Publicado el: 11, Ago, 2016

El comercio y las tarjetas, en una fuerte disputa por $ 7800 millones


Fuerte repunte en julio del gasto con tarjetas de crédito
11/08 – 14:30 – La Cámara Argentina de Comercio presentó una denuncia en Defensa de la Competencia, que ya había iniciado meses atrás una investigación sobre “fallas de mercado” en ese sector

Por: Javier Blanco
La disputa abierta entre el comercio y las administradoras de pagos tuvo un nuevo capítulo ayer al presentar la Cámara Argentina de Comercio (CAC) ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) una denuncia contra los elevados costos del sistema. La entidady reclamó que se abran más opciones para procesar pagos y se modifiquen criterios de financiación y plazos, a la vez que se analice si estos perjuicios no derivan de una “posición dominante”.

La mención no fue casual: el organismo de control abrió 11 investigaciones sobre “fallas de mercado” una de las cuales precisamente atañe las tarjetas de crédito y los medios de pago electrónicos.

“Denunciamos que en otras regiones del mundo los aranceles son mucho menores; son del 1,3% en Chile o Grecia y menores al 1% en Turquía, mientras acá nos cobran 3% en concepto de comisión por ventas con tarjetas de crédito”, explicó el tesorero de la CAC, Víctor Dosoretz , al salir del encuentro mantenido con el presidente de la CNDN, Esteban Greco.

La ley que regula el negocio de tarjetas (N° 25.605) fija topes máximos del 3% y 1,5% a las comisiones que las administradoras pueden cobrar a los comercios por ventas cursadas con tarjetas de crédito o débito, respectivamente. Y, según denuncian los comerciantes, el sistema no sólo les cobra el máximo legalmente posible (al que juzgan caro en comparación con otros países), sino que además les impone rigideces que hace que esos costos se encarezcan más.

Dosoretz dio algunos ejemplos al respecto. Habló por caso de la “integración vertical” del sistema al señalar que cuando un comercio se adhiere para procesar transacciones con tarjetas de crédito o débito debe hacerlo “con el proveedor que te definen de antemano. No existe la posibilidad de manejar opciones”.

También apuntó contra los plazos de pago que maneja el sistema y sus costos financieros, lo que a su juicio derivan de “la posición dominante existente en el sistema de tarjetas”.

Posición dominante

El enfrentamiento entre el comercio y las administradoras de pago supone una disputa por $ 7800 millones a valores de 2015, según una estimación que hizo LA NACION sobre un cálculo que días atrás realizó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Según esta organización, otra de las entidades representativas del comercio muy activa en estos reclamos, durante el año pasado se registraron ventas minoristas por $ 802.800 millones: 35% se cursaron en efectivo; 20% con tarjetas de débito y 45% con tarjetas de crédito aprovechando los planes de pago en cuotas.

Considerando esa proporción en los pagos y las comisiones que las tarjetas y administradoras del sistema cobran, los comercios les transfirieron a las administradoras de pagos, sólo en concepto de comisiones, $ 13.250 millones aproximadamente ($ 2410 millones por débito y $ 10.840 millones por crédito). El pedido de la CAC, CAME y otras organizaciones es que se reduzca a la mitad la comisión por cursar operaciones con tarjetas de crédito ($ 5420 millones) y se elimine la correspondiente a operaciones con débito ($ 2410 millones). Considerando ambos reclamos se concluye que la cifra en disputa asciende a unos $ 7800 millones anuales.

“No hay motivo para que cobren por eso, porque para que una transacción con débito sea posible el cliente tiene que tener fondos en cuenta. No hay riesgo alguno de impago del que se estén cubriendo”, dijo a LA NACION Mario Grinman, secretario de la CAC.

“Si las transferencias bancarias menores a $ 50.000 son gratuitas y, siendo una operación cancelada con tarjeta de débito la transferencia del importe de una cuenta bancaria a otra, o sea un equivalente a una transferencia, las ventas con este tipo de tarjetas deberían ser gratuitas”, repitió ayer Dosoretz.

Los dardos de los comerciantes apuntan contra todo el sistema de pagos pero, especialmente, sobre su operador principal: Visa. Dicen que de la posición dominante que tiene ese holding propiedad de los bancos, derivan varias de las ineficiencias transferidas al comercio, las que adquieren mayor relevancia en épocas de ventas flojas.

“El 70% de las ventas por tarjeta de crédito se realizan con Visa (Prisma S.A.). El 60% de las terminales electrónicas son provistas por Prisma. El 60% del procesamiento de pagos lo realiza Prisma. El 80% de las facturas electrónicas se pagan por Pagomiscuentas.com que también es de Prisma. En otros países no hay un solo procesador por marca”, dice Grinman.

Desde Visa, por su parte, declinaron ayer hacer comentarios sobre estos reclamos. Sólo apuntaron que ya realizaron ante la CNDC las presentaciones que desde el ente les solicitaron y que son “respetuosos” de la investigación abierta. (La Nación)

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