Publicado el: 26, May, 2016

El atraso del dólar respecto a la inflación le sumó una preocupación al Gobierno


La carrera por el dólar contagió al paralelo y le hizo marcar un nuevo récord: $ 13,15
26/05 – 10:00 – En 2016 el dólar sube 7,6%, mientras que los precios minoristas acumularon un alza del 20 por ciento. Los analistas advierten que la brecha podría ampliarse en el corto plazo. Las razones

El fuerte ingreso estacional de divisas a la economía por la liquidación de la cosecha gruesa más el flujo de capitales por colocaciones de títulos públicos en moneda extranjera, tanto nacionales como provinciales, produjo en el sistema financiero local una abundancia de liquidez en dólares que no estaba prevista hasta diciembre pasado, cuando el Gobierno decidió el levantamiento de las restricciones cambiarias.

El blanqueo de capitales que el Gobierno impulsará a través de una ley en el Congreso en los próximos días implicará un aumento del stock de divisas en las arcas del Banco Central, por el que los analistas económicos advierten que traerá consigo una depreciación mayor de la moneda norteamericana en el mercado interno.

Esta semana el dólar alcanzó su valor más bajo en casi cuatro meses, al tocar los 14 pesos en el mercado mayorista, cotización de referencia para el comercio exterior. Desde el levantamiento del “cepo” cambiario el 16 de diciembre el dólar subió 43%, frente a una inflación acumulada en el período de 24,4% entre diciembre y abril, según el Índice Congreso.

En esta comparación, el dólar le sacó ventaja al promedio de precios, aunque, cabe aclarar, el tipo de cambio venía de un período de atraso artificial por las restricciones impuestas por el gobierno de Cristina Kirchner el 31 de octubre de 2011.

Desde que empezó el año el dólar avanzó apenas un 7,6%, cuando la inflación acumulada en el recorrido del 2016 ronda el 20 por ciento. Para el corto plazo, los analistas refieren que el tipo de cambio seguirá estable, mientras que el avance de los precios minoristas mantendrá un ritmo alcista, que produce una “apreciación” del peso argentino en términos reales respecto de la moneda norteamericana.

Fausto Spotorno, del Centro de Estudios de Orlando Ferreres, consideró que la apreciación del peso frente a la avalancha de dólares por la liquidación de divisas es una cuestión “coyuntural”, no de largo plazo. “El Banco Central tiene una situación donde las tasas muy altas de interés, el dólar baja, más la liquidación de los dólares por la cosecha gruesa”, señaló a DyN. En este contexto, sostuvo que “se generó un boom de dólares en el corto plazo que hace que el dólar esté barato”, pero afirmó que “es algo coyuntural”.

El economista de la Fundación Libertad y Progreso Aldo Abram afirmó que “al BCRA le preocupa los capitales golondrina, pero los inversores de largo plazo van a exigir más avances institucionales”. Opinó que “la lógica es que vengan capitales especulativos, que tenemos que usar para salir de la recesión. El día que se vayan será porque no tengan rendimiento atractivos”.

Debate sobre el dólar competitivo

Sin embargo, este tipo de cambio “bajo” no es necesariamente desventajoso para la producción local. En diciembre, a la par de la salida del “cepo”, el Gobierno anunció la eliminación del 5% de derechos de exportación que tributaban todas las ventas de productos manufactureros al exterior.

Además, se aplicó una rebaja de cinco puntos para las retenciones a la soja y derivados (hoy en 30%) y una eliminación total para las cargas que pesan sobre el trigo, el maíz, la carne, pesca y las economías regionales.

En el caso del agro, hubo una importante recomposición de precios para los cultivos, que mejoró la rentabilidad del sector más competitivo de la economía nacional. Desde que comenzó 2016 la soja lleva un recorrido alcista que le permitió recuperar un 24,7% de su valor, prácticamente en USD 400 la tonelada, desde los USD 320 del cierre del año pasado.

El economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, coincidió en que “esta apreciación cambiaria significativa se va a ir diluyendo en la segunda mitad del año”, debido a que “un dólar quieto ayuda a bajar la inflación, pero a la vez un dólar quieto puede profundizar una pérdida de competitividad cambiaria, por eso es un dilema que tiene hoy el Banco Central”.

Según su visión, “este deslizamiento del tipo de cambio oficial no va a persistir por mucho tiempo más” por la menor liquidación de la cosecha a partir de agosto, aunque advirtió que en caso de un blanqueo de capitales, “sí hay riesgo de que presione a la baja”.

Por su parte, Gabriel Zelpo, jefe de Investigaciones de Elypsis, consideró: “que entren muchos dólares sería una bendición”, pero aclaró que “quizás podrían intervenir más y comprar más reservas”. Explicó a DyN que “si bien es costoso, emiten pesos y luego lo tienen que sacar con LEBAC, las reservas actuales son muy bajas y no vendría mal acumular. Disminuiría el riesgo que pudiera tener el país”, explicó.

El BCRA desalienta la dolarización

El economista Miguel Ángel Broda hace énfasis en un fundamento puntual para entender por qué el dólar no sube: la agresiva absorción de liquidez de pesos que lleva adelante el Banco Central, para darle contención a una inflación que ya marca sus niveles más altos desde 2002.

Esos pesos que se retiran de la plaza financiera atrofian la demanda sobre la divisa norteamericana. “El Gobierno ha tenido que absorber el aluvión de pesos de los últimos cien días de (Áxel) Kicillof y (Alejandro) Vanoli. Se imprimieron en 100 días $93.000 millones para financiar al Estado y se expandió, haciendo disminuir el stock de LEBAC, $65.000 millones más para dar crédito y ganar las elecciones”, dijo Broda la semana pasada, en un reportaje a radio Mitre.

Al añadirle los vencimientos de los contratos de dólar a futuro asumidos por la gestión pasada del BCRA, que luego de la devaluación significaron una pérdida para la entidad de más de $70.000 millones, Broda calculó que había “200.000 millones de pesos sobrando que hubo que absorber básicamente colocando LEBAC, que llevó el stock a niveles del 80% de la Base Monetaria”.

La deuda del Banco Central por Letras en pesos y Notas en dólares (LEBAC y NOBAC), se expandió 64% o $222.679,7 millones desde que Mauricio Macri asumió la Presidencia el 10 de diciembre último, desde los $346.332,7 millones a los actuales 569.012,4 millones de pesos. Este monto prácticamente equivale al total de la Base Monetaria ($583.883,9 millones) compuesta por billetes y monedas en circulación, cheques cancelatorios en pesos y depósitos de las entidades financieras en cuentas del Banco Central. (Infobae)

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