Publicado el: 11, Ago, 2016

Misterio en Bariloche: el policía asesinado tenía un tiro en la cabeza


Misterio en Bariloche: el policía asesinado tenía un tiro en la cabeza
11/08 – 15:00 – Tras 27 días de búsqueda, fue encontrado en un descampado. Tenía su arma reglamentaria y llevaba puesto el uniforme. Investigan a sus compañeros de la Fuerza.

Por: Claudio Andrade
Tirado en un descampado, con su uniforme puesto, el arma reglamentaria en una mano y un disparo en la cabeza. Así encontraron ayer al mediodía el cuerpo de Lucas Muñoz, el policía rionegrino que estuvo 27 días desaparecido. El cadáver fue hallado por agentes del grupo especial COER en una zona conocida como Circunvalación, a seis kilómetros del centro de Bariloche.

Fuentes del caso confirmaron a Clarín que, si bien la escena del hallazgo del cuerpo parece coincidir con la de un suicidio, la hipótesis central es que se trata de un homicidio encubierto.

De Muñoz no se sabía nada desde el 14 de julio cuando, cerca de las 13.30, fue visto por última vez en las inmediaciones de la comisaría en la que trabajaba, en el barrio 2 de Abril, una de las zonas más calientes de la ciudad.

Dos semanas después de la desaparición de Muñoz, el caso derivó en un escándalo dentro de la Policía provincial. Las autoridades de la Fuerza apartaron a cuatro jefes: Manuel Poblete, subjefe de la Unidad Regional III; David Paz, jefe de Seguridad Vial; Jorge Elizondo, titular de la comisaría 42°; y José Jaramillo, subcomisario de la misma seccional.

Poco después, la Justicia ordenó las detenciones de los agentes Luis Irusta y Néstor Meyreles e imputó a otro, Federico Valenzuela. Los investigadores, encabezados por el juez Bernardo Campana, consideraron que personal de comisaría 42° y del área de Seguridad Vial de Bariloche intentaron demorar la búsqueda del policía.

Entre otros indicios, los investigadores confirmaron que el mismo día que desapareció Muñoz, su amigo Julián Morales (un ex compañero de la Academia de Oficiales de Viedma que por el momento no está imputado ni fue separado de la Fuerza) e Irusta fueron a la pensión en la que vivía y registraron sus objetos personales sin que existiera una orden de allanamiento.

Un día más tarde, Meyreles compró un chip de teléfono en la localidad de Catriel a nombre de Muñoz, utilizando su DNI. Al declarar ante la Justicia, el sargento aseguró que otro oficial –Federico Valenzuela Campos– le había pedido que realizara la compra. Campana y el fiscal Martín Govetto concluyeron que ambos intentaron entorpecer la investigación.

La familia del agente apunta directamente a sus compañeros de armas. Según sus hermanos, Javier Muñoz y Paola Muñoz, el joven se habría enterado de oscuros manejos al interior de la comisaría 42° y estaba por denunciarlos.

Un informe elaborado por la Jefatura de Policía, al que tuvo acceso Clarín, plantea otra hipótesis. Según ese documento, Irusta está sospechado de liderar una red dedicada a la venta de droga en Bariloche, de la que podría haber participado Muñoz. Las autoridades venían siguiendo los pasos de Irusta desde 2012, cuando fue acusado de desviar la investigación sobre la desaparición del empleado golondrina Sergio Solano, en Choele Choel.

La Policía rionegrina, conducida hoy por el abogado Mario José Altuna, tiene datos de que, dos días antes de desaparecer, Muñoz participó de una fiesta junto con otros compañeros. Los investigadores tendrían imágenes de este encuentro, tomadas por los celulares secuestrados. Esa noche, Muñoz se habría ido del lugar con un bolso. Al día siguiente, el agente le advirtió a su novia que dejara la ciudad porque su vida corría peligro.

La familia de la víctima sostiene una versión completamente distinta. Para ellos, los policías de la comisaría 42° querían deshacerse de Muñoz por lo que sabía o había averiguado. “Yo conocía de la existencia de ese informe donde se ensucia a mi hermano, van a hacer cualquier cosa para que quede manchado”, le dijo a Clarín su hermana Paola.

Por otra parte, la familia del agente denunció que el cuerpo no estuvo siempre en ese descampado. “No cabe duda que fue plantado”, aseguró Javier, hermano de Muñoz. Además, afirmó que el lugar ya había sido rastrillado. Sin embargo, Clarín confirmó que el área donde se había realizado la búsqueda está ubicada a un kilómetro del terreno donde ayer hallaron el cadáver. (Clarín)

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