28/03 – 09:50 – Arancedo llamó a revertir la “crisis moral” en el país; coincidió con avances judiciales en causas emblemáticas.

La Iglesia hizo ayer un llamado a no bajar los brazos en la lucha contra la corrupción, alertó sobre los daños sociales de la impunidad y sostuvo que la realidad de la pobreza, el narcotráfico, la proliferación del juego y los enfrentamientos “aíslan y dividen” a los argentinos.

Los obispos coincidieron en sus mensajes pascuales en marcar estas preocupaciones centrales, en momentos en que salen a la luz casos de corrupción durante el gobierno kirchnerista y mientras se perciben demoras para resolver causas judiciales con resonancia social.

El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, fue enfático en sus aseveraciones, con particular foco en la corrupción. Advirtió que “cuando la impunidad y la justificación ocupan el lugar del deber moral y de la ejemplaridad, el cuerpo social se debilita”, por lo que exhortó al compromiso de todos, en particular de los dirigentes, para revertir “la crisis moral” argentina.

El prelado santafecino dijo además que la Pascua no sólo hay que celebrarla, sino que requiere compromiso y contemplar “esa otra realidad dolorosa signada por el pecado, que nos rodea y desafía. Es la realidad de la pobreza, el crimen del narcotráfico, la corrupción y los enfrentamientos, que nos aíslan y dividen comprometiendo la amistad social”.

“La conciencia como regla suprema que distingue el bien del mal se ha adormecido, la hemos adormecido”, indicó monseñor Arancedo, e indicó que “el dinero, el poder y el éxito a cualquier precio han ocupado un lugar indebido en la escala de los valores personales y sociales”.

A su vez, los doce obispos de la Patagonia instaron en un mensaje pascual común a no bajar los brazos en la lucha contra la corrupción y la deshonestidad cultural y criticaron “el afán de tener y la sed de poder” que traen exclusión y destruyen la paz social. Condenaron además las medidas comerciales que dejan “indefensos” a los pobres.

“En este clima de ambición, el otro pasa a ser una cosa, algo útil, explotado sin medida, o algo que molesta, a quien hay que eliminar. ¡Cuánta violencia genera la corrupción! ¡Cuántas vidas arrebatadas! ¡Cuántos abusos de poder! ¡Cuántos proyectos de y para los jóvenes que terminan pisoteados!”, aseveraron los prelados patagónicos.

El obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones, expresó su preocupación por “los adictos que en nuestra zona sur no tienen donde internarse ante una crisis” y “el desatino de abrir una sala de juego en una zona tan deprimida como Puente La Noria”.

“Pienso en la falta de solidaridad por «la casa común»: ante los basurales a cielo abierto, la contaminación de nuestra cuenca Matanza-Riachuelo, la falta de monitoreo en sus obras, donde se ha invertido mucho dinero del erario, la contaminación de nuestros niños con plomo en sangre, que habitan terrenos rellenados con tierra contaminada”, expresó.

El obispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic, llamó a no caer en la tentación de la resignación que “puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad”.

El arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, instó a “cultivar una cultura del encuentro y de la amistad social para colocar como prioridad efectiva el cuidado de los más vulnerables y los pobres” y advirtió que “mientras nos carcoma el rencor, los pobres y los indigentes no pasarán de ser un elemento de discusión sólo en el campo de las estadísticas”. (La Nación)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video