Publicado el: 10, Ago, 2016

El Senado de Brasil superó la penúltima etapa para destituir a Dilma


El Senado de Brasil superó la penúltima etapa para destituir a Dilma
10/08 – 10:40 – Aprobó esta madrugada la acusación contra la mandataria, tras debatir el informe que recomendó iniciar el juicio político. El proceso culmina a fin de mes.

Por: Eleonora Gosman
La decisión del Senado brasileño está tomada: decidieron deflagrar el “vía crucis” de la presidenta Dilma Rousseff, que debe finalizar el 25 de este mes. Nada, absolutamente nada, pudo disuadir a la mayoría de los parlamentarios de iniciar el juicio final. Ni la endeblez de los argumentos jurídicos, ni tampoco la evidencia fáctica del mostrador de negocios instalado en el Palacio del Planalto por el presidente interino Michel Temer.

El lunes, en una demostración explícita de “persuasión”, se reunió con los líderes de los partidos que le garantizan los votos en la Cámara Alta. Y allí les reveló que, pese al voluminoso déficit fiscal de este año que afronta el país con dos años de retracción, les dará de inmediato las partidas financieras, que aquí se llaman “enmiendas” o “compensaciones”, pedidas y prometidas para cada legislador.

Es un mecanismo “legal”, pero que se ha convertido en una “fuente” para garantizar fidelidades. Ayer, en los discursos de los legisladores, nadie se detuvo a probar la debida fundamentación jurídica de un proceso que acabará con el alejamiento definitivo de Rousseff. Además, una vez condenada, lo que debe ocurrir a fines de este mes, la jefa de Estado perderá sus derechos cívicos por 8 años. Durante ese período no se podrá presentar a cargos electivos, ni tampoco podrá ser seleccionada para ser eventual ministra de un futuro gobierno.

La razón del juicio es explícitamente política. Y se resume en una frase de uno de los senadores, bien al comienzo de la sesión de este miércoles.

El parlamentario José Medeiros (Partido Social Democrático o PSD) sostuvo: “Ella hundió el país y derritió la economía. No tiene capacidad para dirigir Brasil”.

El encumbrado legislador Aécio Neves, titular de su agrupación (Partido Socialdemócrata de Brasoil, PSDB) tampoco se esmeró mucho en dar un toque jurídico a su pronunciamiento. Para él, todo pudo resumirse en una sentencia: votar a favor del impeachment “es defender a la democracia”. Democrático, el parlamentario defendió acortar la sesión. Primero iría hasta las 23,30 y se reanudaría a las 9 de la mañana de hoy miércoles. Pero a último momento los “tucanes” (socialdemócratas), socios de Temer en el actual gobierno, decidieron democráticamente que era preciso acelerar el trámite y por 59 votos contra 21 se aprobó la acusación contra Rousseff. Por eso, Neves habló en nombre de su partido, y pidió a sus aliados que siguieran el mismo esquema.

Las 10 horas de “deliberaciones”, presididas por el titular de la Corte Suprema Ricardo Lewandovsky, fueron de “oídos sordos” entre los pro Dilma y los pro Temer. Los “dilmistas” como la senadora Katia Abreu, que fue ministra de Agricultura de la presidenta, se dedicaron a examinar las “falacias” del “informe” aprobado por la Comisión Especial de Impeachment, donde se habla del delito de “pedaleadas fiscales” y de la concesión de “créditos presupuestarios” a ministerios y organismos federales que demandaban más recursos.

Katia, durante mucho tiempo dirigió la Confederación Nacional de la Agricultura (CNA) y fue dirigente del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), al que pertenecen el mandatario interino Temer y su equipo gobernante. Fue contundente: “Las acusaciones no tienen base que las sustenten. No hay delito sino prácticas normales en todos los gobiernos, incluidos todos los anteriores al de Dilma”.

Para ella, la presidenta “fue víctima del terrorismo económico, con un Congreso que boicoteaba las medidas planteadas. Para esos legisladores, no importa que el país se rompa en pedazos, desde que estos pedazos estén en manos de ellos”.

Subrayó que a Dilma “no la dejaron gobernar desde el primer día en que asumió su segundo mandato. Y quien se encargó de hostigarla fue el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha”, hoy declarado reo por la Corte Suprema.

También desde el centro político, el senador Telmario Mota (del Partido Demócrata Laborista, PDT) señaló que el impeachment “es un proceso viciado desde el origen”. Y juzgó que la acción emprendida por una mayoría de congresistas es ni más ni menos que “una conspiración”. Al comenzar la sesión, el jefe del bloque del PT, Humberto Costa, el partido de Rousseff, pidió que se suspendiera hasta que se aclare las acusaciones de corrupción realizadas por el empresario Marcelo Odebrecht, CEO de la constructora homónima, contra el canciller José Serra y el propio presidente Temer. Pero el juez Lewandovsky consideró “improcedente” la demanda.

La opinión más clara la dio el senador Cidinho Santos (del evangelista PR). Sostuvo: “Es la hora de pacificar el país. No hubo ni hay golpe”. Pero enseguida, admitió que Dilma Rousseff “es una mujer honrada”. (Clarín)

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