Publicado el: 10, Ago, 2016

El registro de ingresos a la quinta de Olivos está plagado de irregularidades


El registro de ingresos a la quinta de Olivos está plagado de irregularidades
10/08 – 10:00 – Días enteros sin información, nombres y apellidos mal escritos e incongruencias en los datos son las desprolijidades más frecuentes; el ex vocero de Cristina y su peluquero, los que más fueron

Por: Hugo Alconada Mon
La quinta presidencial de Olivos es un colador. Porque a la hora de anotar quién ingresa o quién se marcha de la residencia, los registros son una sinfonía de fallas, con estándares de calidad inferiores a los de cualquier barrio cerrado, hasta conformar un verdadero agujero negro.

Hay apellidos mal escritos. Y los automóviles ingresan o salen sin que se anote la patente, mientras que si varias personas entran o salen en un auto sólo se identifica al conductor, pero nada se informa sobre los acompañantes. No sólo eso: a muchos no se les pide el documento de identidad. Y a otros se los anota con un número erróneo. También faltan días, semanas o incluso meses enteros; además hay muchos visitantes recurrentes que ni siquiera aparecen. Y al revés: hay folios que se repiten.

Estas primeras conclusiones surgen del análisis de los registros de ingresos y salidas de la residencia que LA NACION desarrolló durante los últimos días, tras acceder al material que obtuvo Poder Ciudadano sobre la base de un pedido de acceso a la información pública. Así, la primera conclusión es que los registros muestran tantas fallas metodológicas que les restan consistencia casi por completo.

Las falencias en los ingresos y salidas, además, afectan todos los registros obtenidos de Olivos, que exceden al gobierno kirchnerista. Redactados a mano (en 2623 hojas con entre 2 y 22 nombres cada una) o en planillas informáticas (8000 nombres más), la información abarca los últimos ocho años de Cristina Kirchner en el poder, entre enero de 2007 y diciembre de 2015, como también los primeros meses de la gestión de Mauricio Macri.

Entre las fallas surge que:

Faltan planillas de varios días clave. Entre otros, las correspondientes a las horas previas y posteriores a la muerte del fiscal Alberto Nisman, el 18 de enero de 2015. Pero, en rigor, ese vacío se repite a lo largo de varios períodos de los Kirchner y de los Macri en Olivos. Así, faltan los registros del 1° al 3 de aquel enero, como también los del 5, 7, 10, 13, 16 al 18 y del 25, 26, 30 y 31, en tanto que las anotaciones de febrero recién arrancan el 4. Y en enero de este año, ya con Macri, faltan las planillas que van del 8 de enero al 24 de febrero y de allí hasta el 9 de marzo.

Los registros muestran otros vacíos notables. Entre otros, el entonces secretario legal y técnico de la Presidencia Carlos Zannini figura apenas 17 veces, a pesar de que solía cenar varias noches a la semana en la quinta. Y el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto (escrito con una sola “t”), sólo aparece 5 veces, aun cuando en plena pelea entre los Kirchner y ese holding la entonces presidenta reveló que Magnetto “se debe haber sentado diez o doce veces […] a comer a Olivos”. Y Lázaro Báez, quien afirma haber ingresado en la residencia, tampoco consta.

En múltiples ocasiones, los documentos de identidad anotados no corresponden con el apellido del ingresante. ¿Un ejemplo? Consta un “Sergio Etchegaray”, con DNI 17.478.630, que pertenece a Claudio Rau. Y en realidad el documento del entonces titular de la AFIP, Ricardo Echegaray (que se escribe sin “t”), es el 17.478.633. Así, el controlante erró el nombre, el apellido y el documento del funcionario, que ingresó 172 veces.

A la hora de identificar los automóviles se consigna “autoridad/conductor”, lo que en la práctica implica que a veces se anota al funcionario y otras al que está detrás del volante, que a su vez puede anotarse tan sólo como “chofer SIDE” o “chofer Julián Álvarez”, pero sin detallar si el ex viceministro de Justicia se encontraba dentro del vehículo. O si había más ocupantes.

Los ingresos se anotan según el criterio del empleado de turno. Así, por ejemplo, la experta en comunicación y ex vicepresidenta de YPF Doris Capurro figura de ese modo, pero también por su nombre real y apellido de soltera: Dorotea Gompertz.

Los errores de ortografía son regla más que excepción. La esposa de Julio De Vido -y número dos de la Sigen-, Alessandra Minnicelli, aparece con todas las variantes posibles de las letras “c”, “l” y “ch”, pero también figura como “Michetti” y como “Alejandra”. Y el ex ministro de Economía Axel Kicillof también figura con una o dos “l” y “f”, y como “Alex”, lo mismo que ocurrió con la procuradora del Tesoro, Angelina Abbona, rebautizada como “Evangelina” y “Angélica” (La Nación)

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