Publicado el: 19, Abr, 2016

Facturas truchas, encubrimiento, lavado: las durísimas acusaciones del juez para citar a Echegaray


Ricardo Echegaray máxima autoridad de la AFIP - Foto: Web
19/04 – 10:00 – Casanello se basó en una denuncia de la diputada Stolbizer. Y explica cómo el ex titular de la AFIP lo protegió a Lázaro Báez. Lo indagará el 3 de mayo.

Por: Eduardo Paladini
Su apellido aparece seis veces, repartido en un fallo de 122 páginas. No es el más mencionado. Pero su llamado a indagatoria lo convirtió en el personaje del día de “La ruta del dinero K”. Ricardo Echegaray, el ex titular de la AFIP, fue citado para el 3 de mayo a las 10 a prestar declaración. La acusación que pesa sobre él es densa: lo apuntan por supuestamente encubrir al empresario K Lázaro Báez, involucrado en una millonaria maniobra de evasión impositiva con facturas truchas, de la que el organismo estaba al tanto.

La primera mención a Echegaray aparece en la página 34 del fallo. Bajo el título “La denuncia de Stolbizer”, es un reconocimiento a la actuación de la diputada del GEN y también reconoce implícitamente cierta mora de la Justicia para avanzar sobre el actual titular de la Auditoría General de la Nación. La denuncia era del 9 de enero del año pasado y ya describía entonces un mecanismo de Austral Construcciones, la firma emblema de Báez, para eludir el pago de impuestos, a través de la facturación trucha a grupos de empresas fantasma creadas en Bahía Blanca.

Dice Casanello en uno de sus párrafos más duros: “Resultaba la sospecha de que la empresa constructora Austral Construcciones S.A. había montado junto con al menos tres grupos de empresas de Bahía Blanca una maniobra defraudatoria contra el Estado, siendo el modus operandi la utilización de facturas apócrifas por varios millones de pesos. Esa conducta le habría permitido a Lázaro Báez reducir considerablemente el monto de impuestos pagados en los últimos años a la Administración Federal de Ingresos Públicos”.

Y sigue: “A su vez, el ente fiscal únicamente investigó a las empresas emisoras de facturas falsas, y evitó de esa forma cualquier tipo de control sobre Austral Construcciones S.A., lo que le permitió justificar y respaldar documentalmente costos inexistentes (lo que, en paralelo, le habría servido para resguardar o encubrir sobreprecios de obra pública que luego tendrían como destino las operaciones de lavado de dinero). Por eso fueron objeto de la denuncia los funcionarios de la AFIP, por haber incumplido la normativa vigente, beneficiando y encubriendo de ese modo al empresario Lázaro Báez”.

El remate de esa parte del fallo es aún más duro, porque explicita que al conocer esa maniobra a través de la oficina de la AFIP en Bahía Blanca, Echegaray, el jefe del organismo, en lugar de apoyarlos para avanzar en la investigación, decidió disolver la regional, con la intención de borrar huellas. Ya lo había explicado en su momento Stolbizer, lo habían replicado los medios y ahora lo recuerda Casanello, en la página 35 del fallo. Por segunda vez lo nombra al ex funcionario.

“De acuerdo a la denunciante -escribe Casanello-, la Administración Federal de Ingresos Públicos tenía conocimiento, por lo menos desde hacía dos años, de la estafa millonaria que Lázaro Báez le había provocado al Estado Nacional, usando como punta de lanza la facturación apócrifa (de esa forma se evitó el pago de tributos a la AFIP). El descubrimiento de la multimillonaria evasión tributaria sacudió a la Administración Federal de Ingresos Públicos de Bahía Blanca, a punto tal, que mientras los inspectores de la Dirección Regional de aquella ciudad avanzaban con la investigación, el Dr. Ricardo Echegaray disolvía la regional, cesando la función de 49 jefes, mediante la Disposición 299/12 de la AFIP y la Disposición 285/12 de la SGRH, ambas de fecha 09 de agosto del 2012, colocando a Bahía Blanca dentro de la órbita de la Regional Mar del Plata, comandada por Sebastián Durruty. Así, según la denunciante, se abriría el camino de lo que posteriormente ocurriría, esto es, hacer desaparecer toda huella de las fiscalizaciones iniciales”.

En la página siguiente, el magistrado reseña, en el marco del requerimiento de instrucción que hizo el fiscal por la acusación de la diputada, que a Echegaray y otros funcionarios de entonces del organismo de recaudación “se (los) individualiza como presuntos responsables de las acciones y hechos a ser investigados”. Allí estampa su apellido por tercera vez.

Luego, el juez incorpora los nombres de otros “famosos” en esta causa de facturas truchas: Juan Ignacio Suris, ex novio de la modelo Mónica Farro, y Jorge Leonardo Fariña, amigo de socio de Suris y, con sus recientes confesiones como “arrepentido”, hombre clave para desentrañar “La ruta del dinero K”.

Ya sobre el final del documento, en la parte resolutiva, Casanello vuelve con Echegaray tres veces, para informar sobre la citación a indagatoria y la prohibición de la salida del país. Para ese remate, hay una variante en la nomenclatura. Lo pone en mayúsculas y con nombre completo: “RICARDO DANIEL ECHEGARAY”. (Clarín)

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