Publicado el: 25, Abr, 2016

Ruta del dinero K: se demoran los allanamientos y temen que se pierdan pruebas


Ruta del dinero K: se demoran los allanamientos y temen que se pierdan pruebas
25/04 – 09:10 – En su nueva declaración, Fariña detalló los lugares donde habrían guardado dinero. Hubo preparativos, pero hasta anoche no se habían revisado esos sitios.

Por: Claudio Savoia
La fuga y caída del abogado Jorge Chueco -cerebro jurídico clave en la arquitectura de “la ruta del dinero K”- dejó una enseñanza en Tribunales: los allanamientos, detenciones y captura de pruebas importantes para la causa no pueden demorarse ni descuidarse. Es la tesis con la que insiste el fiscal del caso, Guillermo Marijuan, ante la intermitente prudencia del juez Sebastián Casanello para llevar por fin al expediente información que durante tres años estuvo sobrevolándolo, con datos que se fueron acumulando bajo la forma de testimonios, anécdotas, historias y leyendas que los periodistas conocen y reproducen desde hace al menos una década.

Sorprende entonces que, pese a los intensos preparativos iniciados el viernes, la Justicia aún no haya ido a buscar parte del tesoro enterrado de Lázaro Báez y los Kirchner a las estancias Cruz Aike y La Julia, dos puntos minúsculos en la helada inmensidad de la estepa santacruceña. Bajo esos cimientos, y los de otras cuantas propiedades ligadas al ecosistema inmobiliario familiar de los ex presidentes, pasaron y posiblemente aún duermen cientos de millones de dólares detraídos a los argentinos a través de los variados mecanismos de corrupción germinados durante el kirchnerismo. “La ruta del dinero K” es apenas uno de ellos.

Aunque los datos estaban ahí, a disposición del juez, el empujón final para que Casanello o el fiscal se dispongan a allanar esas fincas lo dio una ampliación de su declaración indagatoria que Leonardo Fariña hizo llegar a Marijuan la semana pasada, desilusionado por la divulgación de su larguísimo testimonio original por parte del juez Casanello. En cuatro carillas, a las que accedió Clarín, el ex marido de la vedette Karina Jelinek relata lo que vio en el sótano de la casa de Lázaro Báez, y señala con detalle dos de los sitios en que el empresario K guardaba porciones del dinero negro de la obra pública que obtenía gracias a la corrupción. Este diario no había publicado antes el testimonio por la advertencia que el propio Fariña le hacía al juez en el encabezado de su texto, en el que pide que la declaración “se mantenga en reserva a los fines de no frustrar los aportes que se detallan a continuación”.

Esa reserva fue clave en las primeras horas, pero ya está jugando en contra. Cristina Kirchner está en Santa Cruz -su casa de Calafate podría ser otro de los objetivos de la justicia- y Clarín pudo comprobar algunos de movimientos del entorno de Lázaro Báez en las propiedades. ¿Buscan destruir o modificar pruebas? Fuentes con acceso a la causa advierten justamente eso: la demora puede provocar la pérdida de elementos fundamentales para el caso.

Cuesta entender las dudas de la Justicia al leer la nueva información que aportó Fariña, y que este diario anticipó ayer. La introducción de esos datos ofrece otros nuevos aspectos de la planificación de Báez, y su necesidad de replicar en Buenos Aires el modelo de “stockeo” de billetes que tan exitoso habría resultado en las bóvedas de Santa Cruz. “Para diciembre de 2010, Santiago Carradori -uno de los financistas señalados por Fariña en su indagatoria- señó con 10.000 dólares una oficina ubicada en el edificio Madero Harbour. El mencionado edificio fue elegido dado que cuenta con oficinas de categoría AAA con plantas de hasta 650 metros cuadrados, helipuerto y cocheras. La finalidad de alquilar la oficina era la de montar una base de operaciones no registradas o fuera del circuito blanco de la empresa Austral”, empieza el relato, sin espacio para rodeos. Luego aquel plan se frustró, cuando el grupo compró la cueva financiera SGI, La Rosadita.

“Al haberse comprado dicha sociedad -continúa Fariña- se decidió alquilar la oficina contigua a SGI, y se instaló OASI, que era la oficina de operaciones no registrables de Austral y se abortó el alquiler de Madero Harbour”.

