Publicado el: 30, Mar, 2016

Un crimen absurdo reavivó el debate por el uso de armas


Un crimen absurdo reavivó el debate por el uso de armas
30/03 – 10:20 – Un ex militar disparó contra dos motochorros que lo habían asaltado en el Microcentro y mató a un cerrajero que pasaba. Tenía el permiso de portación vencido pero seguía armado.

Por: Sergio Dima
Eran las 9.26. Daniel Fernando Rodao De Negris –de 55 años, cerrajero– había dejado a su hija en el colegio y estaba yendo a trabajar. Caminaba por la calle San Martín, en el Microcentro porteño, rumbo a su local cuando cayó desplomado en la vereda tras recibir un disparo por la espalda. Nunca alcanzó a entender lo que había sucedido. Había escuchado tiros, vio pasar una moto a toda velocidad por su lado y estaba desconcertado, mirando para todos lados, agonizando. Unos pocos segundos después, todo se terminó para él. Y empezó un debate por el uso y la circulación de las armas en el país.

La secuencia que concluyó con la muerte del cerrajero había transcurrido a unos treinta metros de donde él estaba. Un abogado y ex militar fue asaltado por dos motochorros cuando estaba entrando al edificio en el que tenía su estudio y respondió a los tiros, sin medir consecuencias, entre medio de la gente. Era plena mañana de ayer en San Martín al 500, entre Tucumán y Lavalle, una zona neurálgica del Microcentro por la que a esa hora pasan miles de personas. Una de ellas era Rodao.

Toda la escena quedó registrada por varias cámaras de seguridad. En las imágenes –a las que tuvo acceso Clarín– puede verse que Rodao venía caminando y de repente cayó hacia adelante. También se observa a la moto con los dos ladrones escapando a toda velocidad y al abogado asaltado corriendo detrás con un maletín en una mano y empuñando un arma. Había disparado al menos seis tiros entre la gente, que buscaba refugiarse sin entender qué pasaba.

El abogado que protagonizó el desastre, Silvio Guillermo Martinero (45), quedó detenido por el homicidio de Rodao y hoy será indagado por el juez Luis Alberto Zelaya. No será su primera visita a Tribunales: su nombre aparece vinculado al mundo de las finanzas y fue involucrado en la trama del tráfico ilegal de la efedrina y la mafia de los medicamentos. Durante el juicio por el Triple Crimen de General Rodríguez, declaró como testigo y él mismo confirmó entonces que una de las víctimas, Sebastián Forza, había sido su “cliente” y que “lo ayudó a cobrar algunos valores”. Según dijo ayer el abogado Miguel Angel Pierri, querellante en ese expediente, Martinero también está relacionado a “cuevas financieras” y es investigado por “la mafia de los medicamentos”: “Forza le tenía mucho miedo y respeto”.

El abogado Leonardo Rombola, defensor de Martinero, dijo ayer que su cliente reaccionó a los tiros porque “temió por su vida”. También aseguró que uno de los motochorros lo encañonó y él se defendió. “Todo sucedió en milésimas de segundos, él sintió temor, desenfundó y cuando pudo, atinó a defenderse”, detalló. El abogado describió que, según su cliente, uno de los ladrones le apoyó un arma en la cintura y cuando tuvo posibilidad, él sacó su Glock calibre 40 y comenzó a disparar. Para ese entonces, los asaltantes ya habían arrancado en la moto a toda velocidad. El ahora detenido los corrió varios metros e incluso pasó por al lado del cuerpo de Rodao sin mirarlo. Luego regresó hacia su estudio. Estaba furioso. Nunca se detuvo para asistir al cerrajero al que acababa de matar.

Los motochorros huyeron con una mochila de Martinero en la que había 50 mil dólares, una notebook y algunos documentos, según informaron fuentes policiales. “Le robaron la mochila, pero a mí no me habló de dinero”, detalló Rombola. Y agregó: “El está destruido. Actuó en legítima defensa contra los asaltantes, con lo cual si se prueba que la bala que mató a esta persona salió de su arma, podríamos hablar de un homicidio culposo. No quiso matar a un inocente, quiso defenderse”. Aseguró que su cliente no tiró contra Rodao al confundirlo con los asaltantes. Pero ese intento por explicar lo sucedido ayer zozobraba ya que, según dijeron voceros del caso, “él mismo les dijo a los policías que el muerto estaba con los motochorros”. Al principio le creyeron e incluso fue la primera versión que hicieron llegar a los medios.

El caso reabre un viejo debate sobre la portación y el uso de armas como forma de defensa. Según fuentes del RENAR (el registro oficial), hay sólo 150 civiles en todo el país autorizados a portar armas (llevar armas cargadas encima). Pero cuando se mira a los militares y miembros de fuerzas de seguridad retirados, los permisos son 22.000, que se deben renovar cada año. Voceros del caso indicaron que Martinero tenía la “portación” vigente pero tenía caducado su permiso de “tenencia” (posesión de arma) desde octubre de 2015, lo que invalidaba su situación.

En el país hay 800.000 permisos de “tenencia” otorgados. Duran 5 años, pero la mitad –se calcula– están vencidos. Cuando esto ocurre, el RENAR envía advertencias al interesado. Si no responde, exige que se entreguen las armas. Si no lo hace, el caso pasa a la Justicia. Pero allí, en general, los expedientes duermen sin que se haga nada.

“Tenemos planeado endurecer los requisitos para ser portador de armas. Por ejemplo, que los examenes psicológicos que se piden no sean vulnerables”, le dijo a Clarín Natalia Gambaro, “Hoy el interesado presenta un certificado médico, la idea es homologar el examen que se les exige”, concluyó. El debate recién empieza. (Clarín)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video