Publicado el: 6, May, 2016

Horror en Córdoba: hallan muerta a la fisioterapeuta que estaba desaparecida


Horror en Córdoba: hallan muerta a la fisioterapeuta que estaba desaparecida
06/05 – 10:00 – Carina Drigani Bulla fue vista por última vez el martes; había recibido amenazas; su ex pareja fue detenida, pero se cree que la asesinó otro hombre

Por: Gabriela Origlia
Carina Alejandra Drigani Bulla, la fisioterapeuta de 44 años desaparecida el martes pasado en esta ciudad, fue encontrada asesinada en las sierras, a unos 45 kilómetros de la capital. Su ex pareja, Hugo Baretta, está detenida desde aquel día; la víctima lo había denunciado por violencia de género y tenía una orden de restricción. Los investigadores del caso creen que se habría valido de una tercera persona para concretar el crimen.

El de Carina es el séptimo femicidio en la provincia en lo que va del año. Su cuerpo fue encontrado por dos estudiantes en la zona del arroyo La Aguada, en la localidad de Icho Cruz. Hugo Salas, la actual pareja de Carina, y su abogada, Diana de Dreller, fueron los encargados de reconocerla. Al cierre de esta edición comenzaba la autopsia.

Baretta es telefonista en los consultorios psiquiátricos del Sindicato de Empleados Públicos (SEP), en el edificio de la calle Corro; trabaja allí hasta las 19. Debido a que los horarios no coinciden con la desaparición de la mujer y la salida del trabajo del acusado, se especula con la participación de un tercero.

Carina desapareció el martes a la tarde. Había ido a su consultorio a las 16 para atender a un paciente y cuando Salas la fue a buscar, una hora después, como habían quedado, sólo encontró su cartera, su teléfono móvil y el botón antipánico que tenía desde hacía unos meses.

Desde el lunes a la noche, en su casa de barrio Matienzo tenía una consigna policial, ya que durante el fin de semana denunció haber recibido amenazas de muerte desde un número telefónico desconocido.

Disputa legal

Carina y Baretta estaban separados desde hacía más de un año y, según explicó la abogada Dreller, en una semana debían participar de una audiencia judicial por la tenencia de sus hijos. La hija, de 15 años, vivía con Carina, y el hijo, de 17, con el padre. La abogada se comunicó con ella el martes a la hora de la siesta para que le enviara los mensajes con las amenazas.

Los SMS que había recibido decían que la estaban “observando muy de cerca” y, respecto de su hija, señalaban: “Muy pronto va a estar con papá”. Hace tres meses la chica y ella pidieron auxilio a los vecinos porque sufrieron un ataque en la casa que terminó en un principio de incendio. Por las amenazas se mudaron, aunque en la misma zona.

Los vecinos señalaron que Carina vivió un “infierno” y que tenía “temor”. Había presentado varias denuncias contra Baretta. Su abogada aseguró que, por miedo, “no se despegaba nunca del botón antipánico”.

Baretta fue detenido una hora después de la desaparición de Carina; estaba en su trabajo en el Sindicato de Empleados Públicos. Tiene testigos de que el martes su rutina no se modificó y se fue a las 19, por lo que se especula con que habría participado un tercero en el crimen.

Hasta el momento sigue detenido por orden de la fiscal de Violencia Familiar Mercedes Balestrini, imputado por daños, desobediencia a la autoridad y amenazas. El abogado de Baretta, Gustavo Núñez, señaló que “está absolutamente probado, con las cámaras de seguridad y el sistema de huellas digitales de su trabajo, donde además están sus compañeros como testigos”, que no se movió de la oficina.

El último femicidio antes del de Carina fue hace una semana, en un country. Allí, la ex pareja de una profesora de música, Lis Funes, entró y la apuñaló. El homicida tenía tres órdenes de restricción dictadas por la Justicia. Se entregó a la policía.

La hermana de la víctima denunció al juez de Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar Jorge Luis Carranza y pidió que se investigue qué fiscal de instrucción penal debería haber intervenido oportunamente para evitar el femicidio.

A comienzos de abril, Elizabeth Balmaceda fue asesinada por su esposo, Marcelo Bernabé. En enero, Leonella del Valle Cabrera, de 16 años, fue muerta por un hombre de 37 años con el que salía en la localidad de Sebastián Elcano. El homicida se suicidó.

La turista chilena Lorna Mateluna Sala, de 43, fue asesinada a comienzos de este año en un camping de San Marcos Sierras. Justo Ismael Pereyra fue detenido e imputado por el delito de “homicidio agravado por violencia de género”.

La otra víctima fue Micaela Gutiérrez, de 26 años; la asesinó su ex pareja Guillermo González, quien después se suicidó. A Yamila Candela Garay, de 21 años, la encontraron muerta después de dos días de búsqueda cerca de Huerta Grande; por el crimen está detenido Lucas Di Giovanni, su ex novio. (La Nación)

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