Otro lugar para el stockeo

Una de las ideas principales del alquiler de la oficina fue la de stockear allí el dinero proveniente de Santa Cruz, intentando replicar los depósitos de dinero que había en la provincia patagónica por una cuestión de logística.”.Hacía falta otra base para acumular billetes, y Buenos Aires era un punto intermedio entre Santa Cruz y Chaco, el destino al que se había comenzado a enviar dinero tras la compra de la sucesión Biancalani en 2010.

“Como ya lo señalé, el dinero lo manejaba tanto Martín como Leandro y Lázaro (Báez), y además siempre se encontraba custodiado”, señala el arrepentido, que ubica al hijo menor del empresario en un lugar clave del sistema. Entonces la declaración apunta directamente a los movimientos de dinero que Lázaro realizaba en sus chacras. “Estos campos fueron adquiridos por los integrantes de la familia Báez y Austral Agro. Esto me consta por pude ver alrededor de 26 boletos de compra venta a favor de Martín, Leandro, el propio Lázaro y Austral Agro en las oficinas de la calle Gregores de Río Gallegos. Otra de las características que recuerdo es que evitaban incorporarlo a sus respectivos patrimonios”, desliza Fariña. “Leandro era la autoridad de Austral Agro y era quien tenía conocimiento de todas las estancias y chacras”. Lo dicho, el hijo menor tenía un rol clave en la custodia del botín “físico”.

El valijero explica entonces cómo conoció el sótano de la chacra en que Báez tendría su bóveda con lockers para guardar plata, la que tras la denuncia de “la ruta del dinero K” en el programa de Jorge Lanata fue malamente travestida como una bodega. Y explica que pudo presenciar “conversaciones frente a terceros y frente a Martín y Leandro sobre dos sectores que se protegían con particular recelo”:

Esos sitios a los que se refiere Fariña son los que la Justicia debiera allanar: las estancias Cruz Aike -descripta por en el testimonio como “el búnker principal”- y La Julia, “más próxima al río”. Ambas, cercanas entre sí, están camino a Calafate.

“En La Julia estuve dos veces y una vez en Cruz Aike. En estas dos estancias el Sr. Báez mantenía una seguridad elevada, similar a la que comenté a su señoría en mi declaración indagatoria primigenia. Lo curioso de esto es que lo más custodiado no era el casco de la estancia sino el quincho, que contaba con custodia permanente”, enseña Fariña, y dice que en las afueras de esas construcciones había gente fuertemente armada, una custodia realizada por fuerzas especiales de la policía local santacruceña dispuesta en distintos anillos de seguridad que detectaban a cualquier persona antes de llegar a los alrededores de las estancias.

En la Julia, a su vez, “se construyeron unas cocheras que eran la fachada para esconder el sector de las bóvedas”, puntea el relato. “Recuerdo además que cada vez que había que hacer movimientos de dinero a Buenos Aires, Lázaro se dirigía a esas estancias. Por ejemplo, el día en que viajé en el avión matrícula ZSZ propiedad de Báez con el señor Zanzot -uno de los protagonistas el video de La Rosadita, ahora imputado- sin acompañantes y volví en el día a Buenos Aires, fui recibido sólo por Martín Báez, dado que Lázaro se encontraba en La Julia organizando un movimiento de dinero.”

Con su nuevo testimonio -que tampoco es el último- el dueño del rodete masculino más famoso de la Argentina dejó en manos de Casanello la obligación de acelerar los allanamientos evitados durante tres años, y que también fueron pedidos por la Cámara Federal en un reto para el juez incluido en la confirmación de la prisión preventiva para Lázaro Báez y su contador Daniel Pérez Gadín. El texto rebosa de tesoros escondidos, armas y viajes clandestinos. Sólo faltan el ron y las mujeres para redondear una excelente película de piratas. (Clarín)

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  1. almanegra dice:

    OPI…a efectos de hallar prontamente los dineros escondidos y ayudar al juez de la causa, propongo que se organice una Búsqueda del Tesoro, con premios a definir en base a lo encontrado. Eso si, la participación sea exclusiva a residentes en Santa Cruz. Miembros de la cámpora: excluídos.

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